Adaptarse al cambio y construir el futuro en épocas de incertidumbre.
LA CRISIS ACTUAL: ¿UNA CRISIS PERSONAL, SOCIAL O DE VALORES?
Vivimos en una etapa difícil, de cambios, de inestabilidad, de incertidumbre. En esta coyuntura muchas personas padecen una sensación de malestar psicológico que muchas veces no es de origen personal sino social; una crisis de interioridad tejida desde el exterior.
Un fenómeno aparentemente externo, que está teniendo elevadas repercusiones en nuestra cotidianidad y en la vida subjetiva y psicológica de las personas. El desánimo, el pesimismo y la inseguridad están a la orden del día y en la agenda de muchas conversaciones urbanas.
¿Crisis vital? ¿Crisis profesional? ¿Crisis de identidad? ¿Crisis existencial? ¿Crisis personal? ¿Crisis social? ¿Crisis de valores? … Palabras que antes solo usaban algunos, ahora están en boca de muchos.
Es paradójico observar como el futuro, hasta hace poco tiempo, considerado el lugar de las promesas y de los sueños, hoy se ha transformado en un desierto donde las personas ven un cultivo de ansiedad y amenazas.
Cierta tristeza atraviesa nuestra época, una tristeza difusa, en medio de la cual las energías para actuar y construir creativamente el futuro se hallan estancadas.
Pero, ¿Qué parte de este sufrimiento y estancamiento es real y cuál es el efecto de una neurosis colectiva?
Veamos algunos ejemplos que pueden ilustrar las vivencias personales que emergen en esta situación:
1. Estela es consultora de RRHH que trabaja desde hace 8 años en una gran consultora nacional. Se encuentra desmotivada y apática desde hace meses. Cuando entró en la compañía quería aprender y desarrollarse pero se encuentra realizando funciones que no estimulan su potencial ni liberan sus recursos personales. Cada día le cuesta más levantarse por las mañanas y se siente triste y desorientada.
“Este trabajo no me llena, pero no es momento de tomar riesgos.”
- ¿Qué necesita hacer Estela para cambiar su situación?
- ¿De qué manera está influyendo la realidad social del momento en su toma de decisiones?
- ¿En qué necesita confiar para salir del conformismo y la apatía que la paralizan y tomar las riendas de su situación?
2. Carlos es licenciado en economía y derecho. Hace cinco años que acabó la carrera y trata de integrarse en el mercado laboral. Sigue actuando desde la mentalidad y el paradigma socio-económico que le inculcaron sus padres años atrás. Aspira a un puesto de trabajo con responsabilidad, buen sueldo y estabilidad. Por más que lo intenta, no consigue encontrar ese trabajo que la sociedad y sus padres esperaban de él y se encuentra cada vez más angustiado, deprimido y alienado.
“En esta sociedad, no hay lugar para mí”
- ¿Qué le está pasando a Carlos?
- ¿Qué necesita aprender para integrarse en el mundo laboral de esta época?
- ¿De qué manera tiene que modificar su manera de pensar para dejar de “darse golpes contra la realidad” y empezar a construir su trayectoria profesional?
3. Juan es empresario y siente que si no mejora la situación deberá cerrar su negocio. Lleva años ofreciendo los mismos servicios pero el mercado, sus consumidores, parecen estar cada vez menos interesados en sus propuestas y más receptivos a las propuestas de sus competidores. Juan se encuentra preocupado e impotente y no sabe qué puede hacer.
“Delante de esta crisis no hay salida, no hay nada que yo pueda hacer.”
- ¿De qué manera la actitud de Juan está perpetuando el problema?
- ¿Cómo lo puede hacer para fortalecerse en esta crisis?
- ¿Cómo puede recuperar la confianza y la energía que necesita para activar de nuevo su círculo empresarial?
EL PEOR ENEMIGO DE LA MOTIVACIÓN ES IR A LA DERIVA.
En un momento en el que la incertidumbre se extiende hacia el futuro, tratando de instalarse como un estado y no como una excepción, muchas personas están perdiendo la voluntad, la ilusión y la esperanza.
En algunas ocasiones incluso el sentido de la propia existencia y la sensación de competencia y valía personal empiezan a debilitarse.
Navegando en un mar turbulento donde el cielo no parece tender a clarear, ésta postergada indefinición, que pareciera que está destinada a no concluir, invade y paraliza la iniciativa creadora de las personas que sufren por su subsistencia.
Delante de ésta situación, Cristina Freixa (psicóloga, consultora, formadora y coach) nos plantea la necesidad de apostar por el desarrollo de nuevos valores y competencias, capaces de ayudarnos a convivir y a manejar las exigencias de esta nueva etapa.
Su trabajo se enfoca en el desarrollo de lo que ella nos presenta como las competencias de valor en épocas de incertidumbre:
- Confianza y Seguridad Personal.
- Esperanza y Visión de Futuro.
- Flexibilidad y Adaptación.
- Resiliencia y Tolerancia a la Frustración.
Las personas están necesitando nuevas actitudes, nuevos recursos, nuevas competencias y una nueva mirada hacia el mundo que les rodea.
NO SE TRATA DE COMPETIR Y COMPARARSE…
SINO DE CONFIAR Y ACTUAR.
En una modernidad que tiende a una creciente inestabilidad, ya no tiene sentido apostar por la construcción de una estructura estable y perfecta, sino por la capacidad de adaptación y flexibilidad de personas y organizaciones capaces de responder delante de la incesante multitud de nuevas demandas que la sociedad ahora nos plantea.
Aprender a manejarse en la incertidumbre y a adaptarse a ella, encontrando el sentido de la propia existencia y profesión, es el principal reto de ésta nueva etapa.
Objetivos del trabajo:
- Descubrir y/o recuperar los valores personales y empresariales.
- Aprender a convivir con la incertidumbre y a manejarse en ella.
- Desarrollar la capacidad de flexibilidad y adaptación de las personas y organizaciones.
- Aprender a confiar y a sostenerse en medio de lo inestable.
- Recuperar la ilusión y la energía necesaria para pasar a la acción.
- Encontrar el propio lugar en la sociedad y el sentido de contribución en él.
- Aprovechar los talentos y capacidades de cada uno y ponerlos al servicio de una causa de valor.
¿No es el momento de parar y conectar de nuevo con nuestros valores?
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Esa fábrica de Miedo llamada cerebro.
ESA FÁBRICA DE MIEDO LLAMADA CEREBRO.
Si realizamos un análisis de las emociones con las que convivimos, nos damos cuenta de que hay un número de emociones negativas muy superior al de emociones positivas.
La evolución ha decidido que es más importante tener un abanico mayor de de emociones negativas, ya que las emociones se han generado para responder ante los acontecimientos que puedan afectar a nuestro bienestar o supervivencia.
En consecuencia, nuestro sistema emocional se ha ido desarrollando en función de los acontecimientos que han provocado en nuestro sistema de supervivencia una huella suficientemente diferenciada como para crear un programa de acción-reacción. De modo que no hay emociones buenas o malas, aunque sí positivas y negativas, dependiendo del acontecimiento al que reaccionan.
Sin las emociones negativas no podríamos susbsistir, y menos en sociedad, ya que la emoción, además de servirnos como señal que nos hace tener constancia de acontecimientos que nos sacan de nuestro utópico equilibrio, nos sirve para poder vivir en sociedad.
IDENTIFICAR LOS MIEDOS Y RECONOCERLOS.
Curiosamente, cada una de las emociones negativas, tiene como lazo común EL MIEDO.
El Miedo (y sobre todo el miedo a la muerte) forma parte -con mayor o menos intensidad- de todas las emociones negativas. De la misma forma, las emociones positivas son un certificado de que estamos vivos y por lo tanto lo lograr sentirnos capaces de seguir nuestro proyecto vital.
Eso sí, hay que diferenciar el concepto de Miedo del de Peligro. El Miedo es divertido cuando sentimos que el peligro o la amenaza están controlados (ej. subir a una montaña rusa); sin embargo, cuando la Miedo se le une “la sensación de amenaza real”, da un giro cualitativo y ya nos encontramos en otra dimensión.
Los Miedos más universales tienen que ver con la muerte, la enfermedad, los accidentes, las catástrofes naturales, las violaciones, y hasta llegar a otros tipos de Miedos más ligados a nuestra relación social, como son el miedo al rechazo, el miedo al fracaso, la vulnerabilidad.
CUANDO LA VOLUNTAD ES INSUFICIENTE.
En todos estos Miedos, hay un denominador común: NO ser capaz de afrontar todo aquello que nos da miedo.
Esta dificultad para afrontar puede ir envolviendo cada vez más facetas en la vida de una persona hasta que se llega a tener la convicción de que no se puede afrontar absolutamente nada que implique la más mínima sensación de inseguridad o de amenaza.
Si este proceso continúa, aparecerá pronto la primera contradicción: cuanto menos se enfrenta la persona a la incertidumbre (en la que existe tanto amenaza como inseguiridad), más tiene que evitar la sensación de cualquier emoción negativa, y de esta forma se evita directamente todo aquello que implica el hecho de ESTAR VIVO.
Tu cerebro es una fábrica de Miedo, pero también de amor, de rabia, de alegría, y de todas las emociones, aunque, como ya sabes, todas las emociones negativas tienen que ver con el miedo. De tal manera que el miedo nunca desaparecerá mientras sigas evolucionando como persona; ahora bien, ese Miedo dejará de bloquearte mientras estés vivo, y para eso tienes que vivir, hacer, realizar, EJECUTAR.
Recuerda que el riesgo se mide por dos factores: la entidad de las consecuencias y las probabilidades de su ocurrencia. Ajustar el riesgo que percibes a su valor real lo lograrás a través de un proceso. Una vez tengas esta información, la resistencia y confusión generalizada se irá disipando gradualmente, y lo nuevo se hará cada vez más familiar y menos amenazante.
Vence los Miedos para que te sientas en condiciones óptimas y puedas pasar a la acción.
“Las cosas a las que tú les tienes miedo son invencibles, no por su naturaleza, sino por la forma en la que tú las ves” Jewel Kiltcher.
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Para más información.
Vivir sin Miedos
Fuentes.
SOS..Tengo miedo a tener miedo. Roberto Aguado Romo. Ediciones Pirámide.
Carina Sampó. Artesana de la Vida.