Últimamente (y cada vez más), me estoy encontrando con cierta confusión respecto al término “Coach”. Lógico, es un concepto bastante novedoso cuando se habla fuera de un contexto profesional. Y desde luego, algunos medios no han ayudado mucho a aclararnos y menos a tranquilizarnos al respecto.
El título que me gustaría usar en mis tarjetas sería algo así como ‘Entrenador personal’, que es la traducción más literal. Pero como estamos acostumbrados a entrenamientos más físicos y de imagen, a mucha gente esta expresión le suena a ‘Personal Trainer’ de una superstar.
Y claro, no es eso, ¡yo de pilates y nutrición sé lo justo para defenderme! Además, entraría en un conflicto conmigo misma, porque en realidad desarrollo procesos en las dos ramas: coaching personal y coaching ejecutivo. Este galimatías muy común, surge porque es en el ámbito laboral donde más hemos oído hablar de coaching. Aunque si le preguntas a cualquier entrenador físico, te dirá (con razón) que el término proviene del mundo deportivo.
Adicionalmente he detectado que, con eso de que el concepto está de moda, hay una cierta tendencia a englobar dentro del ‘coaching’ toda oferta de RRHH que tradicionalmente era desarrollo en habilidades y competencias.
NO ES LO MISMO ENSEÑAR QUE APRENDER.
Y así, se alimenta el círculo vicioso a: muchos directores y gerentes les ha entrado una urgencia por introducir el coaching en sus organizaciones, porque alguien les ha contado lo efectivo que resulta. Pero cuando lo contratan, se encuentran con que se trata de la formación de siempre disfrazada bajo otras nomenclaturas, o impartida con una etiqueta de multidisciplinar. Eso lleva a que las personas que la reciben (creyendo que es coaching) no la distingan de otros cursos de formación y que no le vean la utilidad en su día a día empresarial, ni las posibilidades en el terreno personal.
Pues claro, es que si te enseñan las características de un líder, puedes tratar de aplicar la teoría en tu departamento; pero si aprendes a ser un líder (en toda su plenitud y por supuesto desde tus propios esquemas), tus colaboradores lo notarán naturalmente por tu nuevo enfoque como gestor de personas. Luego, cuando le cojas el gustillo, verás como tú también quieres aplicarlo con tu mujer, con tu hijo, con el director del banco y con la dependienta del Zara.
Lo mismo puede ocurrir en ocasiones con las herramientas de RRHH, que generan dudas. Hay numerosas técnicas que no son coaching, aunque vayan de la mano de éste: evaluación del desempeño (feedback 360º, LPI, etc.), valoración para un puesto y perfiles competenciales (Assesment y Development Center), cuestionarios de personalidad (CPL32, WAVE, FOCUS, PERFORMANSE, DISC, 16PF, MBTI, entre otros). Si tu empresa ya utiliza esos procedimientos habitualmente, usaremos el coaching para potenciar los resultados que te hayan proporcionado. Y si las contratas con otro profesional, me coordinaré con él para sacarle el mayor partido a sus conclusiones.
Yo no sustituyo al Departamento o Responsable de Recursos Humanos, porque como Coach empiezo a trabajar a partir precisamente de sus análisis como expertos y su profundo conocimiento de la plantilla.
Y visto que al final este entrenamiento se aplica tanto al entorno vital como al empresarial, ¿cómo distinguirlos?
Estas son algunas diferencias entre el Business Coaching (BC) y el Life Coaching (LC):
• La modalidad de contratación: en el LC, me contrata un particular para trabajar en un asunto propio. En el BC, una empresa solicita mis servicios para un directivo, un mando intermedio, un equipo comercial, un departamento concreto, o la empresa al completo.
• La metodología: en el LC parece claro cómo ponernos de acuerdo con el objetivo, ya que sólo estamos el coachee y el coach. En BC, esto no resulta tan evidente, pues inicialmente es necesario alinear los objetivos de dos interesados: es la empresa quien paga mis servicios y determina la finalidad de mi intervención, pero para que yo pueda acompañar al coachee, éste debe creer en su meta. Por ello, hemos de conseguir conjuntamente que los logros personales de quien recibe coaching se pongan al servicio de la organización y todos salgan beneficiados. Una relación win-win, como no.
• La cantidad de información que se genera: los coachees particulares generalmente quedan satisfechos con las herramientas usadas en las sesiones y sus consecuentes planes de acción; los clientes corporativos, requieren documentación extra para avanzar entre sesiones, compartirla con sus equipos, o presentar informes a sus mandos. Los reportes pueden ser dobles, al coachee y al empresario, con distinto nivel de detalle, respetando siempre la confidencialidad.
• El número de implicados: el LC suele ser individual, aunque a veces se utiliza en talleres de grupo. El BC puede ser individual, colectivo, o combinar ambos, veamos cada uno: el coaching ejecutivo se dirige a un individuo único, independientemente del cargo que ocupe en la organización, directivo o no; el coaching de equipos es un proceso de acompañamiento a un grupo natural, con el que se define un objetivo común. En ocasiones, dentro de esta variante se establecen algunas sesiones individuales para reforzar lo aprendido y unificar objetivos; por último, el coaching grupal se lleva a cabo con personas de la organización que no necesariamente forman un equipo, sino que pueden pertenecer a distintos departamentos o divisiones.
• El lugar donde se desarrollan: El LC suele celebrarse en el despacho del coach, en una cafetería, o en el hall de un hotel tranquilo; en cambio el BC generalmente se realiza in situ, en la sede corporativa. Aunque en los dos casos se podría trabajar con el coachee en un parque; de hecho, con frecuencia creciente los directivos están pidiendo salir de su entorno habitual para despejar la mente y permitir fluir la intuición, pensando out-of-the-box. También pueden compaginarse sesiones telefónicas o por videoconferencia ya que cada vez es menos relevante la ubicación; para mí lo más importante son las personas y eso incluye generarles el máximo confort.
• La duración y periodicidad de las sesiones: en ambos tipos de coaching, tú eres el protagonista y por ello también serás quien marque el ritmo del proceso. No obstante, las sesiones ejecutivas suelen ser menos frecuentes y más breves que las personales, con el fin de ajustarse a la disponibilidad y a la agenda del directivo.
• El tipo de temas que se tratan: en LC se trabajará sobre la insatisfacción interior, las relaciones de pareja, o un problema en el trabajo; en BC, en competencias como el liderazgo del manager, la productividad laboral, o la comunicación entre miembros del equipo.
• Los patrones y motivaciones que subyacen: en el coaching vital y empresarial son diferentes, aunque no siempre. Pongo un ejemplo: un problema jerárquico con tu jefe puede responder a causas bien distintas que una comunicación poco fluida con tu padre. Si bien es cierto que, rascando, ambos podrían tener sus raíces en una falta de aceptación de la autoridad, que podría estar ocultando algún área de mejora en nuestra forma de comunicarnos… Al fin y al cabo, los directivos, debajo de todo lo demás, son personas. Por encima de todo lo demás, diría yo.
¿Y las semejanzas? Podríamos enumerar todo un tratado, pero sólo quiero recalcar un par de ellas:
• La confidencialidad y el respeto: todo el trabajo se realizará desde la más estricta privacidad que quedará reflejada en nuestro contrato de servicios, y descansará en la confianza que consiga generarte. Sólo me planteo mi función a partir del máximo respeto, corporativo y humano.
• La profesionalidad del coach: esta profesión todavía no está homologada, sino que se autorregula a través de distintas titulaciones, asociaciones y certificaciones. Sólo asegúrate de ponerte en manos de un coach suficientemente acreditado, que se ha formado específicamente y que cumple con los requisitos necesarios de prácticas profesionales reales.
En definitiva, es mejor que te informes primero y estés muy atento a lo que compras. Este es un proceso personalizado, que no te vendan motos. Si ves que te empiezan a contar teoría y no se adaptan a ti, quizás lo que estáis haciendo no es coaching. Todas las disciplinas pueden serte útiles, pero cuanto mejor sepas lo que quieres, más provechoso te resultará el proceso y más fructificaréis, tu empresa y tú.
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Fuente.
Elisa Agudo
Entrenadora Vital y Empresarial.


























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El modelo estratégico para superar el obstáculo.
¿HACES SIEMPRE LO MISMO Y ESPERAS RESULTADOS DISTINTOS?
A todos nos ocurre que a la hora de gestionar situaciones laborales o personales, y más en la coyuntura actual, repetimos una actitud o forma de relacionarnos que nos lleva a que las cosas vayan de mal en peor.
Sabemos que no funciona o que nos gustaría hacerlo de otra manera, pero seguimos actuando igual porque sale de forma espontánea, aunque no entendemos el por qué.
El Modelo Estratégico nos adentra a explorar la sensación de base que nos mueve a actuar de forma repetida, de una manera que no nos aporta nada.
Nos ayuda a ver cómo funciona nuestro mecanismo interno para generar esas limitaciones, y nos permite transformar esas limitaciones incómodas en nuestros talentos ocultos.
EL COACH TE AYUDA A IDENTIFICAR EL OBSTÁCULO.
Este proceso guiado por el coach, hace que la persona tome conciencia de dónde está el obstáculo (emocional, de creencia, etc.), para conseguir lo que anhela.
José Antonio por ejemplo, fue descubriendo por sí mismo que ese cambio de departamento en su empresa que tanto deseaba lo estaba frenando porque generaba unos cambios colaterales en su familia, sabía que tenía que dedicar más horas a su trabajo y viajar a menudo. Sólo cuando consiguió planificarse mejor, vio que podía compaginarlo mejor de lo que creía y el cambio de departamento fue casi inmediato. Se siente más desarrollado profesionalmente, ha descubierto que tiene muy buenas habilidades para este nuevo puesto y pone más atención en no descuidar su vida familiar.
EL MODELO ESTRATÉGICO PARA SUPERAR EL OBSTÁCULO.
Utilizando el Modelo Estratégico, una vez hemos localizado nuestras limitaciones (comunicación, estrategias no eficientes, forma de relacionarnos con nosotros mismos o con los demás), las vamos resolviendo a través de aplicar la Estratagema China adecuada para producir el cambio con el mínimo esfuerzo.
Un buen ejemplo es el de Nadia, su jefe le reprendía públicamente de forma habitual y le hacía responsable de todos los fallos, aunque los hubiera cometido él. Vimos que su Solución Intentada Redundante (lo que hacía siempre) era callarse para evitar más conflicto, porque no podía razonar con él. Esto le producía mucha rabia, que era su sensación de base.
Así, aplicamos la Estratagema China de “matar a la serpiente con su propio veneno” y su puesta en acción era decirle a su jefe: “gracias, sé que me dices esto delante de todo el mundo para que sea mejor profesional”.
Para su sorpresa, utilizando esta paradoja, el jefe se quedó sin habla y fue dejando esa actitud, pues vio que no la amedrantaba y que si la repetía estaba valorándola más. De esta forma aparentemente sencilla, Nadia pudo mantener un ambiente más agradable en su trabajo y pudo empezar a expresarse con más tranquilidad.
Vemos que resulta fácil resolver cualquier situación con un nuevo modelo, lo que nos resultaba complicado resolver con nuestro antiguo modelo.
ESTE MODELO ESTRATÉGICO ES APLICABLE ESTRATÉGICAMENTE A:
Son muy eficaces las sesiones individuales, donde se pueden abordar más temáticas de manera específica (personal). No obstante, debido a que la técnica está tan depurada y sintetizada, se trabaja muy bien en grupos y/o equipos de trabajo que tengan un interés común.
La característica más importante es que se puede seguir el modelo, guiado por el coach, sin necesidad que los integrantes verbalicen el problema; cada uno se va dando cuenta de su limitación y va obteniendo la forma de transformarlo en un buen recurso. Esto elimina la resistencia al cambio, pues mantiene la intimidad respecto al resto del equipo.
Es la propia persona la que se va dando cuenta de su situación y de la forma de resolverla; SIEMPRE es la protagonista de su autodescubrimiento.
Necesitamos una nueva forma de pensar para resolver los problemas causados por el viejo modelo de pensar. A. Einstein.
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Máster en Comunicación y Coaching Estratégico
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