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    Encontrar la serenidad en la era de la ansiedad.

    ¿TODO ESTÁ FUERA DE CONTROL Y DE TU CONTROL?

    Probablemente, sufras de ansiedad. Este trastorno se explica de dos formas: como una herencia social o genética o como percepción, en respuesta al contexto. En este artículo nos concentraremos en atender la segunda opción que se ha impuesto casi por definición, como el trastorno del siglo XXI.

    Esa ansiedad que surge de la percepción y en respuesta a la información proveniente del mundo exterior. Puede aparecer y desaparecer, aparecer iterativamente, permanecer por días, meses, e incluso por años si no es tratada con una terapia adecuada y ajustada a las necesidades particulares de persona.

    Necesitamos atender los avisos del cuerpo y de la mente, pues estamos rodeados de historias de personas que sufrieron o sufren las graves consecuencias de ignorar las señales de alerta previas.

    En el mundo de los negocios, y más concretamente en los directivos, este trastorno ha ido cobrando importante intensidad y popularidad. Se habla y se escribe mucho acerca de la “ansiedad en la empresa”, de “directores en crisis” o de “inestabilidad ejecutiva” como una situación común, que responde a un contexto originalmente extraordinario. Efectivamente, ha llevado al colectivo directivo a una situación de inestabilidad e indecisión originada en factores de presión externos: políticos, económicos, sociales, e internos: calidad, decisiones, resultados.

    Todos esos factores, antes precisos o por lo menos previsibles, ahora son incertidumbres legítimas que han alterado el flujo natural del negocio. ¿En el medio?
    El directivo, lleno de dudas, inquietudes, presión y por si fuera poco, con una exigencia igual o mayor y en una jornada laboral extendida que ha desdibujado el límite entre lo personal y lo profesional.

    Cuando todo está ciertamente mezclado, la razón directiva se enturbia y la elevada carga emocional sesga la visión imparcial e induce a la equivocación sistemática en la toma de decisiones y en consecuencia, en la obtención de resultados.

    Y entonces, ¿qué hacer en tiempos de incertidumbre? ¿Cómo adecúo mis emociones cuando siento que todo me desborda? ¿Cómo neutralizo mis emociones en la comunicación y la información con el personal? ¿De qué manera me reorganizo para atender las nuevas prioridades?

    ¿Cómo recupero el equilibrio entre mi vida personal y profesional?

    ¿Cuánto más voy a soportar estar todo el tiempo al borde de un ataque de nervios?

    POR QUÉ TERAPIA. POR QUÉ TRATAR LA ANSIEDAD.

    • En primer lugar, porque has tomado la decisión personalmente.

    • En segundo lugar, porque te has dado cuenta que no valen ni los diagnósticos ni los antídotos popular y livianamente emitidos y recomendados por familiares, amigos, conocidos, colegas o amigos de amigos.

    • En tercer lugar, porque has entendido que esos episodios recurrentes de ansiedad están afectando tu salud, tus relaciones personales y profesionales, tu vida en general y necesitas ayuda para resolverlos.

    Fundamentalmente, debemos entender que la terapia es un proceso relacional que puede darnos elementos para desarrollar un conocimiento distinto de nosotros mismos. Busca una mejor integración de las dimensiones de nuestro ser: la forma que construimos y sostenemos nuestras ideas y creencias, y los modos en los que reaccionamos y actuamos frente a distintas situaciones.

    Explora además, esos síntomas que se han convertido en parte frecuente de tu vida y puntualmente en tu rol de director/a:

    • Taquicardias ante nuevas responsabilidades (cuando antes los asumías como desafíos para sumar valor a tu gestión).

    • Mareos y temblores cuando lees los resultados que esperan de tu gestión.

    • Dificultad para respirar o la sudoración excesiva cuando tienes que hablar en público; algo de lo que hace tiempo disfrutabas.

    • El cansancio y la falta de concentración que experimentas a lo largo de la jornada (has abandonado muchas de las actividades que te desconectaban).

    • La inseguridad que te invade en los mismos momentos en los que antes manejabas como “pez en el agua”.

    • Irritabilidad, agobio y nerviosismo contigo mismo y/o con tu entorno.

    EL PARA QUÉ DE LA TERAPIA “DIRECTIVA”.

    La Psicoterapia en los casos de ansiedad ayudará, entre otras cosas, a:

    • Aceptar y aprender a moverse en la incertidumbre de un mercado, una economía y una sociedad totalmente cambiante.

    • Identificar los estímulos que detonan en reacciones de ansiedad, para poder tomar acciones con respecto a ello.

    • Abandonar comportamientos y actitudes crónicas.

    • Manejar la emocionalidad en todos los niveles de comunicación.

    Roger Puigdecanet, director de Psigma, asegura que al trabajar con este tipo de trastornos es necesario considerar los factores biológicos, psicológicos y socioculturales de cada persona. Para ello, utilizan dos tipos de tratamiento: los psicoterapéuticos y los biológicos. Roger, junto a su equipo multidisciplinar enfoca y aborda su trabajo a través de sus cuatro centros ubicados en Barcelona, Manresa, Vic y Girona.

    Es cada vez más importante acudir al psicólogo a buscar consejo para situaciones, estados emocionales o problemas que no tienen cabida en un diagnóstico clínico de trastorno psicológico-psiquiátrico o de enfermedad mental.

    La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión. Konrad Lorenz

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    Para más información.
    Análisis y ayuda en estados apáticos, tristes, ansiosos…

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    Incorpora buenos hábitos y aumenta tu rendimiento.

    Todos hemos referido o referimos, con más o menos frecuencia, dolor o contractura en alguna parte de la espalda. Molestias que varían en relación a su intensidad, pero que sin embargo, nos limitan en la realización de muchas de las actividades de diarias y alteran nuestro sistema nervioso. A veces las minimizamos, en otros casos las anestesiamos por un rato con relajantes musculares, y solo unas pocas veces (habitualmente cuando las dos anteriores ya no funcionan), nos ocupamos de hacer lo que sea para que ese dolor desaparezca. ¿Te reconoces?

    Ese dolor que nos aqueja cada vez con mayor frecuencia, al agudizarse nos genera dolores de cabeza, malestar, mal humor, falta de predisposición, de concentración, situaciones de estrés, etc. La realidad indica que deberíamos tomar conciencia de cuánto potencial anulamos cuando no estamos al 100% y ciertamente en estos casos, casi todas estas dolencias tienen un origen conocido (y repetitivo) y evitable (o muy mejorable). Sólo debemos ocuparnos, en vez de postergar la solución hasta el “no doy más” o hasta tener picos de estrés o hasta hacernos un daño más profundo y difícil de revertir.

    Llevamos una vida cada vez más sedentaria y el contexto ayuda a que las jornadas laborales se extiendan cada vez más. Proporcionalmente a la cantidad de horas, se nos exige mantener los niveles de productividad y la concentración. Por ello, es primordial ocuparnos de atender todo aquello que nos mantenga en niveles óptimos de rendimiento y la postura es, en tal sentido, una de las claves fundamentales para cuidar el bienestar físico y mental.

    Por ejemplo, concentremos un momento la atención a reflexionar sobre cómo nos sentamos en el escritorio, cómo tenemos ubicado el ordenador, qué cosas tenemos accesibles y qué otras hacen que tengamos que hacer maniobras para alcanzarlas. Ahora, piensa también en cuántas horas mantienes esa postura por día…

    ¿Realmente eres capaz de tomar conciencia de que todos esos inconvenientes multiplicados por la cantidad de días pueden son nocivos para tu salud?; ¿y si te dijera que existe un taller que puede enseñarte cosas simples, que sostenidas en el tiempo y convertidas en hábitos pueden ayudarte a evitar molestias y mejorar tu rendimiento?

    TALLER PARA REEDUCAR TU POSTURA.

    El cuerpo obedece a tres leyes: de equilibrio, economía y confort (no dolor). El cuerpo siempre buscará la forma de estar en equilibrio y si no lo logra, nos dará “avisos”, a través de tensiones, contracturas, dolores de cabeza, lumbares, etc. Al efecto, para evitar esos avisos, contrarrestarlos y/o evitar males mayores, el equipo de profesionales de Nagare, Salud y Bienestar Laboral, propone un taller de sólo 1 hora mensual que nos permita conocer con mayor profundidad nuestro cuerpo y saber cómo nos afectan las posturas corporales que adoptamos en el trabajo.

    Los especialistas que llevan adelante el taller, nos darán datos útiles para aprender cuál es la manera correcta de sentarse, las distancias entre los diferentes elementos del escritorio, cómo organizarlo según las prioridades de uso, etc. Además, nos enseñarán ejercicios de respiración, relajación, y estiramientos para mejorar y prevenir dolencias, especialmente en la zona de espalda, que equilibran el sistema nervioso que se altera por los estados de tensión.

    Entre otras cosas, se abordarán temas clave para este proceso de reeducación, por ejemplo:

    • Ergonomía postural en el trabajo y en la vida diaria. Respiraciones.
    • Cuidado de nuestras cervicales. Posturas, estiramientos y respiraciones.
    • Cuidado de nuestras dorsales y lumbares. Posturas, estiramientos y respiraciones.
    • El estrés y el dolor de espalda. Ejercicio de visualización para relajarnos.
    • Importancia del descanso: condiciones del colchón y ejercicios de relajación para evitar el insomnio.
    • La importancia y beneficios de un buen tratamiento terapéutico: fisioterapia, osteopatía, terapias alternativas, etc.

    BENEFICIOS DE CREAR BUENOS HÁBITOS.

    Las prácticas de los ejercicios aprendidos permiten obtener un mayor bienestar físico y mental:

    • Fortalecen y flexibilizan la espalda.
    • Potencian la atención.
    • Aumentan la capacidad de concentración.
    • Mejoran notablemente el rendimiento.
    • Mayor vitalidad y energía.
    • Relajan profundamente el sistema nervioso.
    • Minimizan la aparición de síntomas vinculados al estrés, porque se aprenden a neutralizar las causas que pueden generarlo.

    La postura es mas importante de lo que creemos y más allá de los beneficios que mencionamos anteriormente, también conseguirás transmitir a los demás más seguridad y confianza.

    ¿Si tuvieras que elegir un candidato en tu empresa, en quien concentrarías tu atención: en aquel que entra encorvado y con aspecto cansado, o en aquel que entra con apariencia resuelta y con pisada firme y segura?

    Para más información.
    Escuela de la Espalda.
    Nagare, Salud y Bienestar Laboral.
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    ¿De qué depende nuestra felicidad?

    La felicidad no sólo te permite disfrutar más de la vida, sino que también influye en el éxito en tu vida personal y profesional. Recordemos que la felicidad no deriva del éxito, sino que lo causa.

    Como dice Richard Wiseman: La felicidad nos hace más sociables y altruistas, aumenta lo mucho que nos gustamos y lo mucho que nos gustan los demás, mejora nuestra habilidad para resolver conflictos y fortalece nuestros sistemas inmunitarios. La suma de estos efectos conlleva tener relaciones más plenas y fructíferas, encontrar profesiones satisfactorias, sentirnos contentos y motivados con nosotros mismos y llevar una vida más larga y saludable.

    TRABAJO, Y SU INFLUENCIA EN NUESTRA VIDA COTIDIANA.  

    Cuando la gente viene a nuestro gabinete y dice que se encuentra mal, normalmente no tiene muy claro el origen exacto: problemas de ansiedad, de relaciones de pareja, depresión, etc. En un estudio que realizado sobre 1.509 personas, comprobamos que muchos de estos problemas tienen su raíz y fundamento en preocupaciones y/o en dificultades en el trabajo.

    Hoy sabemos que, una vez cubiertas las necesidades básicas, el dinero no contribuye a que seamos más felices, y no hace que estemos más motivados en nuestra vida

    Así que ¿de qué depende nuestra felicidad?

    1. Aproximadamente un 50% de nuestra felicidad queda determinada genéticamente; por lo tanto, no se puede alterar.
    2. Otro 10% se debe a circunstancias vividas, que también son difíciles de controlar.
    3. Y el 40% restante tiene que ver con nuestra actividad emocional, nuestro comportamiento diario, y con la forma en que pensamos, tanto sobre nosotros como sobre los demás, trabajar sobre este 40% nos permitirá ser mucho más felices.

    En una situación como la actual, seguramente mucha gente piense que hay pocas cosas que ayuden a sentirnos bien, a estar motivados y ser más felices, pero todo el mundo tiene algo por lo que ser feliz, quizá sea el amor de su pareja, la buena salud, unos hijos estupendos, buenos amigos, un trabajo satisfactorio, unos padres cariñosos, un techo sobre la cabeza, agua limpia para beber o la comida suficiente para vivir. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, uno se acostumbra a lo que tiene y todas las cosas maravillosas desaparecen de su mente.

    Por ello, es importante recordarnos cada día las cosas buenas que tenemos a nuestro alcance.

    • La experiencias vitales promueven uno de los comportamientos más eficaces para generar felicidad: así, aportará más a nuestra felicidad pasar tiempo con otras personas que, por ejemplo, comprar bienes materiales.

    • La generosidad es otro ingrediente de la felicidad. Los experimentos en este sentido nos señalan que los que gastaban un porcentaje mayor de sus ingresos en otros eran mucho más felices que los que se lo gastaban en cosas para ellos mismos.

    Por tanto, lo importante es sentirnos felices para estar motivados y eso depende, básicamente, de NUESTRA ACTITUD

    INTELIGENCIA EMOCIONAL, MOTIVACIÓN Y FELICIDAD. 

    El mejor elemento de motivación interna será nuestra felicidad, nuestro auto-reconocimiento, la valoración de nuestras acciones y la aceptación de nuestra forma de ser, de sentir y de actuar. 

    Así pues, la mejor manera de motivar a los que nos rodean será a través del refuerzo y del reconocimiento hacia lo que hacen y lo que intentan hacer. 

    La motivación tiene consecuencias laborales directas e importantes, como pueden ser el incremento de la productividad, la disminución del absentismo y la retención del talento en las organizaciones.

    Por todo lo expuesto en párrafos anteriores, ponemos en marcha programas, como es el caso de los módulos de Inteligencia Emocional (Autocontrol, Comunicación y Proactividad). Estos cursos tratan precisamente de eso, de “entrenarnos” en los recursos y habilidades que nos permitirán afrontar nuestra vida con seguridad y optimismo, con la seguridad que sentimos cuando sabemos que hacemos las cosas bien.

    Una persona motivada será capaz de superar sus insatisfacciones, sus miedos, su ansiedad y por lo tanto, será capaz de alcanzar sus objetivos.

    La motivación es la principal herramienta que todos podemos desarrollar, para que nuestra vida sea más plena y más gratificante, por ello, la motivación es el mejor regalo que nos podemos hacer en este presente, y la gran esperanza que nos queda para el futuro. 

    Afortunadamente ¡podemos aprender a vivir!

    Para más información.

    Inteligencia Emocional
    Autocontrol, Comunicación y Proactividad.

    www.alavareyes.com

     

     

     

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    Ir mucho más allá de las buenas intenciones.


    Saber qué quiero es una de las cuestiones básicas para preparar la propia felicidad.
    Esta pregunta se refiere, no sólo al sentido de la vida, sino a QUÉ quiero en lo cotidiano.

    La cuestión cotidiana se refiere a saber qué quiero yo, para poder tomar decisiones, elegir y actuar, de acuerdo a mí mismo. La gestalt nos propone un acto de valor, el valor de plantearnos la pregunta de qué queremos hacer con nuestra vida, y de asumir la responsabilidad que eso supone. Dejar de evitar el bulto, de marear la perdiz, de repetir frases hechas y adentrarnos en un camino de verdadero compromiso con nosotros mismos, y poder asumir relaciones basadas en la autenticidad.

    ¿POR DÓNDE EMPEZAR?

    Empecemos por la verdad, por atrevernos a verla, a nombrarla para nosotros mismos, a comprender nuestras razones, más allá de lo que se espera de nosotros. A tomar conciencia y respetarnos, a pesar de que lo que veamos, cuando miremos hacia adentro, no acabe de ser de nuestro agrado. Empecemos por atrevernos a preguntarnos: qué quiero yo? A reconocer las respuestas auténticas, de las respuestas automáticas del carácter o introyectadas (mandatos incorporados del entorno familiar o social).

    ¿Cómo reconozco una respuesta auténtica, de un mandato, una obediencia o una autoexigencia? Cada respuesta que demos a ésta pregunta, va a ir acompañada de un sentir determinado (miedo, ilusión, alegría, enfado), de sensaciones físicas (vértigo, vitalidad, presión), y de ideas o imágenes que se despiertan. Cada respuesta que nos demos a nosotros mismos, disparará voces internas, que tienen que ver con nuestro carácter y nuestra historia.

    Prestar atención a nuestro propio sentir, reconocer las sensaciones y emociones, nos ayudará a poder distinguir entre aquello que es sano y nos aporta vitalidad, de aquello que es pura neura u obediencia automática y nos deja agotados y secos.

    TERAPIA GESTALT: PRESENCIA, CONCIENCIA Y RESPONSABILIDAD.

    María Laura Fernández, psicóloga y terapeuta gestalt, nos asegura que en éste proceso personal, es de ayuda la experiencia de un psicólogo que conozca y haya hecho un camino interno similar, por ejemplo con una práctica basada en la propia vivencia, como es la terapia gestalt, para poder así poder orientar a otras personas en su propio recorrido y ayudarla a:

    1. A responder, con todo su ser, a la pregunta: ¿qué quiero yo? comprometerse y hacerse responsable de lo que quiera hacer, o dejar de hacer, para conseguir sus deseos genuinos. En este camino se harán evidentes, para un profesional, los juegos del carácter, que impulsan o inmovilizan a la persona, hacía aquello que desea. Entonces empezar por permitirme vivir y sentir el presente, el “aquí y ahora” de la existencia, porque vivir transportándome al pasado o al futuro,  me evita contactar con el presente y en el presente es dónde puedo notar, cómo estoy, cómo me siento y si realmente necesito un cambio, una transformación profunda en mi vida (una felicidad que no dependa únicamente de los logros externos).  A esto lo llamaremos: presencia.

    2. Lo siguiente es tomar conciencia de mis necesidades auténticas, darme cuenta de qué quiero conseguir de bueno para mi propia vida, verlo y ponerle palabras. A esto lo llamaremos: conciencia.

    3. Decidir si quiero asumir la propia responsabilidad, de descubrir cómo puedo lograr aquello que necesito más profundamente, hacerme realmente responsable de mi propia vida, de mis emociones y de mis acciones. A esto lo llamaremos: responsabilidad.

    ¿Qué gran beneficio obtengo a través de esta Terapia de Autoconocimiento?

    Son los tres preceptos en los que se basa la terapia gestalt. Si elegimos este camino nos encontraremos, entre otras cosas, con un proceso de autoconocimiento y transformación del propio carácter, que incluye:

    • Tomar conciencia de las propias creencias y pensamientos, las emociones y su correlato corporal (sensaciones físicas) y las acciones.
    • Aprender a aprender sobre nosotros mismos y atendernos en nuestras necesidades auténticas.
    • Mejorar la relaciones con quienes nos rodean, por el principio básico de mejorar nuestra relación con nosotros mismos.

    ¿Puedo conocer realmente y transformar mi propio carácter? 

    Nuestro carácter se ve reflejado en todos nuestros ámbitos, personal, social, profesional. Estamos tan acostumbrados a las peculiaridades de nuestro carácter que a veces no notamos nuestros “automatismos”, esas reacciones que para nosotros “son así”, y “no podemos evitar”. Todos tenemos un carácter y cada uno lidia con el suyo propio, muchas veces con ganas de estar mejor, en todo sentido. Todo lo que me rodea, lo percibo, lo siento y lo gestiono según mi propio carácter.

    Según el carácter, puede ser que tenga más importancia en mi vida, mi obra o mis logros, o las relaciones personales cercanas, o sociales, o la relación conmigo mismo o bien puede ser que para mí sea importante lograr un equilibrio entre varios de estos aspectos. Interpreto la realidad, viéndola a través de las gafas de mi carácter. Por eso ante hechos similares dos personas pueden responder de manera muy diferente.

    Es importante ser consciente de los automatismos del carácter, los aspectos que nos ciegan, nos limitan o hacen que veamos distorsionado lo que nos rodea o a nosotros mismos. Hay automatismos del carácter que nos llevan a sufrir innecesariamente y nos someten a grandes exigencias que no podemos cumplir, entrando en mecanismos internos que nos llenan de culpa y autoexigencia o de arrogancia, que acaban dejándonos inoperantes o inseguros sobre nosotros mismos y con la autoestima por los suelos.

    Todos conocemos la voz interior de la autoexigencia y hemos actuado más de una vez contra nosotros mismos, pagando el precio que esto tiene en nuestra propia existencia. O bien hemos rechazado todo tipo de exigencias, boicoteando nuestro propio desarrollo profesional o personal, dejando siempre para mañana lo que deberíamos haber hecho ayer. Estos juegos del carácter nos dejan exhaustos y desvitalizados.

    Desde la terapia gestalt se trata de reconocerlos e identificarlos, para poder comprenderlos en lugar de vernos arrastrados por ellos. Si por un lado tenemos esa voz interior de exigencia continua, por otro lado tenemos una parte sometida que obedece o bien se hace la sorda y boicotea en silencio. Cuanto la exigencia es desmedida, automáticamente nos vamos al autoboicot, y no hacemos nada! Al ver esta situación, volvemos a exigirnos con más fuerza, lo que dará por resultado más autoboicot, creando así un círculo sin salida que lleva al malestar interno. Hay mecanismos de lucha interna que nos cuesta resolver, porque implica enfrentarnos a grandes verdades sobre lo que realmente somos, queremos y anhelamos en la vida, más allá de las auto imposiciones.

    EL DESAFÍO ES IR MUCHO MÁS ALLÁ DE LAS BUENAS INTENCIONES…

    Conocer la verdad transparente y sin maquillaje de nosotros mismos, puede darnos miedo, miedo a las consecuencias que anticipamos, por eso preferimos no adentrarnos en un camino profundo y seguir poniendo parches, que al poco tiempo caen y nos muestran que la herida sigue allí. La herida habla de todo aquello que preferimos no escuchar, no ver, no sentir, pero que sigue allí, pidiendo a su manera un poco de atención, a veces a partir del sufrimiento aparentemente sin causa, o de la ansiedad o de enfermedades físicas. Pero estamos más preparados para enfrentar la realidad, que los miedos que habitan en nuestra fantasía.

    La transformación personal, se produce por la propia toma de conciencia de todo nuestro ser. Ver la dimensión del daño que nos hacemos, hace que paremos, que busquemos realmente otra forma de relacionarnos con nosotros mismos basada en la confianza, la paciencia, el respeto y el amor. Palabras necesarias en el camino de transformación que propone la terapia gestalt.

    No se trata sólo de buenas intenciones, si fuera tan fácil nadie tendría problemas, porque todos estamos llenos de buenas intenciones. Si fuera tan fácil como leer un libro de autoayuda, todo el mundo rebozaría de felicidad, pero no es tan fácil.

    Desde la gestalt no decimos que será fácil, pero vamos comprobando que es posible vivir la vida con mayor coherencia, transparencia y bienestar, y por qué no decirlo, también con un sentimiento de felicidad profundo que va más allá de las circunstancias que nos toca vivir.

    Dar el primer paso no es fácil, pero es muy importante cuando necesitas ayuda.
    Tu
    primera sesión, es muy fácil. Si necesitas ayuda, la primera visita es gratuita.

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    Para más información.
    Terapia Gestalt.

     

     

     

     

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    Método TOMATIS®: Escuchar no es lo mismo que oír.

    “Escuchar no es lo mismo que oír, pues la primera es una habilidad que tiene elementos funcionales y de motivación que dependen de la voluntad. Escuchar es mucho más que el acto pasivo de recoger sonidos al azar.” Alfred A. Tomatis

    El oído es el primer sentido que desarrollamos completamente en la fase embrionaria. La escucha es un elemento fundamental en el desarrollo y un acto vital durante todas sus etapas: la infancia, los años escolares, la vida adulta y la tercera edad.

    El Método Tomatis® es un entrenamiento de integración neuro sensorial basado en más de 50 años de investigación y experiencia del médico francés Dr. Alfred Tomatis. Sus trabajos lo condujeron a desarrollar una pedagogía que incita al individuo a encontrar de nuevo sus capacidades de análisis, concentración y comunicación. A partir de sus investigaciones, el Dr. Tomatis fundamentó su método de reeducación de la escucha con TRES LEYES:

    1. La voz contiene únicamente los sonidos que el oído capta. Equivale al concepto de escucha, más allá del de audición: por razones diversas podemos dejar de atender, de escuchar una frecuencia sonora determinada.

    2. Si se le da al oído comprometido la posibilidad de escuchar correctamente, se mejora instantánea e inconscientemente la emisión vocal.

    3. Es posible transformar la fonación por una estimulación auditiva sostenida durante un cierto tiempo (ley de remanencia).

    El Método actúa simultáneamente sobre las TRES FUNCIONES esenciales del oído:

    1. El equilibrio: el oído interviene en el control postural y el mantenimiento del equilibrio. El Método, mediante su acción, permite al cuerpo encontrar su verticalidad, y al esqueleto reposicionarse. Bajo el efecto prolongado de sesiones, se observan respuestas motrices menos anárquicas, más fluidas y mejor organizadas.

    2. La dinamización: el oído necesita ser estimulado para energizar el cerebro y el cuerpo. El sonido es necesario para nuestra realización personal. Cuanto más rico es en armónicos altos, más eficaz es su efecto; los sonidos con muchos armónicos altos estimulan una extensa red nerviosa que controla el nivel de actividad global de la actividad cerebral.

    3. La audición: cuando se ve perturbada, vemos aparecer trastornos de discriminación, espacialización, lateralización auditiva y la pérdida de la capacidad de extraer un mensaje sonoro del ruido circundante. La comprensión de los mensajes es ejercida mediante esfuerzos muy importantes, lo que genera errores, cansancio, irritabilidad y encierro. Por consiguiente, la atención y la memorización son deficientes.

    ¿CÓMO FUNCIONA?

    El Método trabaja con música con diferentes frecuencias que afectan de formas diferentes el cuerpo. De esta manera, la estimulación va mejorando las funciones de atención, la velocidad del procesamiento de la información y el tiempo de respuesta.

    El desarrollo del Método parte de una evaluación/test que permiten determinar la problemática a tratar; una vez detectada se programan las sesiones de escucha que deberán cumplirse con la regularidad indicada; por último, se evalúan los resultados obtenidos determinando si son necesarias nuevas sesiones.

    ¿PARA QUIÉNES ES PROBADAMENTE EFECTIVO?

    El oído es especial para el acto de percibir, ya que sirve para filtrar, enfocar y adaptarse a las condiciones ambientes, como la gravedad y la acústica. La atención es una consecuencia del proceso de filtrado, de la capacidad que posee nuestro sistema sensitivo para procesar información multisensorial. De la existencia de un buen equilibrio de ambos dependen el desarrollo del esquema corporal y la capacidad para integrar los ritmos y movimientos y ubicarse en el espacio y el tiempo.

    Este Método por lo tanto, puede ayudar a personas con: trastornos de atención, autismo, dislexia, disfasia, disortografía, disgrafía.

    Entre otras:

    Problemas de aprendizaje: Para hablar, leer y escribir es necesario saber discriminar y analizar los sonidos y reproducirlos a través de un oído libre de bloqueos.

    Voz, música y canto: permite abrir el oído y posibilitar así el control de voz hablada y cantada en todos sus parámetros (timbre, volumen, afinación, pronunciación, etc.)

    Desarrollo personal: el oído, dinamizado por el oído electrónico aporta la energía necesaria para alimentar el pensamiento, la reflexión y la creatividad.

    Adulto mayor: el oído energiza el cerebro y a través de la estimulación auditiva se fortalece la capacidad de organización del pensamiento, la memoria y la creatividad.

    Estrés, Dinamización y Comunicación: para sentirse en forma el cerebro debe ser estimulado. Usando el oído electrónico se activa la concentración, la creatividad y la energía.

    A propósito de la efectividad del Método, la revista RET, Revista de Toxicomanías y Salud Mental, dirigida por el Dr. Manuel Mas-Bagà, ha publicado un artículo sobre Revisión de las investigaciones hechas sobre Estimulación Auditiva Tomatis, del Dr. Jan Gerritsen.

    El artículo resume el total de 35 estudios que se han publicado sobre el impacto del Método Tomatis®, mayoritariamente referidos al tratamiento de dificultades de aprendizaje, mostrando que una amplia variedad de esas dificultades son eficazmente tratadas por el método:

    a) Varios estudios muestran que el 60% de los niños autistas mejoran.

    b) Otros, demuestran que Tomatis® acelera el aprendizaje de lenguas extranjeras y reduce a la mitad el tiempo requerido para obtener la pronunciación correcta.

    c)  Dos estudios a pequeña escala documentan el impacto positivo del Método Tomatis® sobre la voz, mientras que otros muestran que facilita el parto y reduce su duración.

    d) Finalmente, se comentan estudios que ponen de manifiesto los efectos positivos del Método sobre el tartamudeo, el retardo y los trastornos psicológicos.

    ¿CUÁLES SON ALGUNAS DE LAS MEJORÍAS Y CÓMO SE RECONOCEN?

    Reeducando nuestra forma de escuchar, podremos mejorar:

    • El lenguaje y la comunicación.
    • El aprendizaje, concentración y atención.
    • El desarrollo personal y comportamental.
    • El trabajo sobre el cuerpo, la postura y la voz.
    • La adquisición de las lenguas extranjeras.
    • La energía y la creatividad.
    • Problemas de depresión, estrés, ansiedad y autoestima.

    Mientras algunos de los cambios son obvios y evidentes, muchos otros no son evidentes para un observador casual, a menos que exista un registro de la condición previa. Una mejoría muy evidente en el lenguaje, la escritura o la lectura, seguramente enmascara una mejoría similar en las relaciones interpersonales.

    Es importante destacar que es una terapia no invasiva, no usa drogas ni productos químicos y no programa ningún tipo de conducta o pensamiento por lo tanto, no tiene efectos negativos de ningún tipo. Lo verdaderamente efectivo de esta terapia es que reeduca el oído y permite a la persona retornar a un estado natural de plenitud e integración.

    José Antonio Luna, es consultor del Método Tomatis® y director de Qsintonía Coaching, uno de los Centros que forman la red internacional Centros Tomatis® extendida en más de 30 países. Es un apasionado por descubrir nuevas maneras que permitan a las personas aprender más y mejor.

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    Para más información.
    Método Tomatis®

    www.qsintonia-coaching.com

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    La enfermedad como portadora de un mensaje.

    Los artículos: Conocerme mejor (1), (2) y (3), nos han permitido comprender que la conexión entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, creencias y emociones, se produce a través de la energía, en sus distintos niveles. Esta comprensión nos abría a otras maneras más positivas de ver la enfermedad.

    En este artículo seguiremos profundizando en este aspecto tan íntimo y sagrado del ser humano.

    La fluidez total en las relaciones es el paraíso. Aunque la perfección no existe, hay distintos grados. Cuando sentimos que nuestras relaciones no fluyen como nos gustaría, lo recomendable es trabajar para mejorar nuestro bienestar y el de los distintos miembros de nuestro sistema familiar de origen, de otros sistemas y amigos. Y si hemos formado nuestro propio sistema familiar, lo anterior es igual de válido.

    La Sistémica trabaja con nosotros preventivamente, y también para con nuestros hijos y para las generaciones que les siguen, al liberarlas de cargas y desbloquear energías (y así poder dedicarlas a los retos a afrontar).

    En un conflicto siempre hay dos partes opuestas. En el caso del ser humano habita:

    • Lo racional y lo irracional.
    • Lo conciente y lo inconsciente.
    • La energía condensada en forma de materia y la que vibra a diversos niveles.
    • La energía bloqueada y la que fluye, está la enfermedad y la salud.

    También habita la parte crítica y la criticada, la parte perfeccionista y la parte objeto de perfección.

    Cuando podemos “ver” al ser humano como depositario de partes opuestas, ya no tiene sentido defender a ultranza a una (por ejemplo yo, que soy muy perfeccionista) y no querer “ver”, y rechazar a la otra (mi parte objeto de perfección). En cambio, viendo ambas partes conviviendo y complementándose en el ser humano como un “todo”, lo veríamos como completo y por lo tanto, habríamos conseguido su reconciliación interior.

    En otro orden de cosas y a grosso modo, cada ser humano es 50% padre y 50% madre. Si yo rechazo a uno de ellos, rechazo un 50% de mí. Este rechazo es una causa, entre otras, de una baja autoestima. Si yo quiero sentirme bien y tener la fuerza necesaria, he de estar reconciliado interiormente con las dos.

    Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo. Sigmund Freud

    El hecho de trabajar sistémicamente nuestras ataduras, lealtades, puntos ciegos y bloqueos inconscientes en plan preventivo ¿significa que podemos llegar a estar completamente limpios de ellos? No. Pero cuanto más los trabajemos, menos serán lo que nos afecte de manera “negativa” y más elevado será nuestro nivel de conciencia. A medida que, y desde nuestra superficie, nos iremos quitando capas de todas esas causas de enfermedad y sufrimiento, de todos esos demonios que habitan en nosotros, como en una cebolla; nos acercamos al centro silencioso y sereno, al ser verdadero que somos.

    Aunque nos trabajemos sistémicamente, la enfermedad nos puede llegar en cualquier momento, de algún conflicto emocional no resuelto por nuestros antepasados, o por otras causas. No se sabe por qué le toca a uno y a otro no, pero toca; y cuando le toca a uno, alguna emoción aparece. A veces es la rabia, si la llegada de la enfermedad se siente como una injusticia. ¿Por qué tengo yo que pasar por ahí debido a algún conflicto o situación en la que yo no participé? También se puede sentir impotencia y por supuesto, tristeza.

    No hay emociones buenas o malas. Hay emociones, hay energías adaptativas que nos ayudan a sobrevivir. Las emociones son el motor de la acción. Constituyen una parte esencial del vivir. (también te puede interesarla compresión y utilización positiva de las emociones“)

    ¿Qué hacer cuando este impulso energético “negativo” de la enfermedad nos llega? Mientras insistamos en rechazarla, se resistirá y persistirá. Mientras permanezcamos en esta actitud de rechazo, no podremos “verla” de otro modo. Aunque no tengamos la predisposición psicológica de preguntarnos ¿qué puedo aprender de esto?, el solo hecho de hacerlo ya nos puede ayudar a desdramatizar y a cambiar de perspectiva. Dejaremos de tomar la enfermedad como una maldición y la consideramos ya como portadora de un mensaje. Este paso nos ayuda a distanciarnos de ella y a tranquilizarnos emocionalmente.

    Ya no seremos la enfermedad, sino más bien unos observadores privilegiados de la misma. En nuestra debilidad podremos encontrar paradójicamente la fuerza y sólo así podremos acogerla.

    Nos ayudará el no juzgar ni comparar, el respetar a cada uno tal y como es, en su dignidad. También así, evitaremos ir de víctimas por la vida dado que nos empoderaremos y nos haremos responsables de nuestras situaciones. Y también así, podremos adoptar actitudes de humildad y aceptación que nos ayudarán a franquear ciertas puertas. Una de ellas es la de las constelaciones.

    ¿Qué mueve a una persona hacia las constelaciones sistémicas? Mi experiencia me habla de la cantidad de personas, que en su mayoría, vienen porque ya no aguantan más la situación en la que se encuentran, porque ya no soportan “cargar” con algo pesado y que ya han intentado “soltarlo” o resolverlo demasiadas veces y por diferentes vías.

    Yo diría que vienen por un impulso, por una energía, por una gracia que les ha puesto en movimiento. ¿De dónde les viene? La respuesta la dejo en las manos de cada lector.

    Carlos Surroca utiliza y aplica la Sistémica para:

    • Detectar atascos emocionales.
    • Desbloquearlos.
    • Vencer limitaciones.
    • Esclarecer motivaciones.
    • Clarificar los caminos a seguir.

    Carlos Surroca utiliza y aplica la Sistémica en su trabajo de acompañamiento individual a particulares, emprendedores, líderes, empresas familiares y organizaciones, o a través de los Talleres y Seminarios de su web.

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    Para más información.
    Conocerme Mejor.

    www.constelacionessistemicas.es

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    No permitas que el miedo te limite.

    NO PERMITAS QUE EL MIEDO TE LIMITE.

    Bien sabemos que el Miedo cono emoción básica es vital para nuestra supervivencia en casos de peligro eminente y real. En este sentido el Miedo nos prepara para afrontar una amenaza. Nos permite fijar nuestra atención en esa amenaza cercana y evaluar qué respuesta dar: huir o escondernos.

    Pero no es de éste Miedo sobre el que vamos a trabajar, sino sobre el Miedo que nos limita en nuestra vida cotidiana para emprender aquellas acciones -personales, familiares, sociales o profesional- que deseamos y sin embargo, no nos atrevemos a ejecutarlas.

    Estos miedos suelen ser “inventados” o “fabricados” por nosotros mismos. Tienen su raíz en nuestra propia historia personal, familiar y sociocultural. De aquí que la palabra inglesa Fear (miedo) nos sirva para definirlo de esta manera: “Falsa evidencia con apariencia real”.

    El sentimiento puede parecernos auténtico, pero no se basa en un hecho de la realidad presente.

    Este Miedo que nos visita en nuestra vida cotidiana es, en realidad, una valiosa y necesaria Señal de alarma ante la posibilidad de una amenaza (física o emocional) y viene a decirnos que existe una desproporción entre esa amenaza y los recursos con los que creemos contar para resolverla.

    ¿Y qué o cuáles son estas amenazas?

    En realidad no existe algo que sea en sí mismo una amenaza. Para una persona -por ejemplo- que sube a un avión por primera vez y experimenta turbulencias puede ser una terrible amenaza, y deja de serlo para un viajero frecuente que ya ha presenciado las rutinas del personal de vuelo para esos casos excepcionales.

    Para que esta señal sea útil y aprovechable para cada uno de nosotros, es necesario devolverle a miedo su potencial positivo. No viene a nuestras vidas a complicárnosla, viene a traernos un mensaje y en esto radica nuestro reto, decodificar el ¿para qué están nuestros miedos? ¿Cuál es su intención positiva? ¿Cuál es su mensaje?

    Si tengo miedo es porque hay una necesidad en mí. El miedo aparece ante la pérdida de una necesidad psicológica fundamental y básica: la seguridad.

    Entonces: ¿Qué te hace falta para que se aleje de ti?; ¿Qué necesitas darte?

    El miedo es, sin duda, una emoción básica, necesaria y universal, sin embargo nos relacionamos con él desde el desconocimiento y la ineficacia. Entran en juego nuestras propias creencias limitantes: “no lo hizo por miedo”, “es de débil sentir miedo”… Con esto lo que hacemos es rechazarlo, negarlo, descalificarlo, lo tachamos de indigno y negativo, extirpándole todo su valor positivo.

    Hasta aquí podemos ver que estas creencias señalan como “peligro o problema” al Miedo. En realidad el Miedo es como la Señal Roja que se enciende en nuestro tablero de mando de nuestro coche cuando se está por quedar sin gasolina. Sería muy ingenuo por nuestra parte tapar la luz roja y negar que hay un problema de fondo.

    El Miedo es esa Luz Roja que nos dice que hay algo de fondo que necesita ser atendido.

    Nuestra propuesta básica de gestión emocional y del cambio es dar la bienvenida al miedo, dialogar con él, escucharlo, reconocer su existencia con su parte temerosa y su parte positiva, descifrar su mensaje y ser agradecidos/as con él. Mi apuesta por este método de gestión del miedo, es del 100% porque lo he probado y verificado en primera  persona.

    ¿Por qué es importante la gestión de tus miedos?

    • Porque te bloquean en tu capacidad de generar respuestas adecuadas frente a situaciones nuevas o desconocidas.
    • Porque limitan tus acciones y por ende, tus metas.
    • Porque te mantienen atado a tu zona de seguridad, sin dejarte avanzar y desarrollarte personal y profesionalmente.

    ¿Para qué?

    • Para identificarlos y reconocerlos, dándoles nombre y existencia.
    • Para aceptar e integrar su parte positiva.
    • Para dialogar con ellos y descifrar el mensajes que  vienen a traerte.
    • Para descubrir qué necesitas darte, con qué recursos cuentas y con cuáles no.
    • Para poder identificar tú objetivo y trazar un plan de acción que te permita ir dando pasos, salir del bloqueo y generar tus opciones.
    • En definitiva, para observarte internamente, darte cuenta de lo que piensas y sientes, y orientar tu acción hacia el cambio proactivo.

    ¿Cómo lo conseguirás?

    • Conociendo cómo funciona nuestro sistema emocional, qué son las emociones y para qué te sirven.
    • Cuestionando y tomando conciencia de los propios miedos heredados.
    • Con herramientas de autoconocimiento y observación emocional.
    • Identificando tus creencias limitantes y activando otras potenciadoras.
    • Comprendiendo como es tu patrón de comportamiento habitual.
    • Identificando cuál es tu respuesta ante los cambios: de resistencia, de reacción, o de pro-acción.
    • Incorporando nuevas estrategias de aprendizaje activo, herramientas y recursos para el cambio.

    ¿Qué beneficios obtendrás?

    1. OBSERVARTE para identificar tus propias señales físicas y emociones; mejorando tu capacidad de autoconocimiento respecto a lo te pasa y a lo que puedes hacer con ello.

    2. DARTE CUENTA de los recursos con los que ya cuentas y de aquello que necesitas reforzar y potenciar para sentirte seguro/a.

    3. ACTUAR “dar un paso”, avanzar, tomar la iniciativa hacia lo que has identificado como tu meta, hacia lo que en verdad quieres lograr. Cuando empieces a desarrollar tus habilidades y darte aquello que necesitas, ganarás la confianza para aliarte con tus miedos. Ya no los tendrás adelante tuyo, impidiéndote el paso, ni los tendrás detrás de ti, lanzándote al vacío. Conseguirás colocarlos a la par tuyo, desde ahí te acompañarán en un diálogo de descubrimiento y aprendizaje.

    4. DECIDIR es una acción y de todas las acciones necesarias, ésta es la de mayor compromiso personal. Implica elegir entre miles de posibilidades, una, y despedirte del resto, para finalmente decidir hacerlo! Y aplicar tu plan de acción.

    ¿Alguna vez el miedo te ha paralizado al emprender un proyecto, tomar una decisión importante, aprovechar una oportunidad profesional?

    ¿Buscas sentirte segura/o y en equilibrio?

    ¿Sin miedos ni resistencias?

    A través del Taller de Gestión Emocional: “Emprende sin Miedos” identifcarás tus miedos, los reencuadrarás, aprenderás a gestionarlos y disfrutarás de la emocionante aventura de Emprender. (by Artesana de la Vida)

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    Para más información.

    Taller de Gestión Emocional: “Emprende sin Miedos”.
    Modalidad: Grupal e Individual-Personalizado.

    www.artesanadelavida.com

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    Ansiedad; la nueva cultura universal.

    Según un informe del Instituto de Estudios Médicos-Científicos (INESME) difundido en 2011 en España, más de diez millones de personas en nuestro país sufren un trastorno mental como depresión, ansiedad, esquizofrenia o trastorno bipolar. Crecieron además, un 5% las consultas psiquiátricas de adultos y un 8% las de los niños.

    Es posible que por ello, cada día es más frecuente escuchar que alguien padece de un trastorno de ansiedad. El mundo actual, complejo y dinámico que nos toca transcurrir, nos genera esa cierta incertidumbre que de alguna manera propicia este tipo de patologías. En este artículo, focalizaremos en la ansiedad, y para comprender mejor de qué estamos hablando vamos a explicarlo en términos asequibles para todos.

    LA ANSIEDAD COMO PATOLOGÍA.

    Antes  de continuar, hay algo que es preciso aclarar: la ansiedad no siempre es patológica; es una emoción común, que similar al miedo, la ira, la tristeza o la felicidad, tiene una función muy importante relacionada con la supervivencia. Es importante darse cuenta de que existen muchas situaciones que surgen en la vida cotidiana en las que resulta lógico reaccionar “ansiosamente”. Si no sintiéramos ningún grado de ansiedad en respuesta a los desafíos, significaría que algo anda mal. No obstante, cuando esa capacidad preventiva no funciona bien, se producen falsas alarmas ante estímulos inofensivos y allí se convierte en patología.

    El Trastorno de Ansiedad es mucho más de lo que una persona normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. Se trata de preocupación y tensión crónicas aún cuando nada parece provocarlas.

    Cuando una persona debe enfrentar un problema, un conflicto, o una situación estresante, aparente o real, se disparan una serie de emociones que se expresan a través de cambios físicos y de comportamiento; se activan los centros que coordinan las respuestas emocionales y fisiológicas que impactan sobre el normal desempeño de cada uno.

    Las personas que padecen de ansiedad parecen no poder relajarse o deshacerse de sus inquietudes, aún cuando comprenden que su ansiedad es desproporcionada o más intensa de lo que la situación justifica.

    Por ejemplo:

    - ¿Has experimentado con cierta frecuencia tensión muscular, ahogo, exceso de sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca, sequedad bucal, disfonía, irritabilidad?
    - ¿Te ha pasado quedarte “en blanco” o has visto limitada tu capacidad de expresión en  situaciones cotidianas?

    Si te has identificado en alguno de los síntomas expuestos te surgirán planteos como ¿es posible hacer algo al respecto?, ¿es posible entrenar la mente y las emociones para corregir las reacciones?, ¿es posible controlar y/o minimizar los procesos fisiológicos y emocionales que se disparan de manera involuntaria?.

    La respuesta es SÍ; con una terapia adecuada.

    ANSIEDAD: TERAPIA INTEGRAL.

    El hecho de que la ansiedad se manifieste en el ámbito fisiológico, comportamental y psicológico requiere un tratamiento específico, una terapia que actúe en los tres niveles para lograr:

    1. Reducir las respuestas fisiológicas.

    2. Eliminar la conducta elusiva (cuando exista).

    3. Cambiar las interpretaciones subjetivas que perpetúan el estado.

    Con esta concepción integral, enfoca y aborda su trabajo el equipo multidisciplinar de PSIGMA, a través de sus 4 centros. Su director, Roger Puigdecanet, asegura que al trabajar con trastornos mentales es necesario considerar los factores biológicos, como los psicológicos y socioculturales. Para ello, utilizan dos tipos de tratamiento:

    -Los psicoterapéuticos (un plan de terapia individualizado, trabajando estilos de vida y modificando aspectos de la personalidad, prioridades y expectativas).
    -Los biológicos que son los que actúan a nivel bioquímico del cerebro (los psicofármacos).

    Punto aparte para los psicofármacos. Es común sorprenderse aún, la familiaridad con la que ciertas drogas (ansiolíticos, antidepresivos o estabilizadores anímicos) son comercializadas, consumidas y dosificadas sin criterio médico y sin supervisión. Es una realidad que asusta porque estamos hablando de medicación que, de acuerdo a cómo sea suministrada, puede ser tan benéfica como nociva para la salud.

    ¿PARA QUÉ HACER TERAPIA?

    Más allá de los trastornos de ansiedad más conocidos (como los que mencionaremos un poco más adelante), existen personas que experimentan crónica y frecuentemente rachas en las que la ansiedad se manifiesta e interfiere directamente en todos los aspectos de sus vidas. Al restarle importancia y no tratarla como corresponde  estos problemas pueden devenir en depresión, problemas sexuales, conflictos de pareja, laborales o incluso podrían somatizar a través de problemas orgánicos.

    Tratarla permitirá, entre otras cosas:

    • Enfrentar el objeto o situación que desencadena el trastorno.
      • Cambiar los patrones de pensamiento respecto a los que originan la ansiedad.
      • Modificar la manera en que reacciona ante esos objetos o situaciones.
      • Enfrentar sus miedos y conocer técnicas para desensibilizarse.

    OTROS TRASTORNOS DE ANSIEDAD COMUNES Y CORRECTIBLES.

    Como mencionábamos, la ansiedad cobra formas diferentes y entre los casos más conocidos podemos citar:

    Agorafobia: marcado temor a alejarse del domicilio, a caminar solos por la calle, viajar en medios de transporte.
    Ataque de pánico:
    es uno de los más populares hoy por hoy. Las crisis que se presentan son espontáneas e inesperadas, y simulan una crisis cardiaca.
    Trastorno de ansiedad social:
    es un miedo irracional a hacer el ridículo, a cometer un error. En situaciones extremas, quienes lo padecen evitan toda situación de contacto social. 
    Trastorno obsesivo compulsivo:
    es una enfermedad en que el individuo que la padece, es avasallado por pensamientos violentos, angustiantes y hace rituales para evitarlos.
    Las fobias:
    son temores irracionales frente a objetos y/o situaciones puntuales y temidas.

    Es cada vez más importante acudir al psicólogo a buscar consejo para situaciones, estados emocionales o problemas que no tienen cabida en un diagnóstico clínico de trastorno psicológico-psiquiátrico o de enfermedad mental.

    “¿Cuántas veces nos hemos ahogado, hoy, en un vaso de agua? ¿Valía la pena?” Catherine Rambert

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    El trabajo es importante, pero no lo es todo en la vida.

    Sin duda, la relación amor-odio con el trabajo, ha sido uno de los temas más trascendentes de análisis y estudio, a lo largo de toda la historia. Los defensores y detractores del trabajo han existido siempre, por ejemplo, Leon Tolstoi y Oscar Wilde defendían posturas muy divergentes. Mientras que para Leon Tolstoi “La condición esencial de la felicidad del ser humano es el trabajo”, para Oscar Wilde “El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”.

    Máximo Gorka ahondó en estas diferencias y nos ofreció una posible explicación. Para él “Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto, la vida es una esclavitud”.

    En momentos tan críticos como los actuales salen a la luz los estilos destilados por las diferentes sociedades: las hay que buscan su felicidad centrándose en el ocio, mientras que otras lo hacen en el trabajo. Seguramente, como en casi todo, una postura intermedia es lo más sensato y lo más realista. Pero a veces la gran dificultad estriba en encontrar ese punto de equilibrio.

    Algunas claves nos pueden facilitar la reflexión sobre la importancia que tiene o debe tener el trabajo para nosotros:

    1. Invertimos gran parte de nuestras vidas trabajando.
    2. Pretender vivir hoy sin trabajar en nada, resulta casi imposible.
    3. Querer trabajar en algo que no nos gusta, es una manera segura de sentirnos mal.
    4. Trabajar / dormir /volver a trabajar, sin tiempo para nosotros mismos, y las personas que nos importan, es gastar nuestra vida sin vivirla.
    5. Una vida dedicada por entero al ocio, es una vida en gran medida mutilada. Muchas personas han encontrado el vacío, el aburrimiento y la ignorancia en esas circunstancias.
    6. El trabajo que nos estimula, nos incentiva, nos impulsa, y nos ayuda a seguir aprendiendo cada día, es un tesoro que, bien administrado, nos permite acercarnos a la felicidad que todos deseamos.
    7. El trabajo que convive en perfecto equilibrio con nuestro tiempo personal, nos ayuda a conseguir la armonía que buscamos.

    En definitiva, ni el trabajo lo es todo en nuestra vida, ni debemos vivir únicamente para trabajar, ni podemos morir sin haber realizado algún trabajo que nos haya llenado.

    En cualquier caso, trabajemos mucho o poco, es muy importante aprender a desconectar.

    ¿De qué nos sirve trabajar 8 ó 10 horas, si nos pasamos el resto del día “conectados” al trabajo?. Hay personas que no consiguen desconectar, y con ello pierden su tiempo personal.

    Nadie nos paga esas horas de más, en que estamos dando vueltas a los temas del trabajo que nos preocupan. Pero a nosotros si nos supone un precio muy elevado. A veces nos cuesta la ruptura o el distanciamiento de nuestras relaciones personales o familiares, y con frecuencia nos lleva a perder algo tan importante, como nuestro equilibrio emocional.

    Recordemos que la “desconexión” constituye una necesidad fisiológica, el propio cuerpo lo hace en las horas de sueño, no podemos tener a nuestro organismo permanentemente en tensión.

    Hay personas que les pasa hasta por la noche. Duermen unas horas mínimas y, a partir de ahí, empiezan a “darle vueltas a la cabeza a los problemas que les preocupan”, y ya son incapaces de seguir descansando.

     

    En este punto se encontraba María cuando la vimos por primera vez:

    • María era una persona muy autoexigente consigo misma, incluso bastante perfeccionista.
    • Presentaba una tendencia muy marcada a “darle vueltas a todas las cosas que le preocupaban”.
    • Según relataba, le pasaba desde que era niña, pero últimamente aún se había acrecentado más, y no conseguía desconectar ni por las noches.
    • Su marido le había “empujado” a venir al psicólogo, pues la veía en permanente tensión.
    • Justo dos días antes de su primera sesión había tenido una crisis de ansiedad muy fuerte.

     

    Cuando vimos a María su “perfil” era muy familiar para nosotros, cada año vemos cientos de casos similares. Como siempre, una vez que recogimos y evaluamos todos los datos importantes, salió con “deberes” de su primera sesión. En los próximos siete días haría registros de todas las situaciones en las que no hubiera conseguido desconectar.

    En la segunda sesión su caso estaba muy claro. Cualquier imprevisto, cualquier circunstancia que pasara, era suficiente para disparar su sistema nervioso autónomo, y “engancharse” en una serie de pensamientos distorsionados que le impedían “pasar página”. Todo podía constituir un peligro para ella. Por muy insignificante que fuera lo que había ocurrido, para María podría ser terrible. Con esas premisas, llegaba la noche y se pasaba gran parte del tiempo “en vela”.

    María estaba tan “enganchada”, que tuvimos que enseñarle varias técnicas para “parar el pensamiento” en primer lugar, y después, cuando ya consiguiese controlarse un poco mejor, hacer confrontaciones de los pensamientos más automáticos.

    Durante tres semanas nuestra amiga aún dudaba de que lo pudiese conseguir. Llevaba muchos años con esas conductas tan arraigadas, pero poco a poco se dio cuenta de los mecanismos que provocaban sus preocupaciones y, como era muy autoexigente, se volcó en aprender y dominar todas las técnicas y herramientas que le enseñamos para “cortar” sus desasosiegos y disfrutar de su tiempo personal.

    Como era de esperar, puso mucho coraje y perseverancia en todo lo que le enseñamos. Pasados dos meses casi se había convertido en una experta.

    Su marido nos confirmó que en casa la situación por fin había cambiado. Ya podían hablar con ella de cualquier tema; conseguía no estar permanentemente acelerada, y descansaba por las noches como un “bebé”. Incluso su hijo de 8 años un día le dijo: ¡Cómo me gusta como eres ahora mamá, antes no sé qué te pasaba, pero estabas siempre cansada y nunca tenías ganas de jugar conmigo!.

    María aprendió algunos principios que son vitales para todos:

    1. Hay un tiempo de trabajo y un tiempo para nuestra vida personal.
    2. No hay que llevar nunca las preocupaciones de un sitio en otro. Tenemos que trabajar para cortar esas preocupaciones en el mismo momento en que surgen, estemos donde estemos, y nos resulten mucho o poco preocupantes.
    3. Si aprendemos a desconectar recuperamos mucho tiempo para nosotros, y además conseguimos dejar de sufrir inútilmente.
    4. El tiempo y la energía que ganamos, debemos emplearla en disfrutar más de todas las cosas, grandes o pequeñas, que hacemos cada día.
    5. No hay nada positivo en preocuparnos durante horas por algo. Lo único que conseguimos es agotarnos física y emocionalmente, y verlo todo negro.
    6. Cuando desconectamos de lo que nos preocupa conseguimos volver a recuperar el buen ánimo, y con ello, curiosamente, pero no por casualidad, favorecemos la aparición de soluciones creativas a nuestros problemas.

    En resumen, y como nos dijo un día María:

    O aprendemos a desconectar, o nos preparamos para muchas horas de sufrimientos inútiles, de tiempos perdidos, malgastados y robados a nosotros mismos, y a nuestras familias.
    Aprender a desconectar es tan importante, como saber “decir NO a los jefes y a los compañeros”.

    Nadie nos ha enseñado cómo estar preparados para la vida y desarrollar lo que Goleman ha llamado “la Inteligencia Emocional”. Si nos paramos a reflexionar un instante, nos daremos cuenta que todas las acciones formativas que hemos recibido en nuestra vida están encaminadas a desarrollar nuestro Cociente Intelectual, (nos hemos preocupado en estudiar, aprender idiomas, informática.) sin saber que el potencial intelectual (el famoso C.I) no explica, en el mejor de los casos, más allá de del 25% del éxito profesional de las personas. En los análisis más detallados tal correlación no suele superar el 10%.

    El Centro de Psicología Álava Reyes, desarrolla un programa de Inteligencia Emocional, enseñando a la gente lo que no está en los libros. El programa está obteniendo excelentes resultados y los participantes salen muy satisfechos con los aprendizajes adquiridos y la forma en que pueden aplicarlos a su vida cotidiana.

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    Para más información.

    www.alavareyesconsultores.com

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