
La globalización no sólo ha cambiado la forma de hacer negocios y de competir, sino que también ha vuelto aún más compleja, ambigua y cambiante la forma en que los directivos ejercen su liderazgo. Por ello, todo lo concerniente al desarrollo de líderes globales está generando un renovado interés, en parte motivado por la actual crisis económica que, en el caso español, obliga más que nunca a buscar nuevos mercados y alianzas.
Como consecuencia, los procesos de identificación, formación y retención, tanto de los líderes globales como también de los llamados empleados “expatriados” asignados temporalmente a otros países o a las divisiones internacionales de empresas, adquieren una importancia estratégica de primer orden.
De manera sencilla una expatriación consiste en un período relativamente breve de tiempo en el que se pretende que una persona adquiera nuevos o diferentes conocimientos y habilidades mientras se ajusta a vivir y trabajar en un país extranjero con diferente contexto cultural y social. La diferencia está en que mientras los expatriados suelen por término medio entre 1 y 3 años residiendo en otros países, los líderes globales pueden estar operando desde la misma sede central, aunque participando o supervisando operaciones internacionales. Sin embargo, en esto influye mucho el tipo de organización y estructura de cada empresa.
En muchos casos los expatriados y los líderes globales comparten competencias básicamente comunes (características de personalidad, habilidades y conocimientos) y hasta forman parte de ese mismo colectivo de high potentials. Por tanto, parece lógico que en muchas empresas, llegue a existir un solapamiento entre planes de desarrollo de expatriados y líderes globales.
Depende de cada empresa elaborar una lista de criterios de decisión y un proceso transparente para gestionar las asignaciones internacionales o posiciones globales, aunque no hay dos casos iguales. Tal y como propone Paula Caligiuri (2006), suele ser recomendable agrupar acciones de desarrollo en los siguientes apartados:
a) Conocimientos (Fácil de realizar y cambiar vía cursos). El objetivo es que a través de cursos (presenciales/a distancia) se adquieran conocimientos culturales sobre las actitudes, valores, ritos, costumbres, etc; así como la información sobre la situación del mercado específico global o del país al que irá destinado, reglamentación laboral, situación financiera, etc.
b) Habilidades (difícil de desarrollar/ cambiar). Un ejemplo serían las habilidades de relación o negociación, resolución de conflictos, gestión de la diversidad y, por supuesto, idiomas. Por otro lado, un capítulo importante consiste en el análisis de las características de personalidad de los candidatos a las asignaciones en base a rasgos que se han demostrado están relacionados con el éxito para vivir y trabajar internacionalmente. Entre otros, cabe mencionar la extroversión, estabilidad emocional y gestión del estrés, accesibilidad/cooperación o apertura a los demás, apertura/tolerancia, etc.
c) Programas de Desarrollo. Se realizan en una etapa ya próxima a la asignación internacional y suelen incluir también alguna breve asignación temporales a modo de “prueba piloto”. Su objetivo es que el directivo tenga la oportunidad de adquirir mayor sensibilización y que, si es posible, experimente situaciones experienciales reales y/o programas formales enfocados a facilitar su inmersión en entornos diversificados. Así, por ejemplo, cabe que aprenda a descubrir formas de reaccionar y solucionar problemas, detectar creencias o prejuicios culturales ante otras culturas y valores, descubrir a tiempo sus propias emociones y miedos, etc. En definitiva, se espera que estas acciones se asemejen lo más posible al entorno real que le espera. En este apartado estarían los programas rotación (intercambios) o los conocidos como Cross Cultural Training ya implantados con éxito en muchas empresas internacionales.
Retos en el Desarrollo.
Desde el punto de vista del desarrollo, hay algunas cuestiones que conviene poner encima de la mesa y que influyen en el éxito o fracaso de las expatriaciones:
- Todavía muchas empresas abordan estos procesos sin un proceso estructurado de desarrollo, poniendo más énfasis en solventar los aspectos administrativos y logísticos (traslado de la familia, vivienda, seguro medico, colegios, asesoramiento fiscal, etc.).
- La mayoría de empresas toman decisiones sólo en base al proceso de selección, sin poner en marcha acciones e desarrollo que pueden confirmar, o no, las decisiones iniciales.
- A pesar del esfuerzo económico que supone una asignación internacional, es frecuente detectar decepción o frustración en los empleados. Las razones más frecuentes son: proceso de selección de candidatos poco transparentes; infrautilización de las nuevas habilidades y competencias adquiridas por los expatriados que retornan a puestos que consideran inadecuados o con contenido profesional por debajo de lo que antes habían desempeñado (menor nivel de autonomía y autoridad), etc. Por último, una causa de fracaso la encontramos en empresas que se han olvidado de la preparación del retorno y, sobre todo, de la repatriación eficaz del empleado como una etapa diferenciada y con verdadero contenido en el proceso de expatriación.
- Excesivo énfasis en el plano técnico-profesional. Se suele infravalorar la influencia del plano personal y familiar a lo largo y después del proceso de expatriación y además, se calibra mal que se trata de una experiencia que deja huella emocional, de creencias, forma de ver la vida y de cambio personal que algunas empresas cuidan poco. A veces olvidamos que la persona es un todo y que la flexibilidad tiene sus límites.
- Un dilema frecuente es el de decidir si “comprar” (seleccionar y evaluar) o “hacer”(formar y desarrollar), lo cual sugiere analizar de forma crítica hasta qué punto existe, o no, un alineamiento entre la decisión de expatriación y los criterios y prioridades fijados en el proceso general de gestión del talento.
Sean cuales sean las causas y razones, el hecho es hay estudios ya clásicos (Light, 1997, Phillips, 1998), que han demostrado de forma objetiva que hasta dos tercios de los expatriados creen que no han recibido una visión clara de su proceso de expatriación.
Las Posibilidades del Mentoring en Procesos de Expatriación.
Tal vez con excepción de empresas globales y con procesos ya muy estandarizados, se observa a veces una deficiente utilización del “mix” o porfolio de acciones de apoyo al desarrollo: ¿Cuándo y porqué utilizar acciones de formación presencial, a distancia o acompañamiento?; ¿Cómo medir cuáles son las acciones más eficaces?; ¿Qué acción de apoyo para quién?; ¿Cómo evaluar eficacia e impacto de tales acciones?; ¿Cuáles se complementan mejor?. Sin duda uno de los recursos de desarrollo más flexibles para la organización y más útiles para la persona que se expatrían es el mentoring, recurso todavía no muy extendido en España.
A diferencia de los planes habituales de desarrollo en que las etapas son claras y se fijan acciones de reciclaje que son bastante predecibles y medibles, una expatriación o asignación internacional implica estrés, ambigüedad y riesgo. El impacto para la persona es tal que modifica los límites del desarrollo (lo hace menos predecible) e incluso, llega a cambiar el “contrato psicológico” entre el empleado y la empresa tras un reajuste de expectativas (algunas mal gestionadas).
En definitiva, se trata de una etapa en la que el empleado va a poner a prueba (tal vez por primera vez en su vida) la verdadera solidez de sus valores, creencias y propósitos. Se expondrá más a sus debilidades y fortalezas, deberá ser más humilde y tolerante y, en definitiva, posiblemente llegue a cambiar sus expectativas y prioridades. Por ello, la empresa debe abordar este proceso de forma holística y no sólo ocupándose de aspectos administrativos o contractuales. De lo contrario, es probable que “no reconozca” al empleado expatriado una vez retorne de su asignación.
¿Qué utilidades puede tener el mentoring en los procesos de expatriaciones en empresas?
- Está ampliamente estudiado que el mentoring se adecúa a cualquiera de las tres fases de un proceso de expatriación. Es decir, la fase de preparación, la expatriación misma y la repatriación. El mentoring refuerza y contribuye a mantener el esfuerzo realizado con las acciones de Cross Cultural Training.
- Un mentor entrenado puede contribuir tanto a eliminar incertidumbres iniciales y a asegurar la autoconfianza del empleado expatriado como también, ayudarle a darse cuenta de que la asignación puede no ser una buena decisión en su desarrollo, evitando así consecuencias desagradables.
- El mentoring se ajusta a una actuación sostenida a lo largo del tiempo y permite trabajar con objetivos a medio/largo plazo sin caer en el cortoplacismo. Además, puede integrar objetivos dirigidos bien al apoyo psicológico (gestión del estrés), a la adquisición y práctica de nuevas habilidades (aprendizaje y reflexión), o al apoyo a la integración y socialización en el país de acogida, etc.
- El mentoring tiene que asentarse en valores organizativos como la confianza para que sea eficaz. A nivel personal, es una oportunidad para descubrir los verdaderos intereses y motivaciones, poniendo a prueba qué efecto causa la expatriación a la hora de pasar de las creencias a las conductas en su nuevo entorno y el grado de identidad del empleado con la cultura y valores de organización.
- Aunque no excluye al mentoring informal, las empresas con procesos formales de mentoring basados en objetivos e integrados en sus culturas, pueden realizar una utilización simultánea y a diferentes niveles de la organización. Es decir, procesos de mentoring lateral (entre compañeros o empleados de similar nivel), con mentores ubicados en los países de acogida, etc. -Y no sólo la clásica relación de mentoring entre el mentor (jefe directo u otro directivo) y el empleado-.
- Utilizado en la repatriación, reduce el riesgo de perder talento, facilita el reajuste de la persona, evita el shock cultural (sobre todo tras largos períodos), y permite restablecer la red de relaciones personales y familiares.
Cada empresa necesita su propia solución para abrirse paso en la búsqueda de nuevos mercados, innovar o exportar, redistribuyendo su talento en base a las nuevas oportunidades y a los recursos de que disponga. Cabe pensar que tenderá a ser mayor el número de expatriados y que éstos constituirán todavía un colectivo más esencial para la identificación posterior de líderes globales.
Aunque requiere su tiempo, un proceso de mentoring utilizado de forma proactiva, disciplinada y coherentemente alineado en la estrategia de desarrollo de talento, puede abrir nuevas posibilidades para compartir recursos entre el país de origen y el de acogida, contribuir a ampliar el porfolio de recursos y opciones de acompañamiento, adaptarse flexiblemente a las diferentes necesidades de las personas tanto en la etapa previa a su asignación internacional (durante su expatriación o preparando su posterior repatriación), incrementando así las posibilidades de retención de empleados claves y mejorando el retorno de las inversiones en su desarrollo.
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Fuente: Antonio Quintana
Socio de Humaniza
Para más información.
Leading and coaching across cultures.
www.humanizacorporate.com
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Bibliografía.
-Caligiuri, P.M.(2006). Human Resource management Review. No. 16. 219-228.
-Caligiuri, P.M.,L azarova, M&Tarique, I.(2005). Training, learning and development in multinational organizations. Chapter 5. In H.Scullion & M. Linehan(Eds.). International Human Resources Management.
-Light, D.A. (1997). Getting the most out of their experience. Harvard Business review, No. 75.(6): 20.
-Kouzes, J y Posner, B. The Leadership Challenge: How to keep getting extraordinary things done in organizations. San Francisco. Jossey-Bass.2003.
-Mezias, J y Scandura, T.( 2005) Journal of International Business Studies. No. 36, 519-538.
-Phillips, J. M. (1998). Effects of realistic job preview on multiple organizational outcomes: a meta analysis. Academy of Management Journal, No 46(6):673-700.
-Ragins, B. R & Kram, K.E. The handbook of mentoring at work: theory,research and practice. Sage Publications. London. 2007.
-Rosinski P. Coaching: nuevas herramientas para apalancar las diferencias nacionales, corporativas y profesionales. Gran Aldea Editores-GAE. Buenos Aires. 2008.
-Zachary, L. J. Creating a mentoring culture. San Francisco. Jossey Bass. 2005.
La crisis actual: ¿personal, social o de valores?
Adaptarse al cambio y construir el futuro en épocas de incertidumbre.
LA CRISIS ACTUAL: ¿UNA CRISIS PERSONAL, SOCIAL O DE VALORES?
Vivimos en una etapa difícil, de cambios, de inestabilidad, de incertidumbre. En esta coyuntura muchas personas padecen una sensación de malestar psicológico que muchas veces no es de origen personal sino social; una crisis de interioridad tejida desde el exterior.
Un fenómeno aparentemente externo, que está teniendo elevadas repercusiones en nuestra cotidianidad y en la vida subjetiva y psicológica de las personas. El desánimo, el pesimismo y la inseguridad están a la orden del día y en la agenda de muchas conversaciones urbanas.
¿Crisis vital? ¿Crisis profesional? ¿Crisis de identidad? ¿Crisis existencial? ¿Crisis personal? ¿Crisis social? ¿Crisis de valores? … Palabras que antes solo usaban algunos, ahora están en boca de muchos.
Es paradójico observar como el futuro, hasta hace poco tiempo, considerado el lugar de las promesas y de los sueños, hoy se ha transformado en un desierto donde las personas ven un cultivo de ansiedad y amenazas.
Cierta tristeza atraviesa nuestra época, una tristeza difusa, en medio de la cual las energías para actuar y construir creativamente el futuro se hallan estancadas.
Pero, ¿Qué parte de este sufrimiento y estancamiento es real y cuál es el efecto de una neurosis colectiva?
1. Estela es consultora de RRHH que trabaja desde hace 8 años en una gran consultora nacional. Se encuentra desmotivada y apática desde hace meses. Cuando entró en la compañía quería aprender y desarrollarse pero se encuentra realizando funciones que no estimulan su potencial ni liberan sus recursos personales. Cada día le cuesta más levantarse por las mañanas y se siente triste y desorientada.
“Este trabajo no me llena, pero no es momento de tomar riesgos.”
2. Carlos es licenciado en economía y derecho. Hace cinco años que acabó la carrera y trata de integrarse en el mercado laboral. Sigue actuando desde la mentalidad y el paradigma socio-económico que le inculcaron sus padres años atrás. Aspira a un puesto de trabajo con responsabilidad, buen sueldo y estabilidad. Por más que lo intenta, no consigue encontrar ese trabajo que la sociedad y sus padres esperaban de él y se encuentra cada vez más angustiado, deprimido y alienado.
“En esta sociedad, no hay lugar para mí”
3. Juan es empresario y siente que si no mejora la situación deberá cerrar su negocio. Lleva años ofreciendo los mismos servicios pero el mercado, sus consumidores, parecen estar cada vez menos interesados en sus propuestas y más receptivos a las propuestas de sus competidores. Juan se encuentra preocupado e impotente y no sabe qué puede hacer.
“Delante de esta crisis no hay salida, no hay nada que yo pueda hacer.”
EL PEOR ENEMIGO DE LA MOTIVACIÓN ES IR A LA DERIVA.
En un momento en el que la incertidumbre se extiende hacia el futuro, tratando de instalarse como un estado y no como una excepción, muchas personas están perdiendo la voluntad, la ilusión y la esperanza.
En algunas ocasiones incluso el sentido de la propia existencia y la sensación de competencia y valía personal empiezan a debilitarse.
Navegando en un mar turbulento donde el cielo no parece tender a clarear, ésta postergada indefinición, que pareciera que está destinada a no concluir, invade y paraliza la iniciativa creadora de las personas que sufren por su subsistencia.
Delante de ésta situación, Cristina Freixa (psicóloga, consultora, formadora y coach) nos plantea la necesidad de apostar por el desarrollo de nuevos valores y competencias, capaces de ayudarnos a convivir y a manejar las exigencias de esta nueva etapa.
Su trabajo se enfoca en el desarrollo de lo que ella nos presenta como las competencias de valor en épocas de incertidumbre:
Las personas están necesitando nuevas actitudes, nuevos recursos, nuevas competencias y una nueva mirada hacia el mundo que les rodea.
NO SE TRATA DE COMPETIR Y COMPARARSE…
SINO DE CONFIAR Y ACTUAR.
En una modernidad que tiende a una creciente inestabilidad, ya no tiene sentido apostar por la construcción de una estructura estable y perfecta, sino por la capacidad de adaptación y flexibilidad de personas y organizaciones capaces de responder delante de la incesante multitud de nuevas demandas que la sociedad ahora nos plantea.
Aprender a manejarse en la incertidumbre y a adaptarse a ella, encontrando el sentido de la propia existencia y profesión, es el principal reto de ésta nueva etapa.
Objetivos del trabajo:
¿No es el momento de parar y conectar de nuevo con nuestros valores?
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Para más información.