Todos hemos referido o referimos, con más o menos frecuencia, dolor o contractura en alguna parte de la espalda. Molestias que varían en relación a su intensidad, pero que sin embargo, nos limitan en la realización de muchas de las actividades de diarias y alteran nuestro sistema nervioso. A veces las minimizamos, en otros casos las anestesiamos por un rato con relajantes musculares, y solo unas pocas veces (habitualmente cuando las dos anteriores ya no funcionan), nos ocupamos de hacer lo que sea para que ese dolor desaparezca. ¿Te reconoces?
Ese dolor que nos aqueja cada vez con mayor frecuencia, al agudizarse nos genera dolores de cabeza, malestar, mal humor, falta de predisposición, de concentración, situaciones de estrés, etc. La realidad indica que deberíamos tomar conciencia de cuánto potencial anulamos cuando no estamos al 100% y ciertamente en estos casos, casi todas estas dolencias tienen un origen conocido (y repetitivo) y evitable (o muy mejorable). Sólo debemos ocuparnos, en vez de postergar la solución hasta el “no doy más” o hasta tener picos de estrés o hasta hacernos un daño más profundo y difícil de revertir.
Llevamos una vida cada vez más sedentaria y el contexto ayuda a que las jornadas laborales se extiendan cada vez más. Proporcionalmente a la cantidad de horas, se nos exige mantener los niveles de productividad y la concentración. Por ello, es primordial ocuparnos de atender todo aquello que nos mantenga en niveles óptimos de rendimiento y la postura es, en tal sentido, una de las claves fundamentales para cuidar el bienestar físico y mental.
Por ejemplo, concentremos un momento la atención a reflexionar sobre cómo nos sentamos en el escritorio, cómo tenemos ubicado el ordenador, qué cosas tenemos accesibles y qué otras hacen que tengamos que hacer maniobras para alcanzarlas. Ahora, piensa también en cuántas horas mantienes esa postura por día…
¿Realmente eres capaz de tomar conciencia de que todos esos inconvenientes multiplicados por la cantidad de días pueden son nocivos para tu salud?; ¿y si te dijera que existe un taller que puede enseñarte cosas simples, que sostenidas en el tiempo y convertidas en hábitos pueden ayudarte a evitar molestias y mejorar tu rendimiento?
TALLER PARA REEDUCAR TU POSTURA.
El cuerpo obedece a tres leyes: de equilibrio, economía y confort (no dolor). El cuerpo siempre buscará la forma de estar en equilibrio y si no lo logra, nos dará “avisos”, a través de tensiones, contracturas, dolores de cabeza, lumbares, etc. Al efecto, para evitar esos avisos, contrarrestarlos y/o evitar males mayores, el equipo de profesionales de Nagare, Salud y Bienestar Laboral, propone un taller de sólo 1 hora mensual que nos permita conocer con mayor profundidad nuestro cuerpo y saber cómo nos afectan las posturas corporales que adoptamos en el trabajo.
Los especialistas que llevan adelante el taller, nos darán datos útiles para aprender cuál es la manera correcta de sentarse, las distancias entre los diferentes elementos del escritorio, cómo organizarlo según las prioridades de uso, etc. Además, nos enseñarán ejercicios de respiración, relajación, y estiramientos para mejorar y prevenir dolencias, especialmente en la zona de espalda, que equilibran el sistema nervioso que se altera por los estados de tensión.
Entre otras cosas, se abordarán temas clave para este proceso de reeducación, por ejemplo:
• Ergonomía postural en el trabajo y en la vida diaria. Respiraciones.
• Cuidado de nuestras cervicales. Posturas, estiramientos y respiraciones.
• Cuidado de nuestras dorsales y lumbares. Posturas, estiramientos y respiraciones.
• El estrés y el dolor de espalda. Ejercicio de visualización para relajarnos.
• Importancia del descanso: condiciones del colchón y ejercicios de relajación para evitar el insomnio.
• La importancia y beneficios de un buen tratamiento terapéutico: fisioterapia, osteopatía, terapias alternativas, etc.
BENEFICIOS DE CREAR BUENOS HÁBITOS.
Las prácticas de los ejercicios aprendidos permiten obtener un mayor bienestar físico y mental:
• Fortalecen y flexibilizan la espalda.
• Potencian la atención.
• Aumentan la capacidad de concentración.
• Mejoran notablemente el rendimiento.
• Mayor vitalidad y energía.
• Relajan profundamente el sistema nervioso.
• Minimizan la aparición de síntomas vinculados al estrés, porque se aprenden a neutralizar las causas que pueden generarlo.
La postura es mas importante de lo que creemos y más allá de los beneficios que mencionamos anteriormente, también conseguirás transmitir a los demás más seguridad y confianza.
¿Si tuvieras que elegir un candidato en tu empresa, en quien concentrarías tu atención: en aquel que entra encorvado y con aspecto cansado, o en aquel que entra con apariencia resuelta y con pisada firme y segura?
Escuela de la Espalda.






















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Encontrar la serenidad en la era de la ansiedad.
¿TODO ESTÁ FUERA DE CONTROL Y DE TU CONTROL?
Probablemente, sufras de ansiedad. Este trastorno se explica de dos formas: como una herencia social o genética o como percepción, en respuesta al contexto. En este artículo nos concentraremos en atender la segunda opción que se ha impuesto casi por definición, como el trastorno del siglo XXI.
Esa ansiedad que surge de la percepción y en respuesta a la información proveniente del mundo exterior. Puede aparecer y desaparecer, aparecer iterativamente, permanecer por días, meses, e incluso por años si no es tratada con una terapia adecuada y ajustada a las necesidades particulares de persona.
Necesitamos atender los avisos del cuerpo y de la mente, pues estamos rodeados de historias de personas que sufrieron o sufren las graves consecuencias de ignorar las señales de alerta previas.
En el mundo de los negocios, y más concretamente en los directivos, este trastorno ha ido cobrando importante intensidad y popularidad. Se habla y se escribe mucho acerca de la “ansiedad en la empresa”, de “directores en crisis” o de “inestabilidad ejecutiva” como una situación común, que responde a un contexto originalmente extraordinario. Efectivamente, ha llevado al colectivo directivo a una situación de inestabilidad e indecisión originada en factores de presión externos: políticos, económicos, sociales, e internos: calidad, decisiones, resultados.
Todos esos factores, antes precisos o por lo menos previsibles, ahora son incertidumbres legítimas que han alterado el flujo natural del negocio. ¿En el medio?
El directivo, lleno de dudas, inquietudes, presión y por si fuera poco, con una exigencia igual o mayor y en una jornada laboral extendida que ha desdibujado el límite entre lo personal y lo profesional.
Cuando todo está ciertamente mezclado, la razón directiva se enturbia y la elevada carga emocional sesga la visión imparcial e induce a la equivocación sistemática en la toma de decisiones y en consecuencia, en la obtención de resultados.
¿Cómo recupero el equilibrio entre mi vida personal y profesional?
¿Cuánto más voy a soportar estar todo el tiempo al borde de un ataque de nervios?
POR QUÉ TERAPIA. POR QUÉ TRATAR LA ANSIEDAD.
• En primer lugar, porque has tomado la decisión personalmente.
• En segundo lugar, porque te has dado cuenta que no valen ni los diagnósticos ni los antídotos popular y livianamente emitidos y recomendados por familiares, amigos, conocidos, colegas o amigos de amigos.
• En tercer lugar, porque has entendido que esos episodios recurrentes de ansiedad están afectando tu salud, tus relaciones personales y profesionales, tu vida en general y necesitas ayuda para resolverlos.
Fundamentalmente, debemos entender que la terapia es un proceso relacional que puede darnos elementos para desarrollar un conocimiento distinto de nosotros mismos. Busca una mejor integración de las dimensiones de nuestro ser: la forma que construimos y sostenemos nuestras ideas y creencias, y los modos en los que reaccionamos y actuamos frente a distintas situaciones.
Explora además, esos síntomas que se han convertido en parte frecuente de tu vida y puntualmente en tu rol de director/a:
• Taquicardias ante nuevas responsabilidades (cuando antes los asumías como desafíos para sumar valor a tu gestión).
• Mareos y temblores cuando lees los resultados que esperan de tu gestión.
• Dificultad para respirar o la sudoración excesiva cuando tienes que hablar en público; algo de lo que hace tiempo disfrutabas.
• El cansancio y la falta de concentración que experimentas a lo largo de la jornada (has abandonado muchas de las actividades que te desconectaban).
• La inseguridad que te invade en los mismos momentos en los que antes manejabas como “pez en el agua”.
• Irritabilidad, agobio y nerviosismo contigo mismo y/o con tu entorno.
EL PARA QUÉ DE LA TERAPIA “DIRECTIVA”.
La Psicoterapia en los casos de ansiedad ayudará, entre otras cosas, a:
• Aceptar y aprender a moverse en la incertidumbre de un mercado, una economía y una sociedad totalmente cambiante.
• Identificar los estímulos que detonan en reacciones de ansiedad, para poder tomar acciones con respecto a ello.
• Abandonar comportamientos y actitudes crónicas.
• Manejar la emocionalidad en todos los niveles de comunicación.
Roger Puigdecanet, director de Psigma, asegura que al trabajar con este tipo de trastornos es necesario considerar los factores biológicos, psicológicos y socioculturales de cada persona. Para ello, utilizan dos tipos de tratamiento: los psicoterapéuticos y los biológicos. Roger, junto a su equipo multidisciplinar enfoca y aborda su trabajo a través de sus cuatro centros ubicados en Barcelona, Manresa, Vic y Girona.
Es cada vez más importante acudir al psicólogo a buscar consejo para situaciones, estados emocionales o problemas que no tienen cabida en un diagnóstico clínico de trastorno psicológico-psiquiátrico o de enfermedad mental.
La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión. Konrad Lorenz
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Para más información.
Análisis y ayuda en estados apáticos, tristes, ansiosos…