Todas las organizaciones hoy en día desean incorporar una competencia a su ADN, y esa competencia no es otra que la innovación.
Innovar se ha convertido en el concepto que se repite como un mantra en nuestra sociedad y al que se le atribuyen efectos mágicos en la vida de los individuos y el desarrollo de las organizaciones.
Sin embargo, ¿saben realmente las organizaciones qué es la innovación? Es más, ¿saben estas qué elementos hay que potenciar en la organización para que la innovación se incorpore a su ADN?
Tratando de responder a estas preguntas, hemos de reconocer que la innovación se ha vinculado en gran medida a lo tecnológico y en cambio hemos dejado de lado el factor humano, las competencias, las actitudes y aptitudes de las personas que conforman la organización como factor crítico para que la innovación fluya en las organizaciones.
Nuestra visión de la innovación en las organizaciones se asienta en las personas y en las capacidades organizativas. De ahí que nos guste definir la innovación como “aquello que la organización quiere aprender para ser más competitiva y cumplir su propósito”.
En este sentido, la organización se enfrenta a dos grandes retos:
- Darse cuenta de las carencias que tiene la organización (insight).
- Decidir que necesita aprender en un determinado sentido (brecha de aprendizaje).
Cada una de estas brechas de aprendizaje organizativo supone un proyecto de innovación dentro de las organizaciones.
“Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios”. Benjamin Franklin.
Ahora bien, la innovación no es un concepto absoluto (innovamos o no innovamos) sino que se trata de un concepto gradual. De hecho hablamos de cuatro niveles (escalera de la innovación) a través de los cuales la organización transita:
-El primero es la mejora, es decir, seguimos haciendo lo mismo pero de una manera más eficiente, este es un primer paso pero no se trata realmente de innovación.
-El segundo escalón lo constituye el cambio, ya que en este paso la organización no solo mejora sino que modifica sustancialmente las forma de hacer las cosas, teniendo que trabajar con sus propias creencias y juicios.
-El tercer nivel es el de transformación en el cual la organización a través de la innovación modifica sustancialmente qué hace, como lo hace y para quién lo hace.
-El cuarto nivel supone el impacto y es ese tipo de innovación que tiene una repercusión en el entorno económico y social de la organización.
La innovación en las organizaciones supone responsabilidad y elección entre distintas alternativas. La primera responsabilidad que asume la organización al innovar es decidir cuales son sus objetivos y de aquí se derivan nuestros proyectos de innovación para conseguirlos. Lo anterior tiene mucho que ver con una actitud proactiva o reactiva de la organización hacia el cambio, es decir, si vemos la innovación como una respuesta a cosas que ocurren en el entorno, o más bien la innovación es la actuación de la organización de forma responsable y voluntaria en la persecución de sus objetivos. En todo este planteamiento, nos enfrentamos al dilema de lo que la organización debe aprender (reactiva) o quiere aprender (proactiva).
Está claro que la innovación se consigue a través del aprendizaje, pero también hay otros dos elementos que son críticos para que la innovación se asiente en la organización:
-El primero es la capacidad de desaprender, es decir, de olvidar viejos paradigmas y creencias que no nos permiten asumir responsabilidad.
-Por otro lado está el aprender a aprender, lo que implica el desarrollo de una competencia clave en la organización que nos permite entrar en el círculo positivo de la innovación. Aprender a aprender significa ser capaz de detectar lo que no sé, determinar si eso supone para la organización algo que quiere o desea aprender y por último ser capaz de poner en marcha planes de aprendizaje (innovación) dentro de la organización.
Pensemos entonces en la importancia que toma el lenguaje y la comunicación en las organizaciones a la hora de propiciar la innovación. No puede haber innovación sin una declaración de la organización, la de “No sé”. Si la organización no asume su ignorancia es imposible que la innovación pueda fluir en la misma.
Con esta visión pon en marcha Lider-Haz-Go el curso de Coaching para la Innovación, con el fin de que los participantes sean capaces de:
- Comprender la dinámica innovadora en las organizaciones.
- Definir proyectos de innovación adecuadamente.
- Analizar cómo se encuentra la organización desde el punto de vista de la innovación.
- Construir conversaciones para la innovación.
- Estudiar los perfiles de personas en relación a la innovación.
- Y sobre todo, dotar de una visión basada en el coaching a todos aquellos que ejercen liderazgo en las organizaciones, equipos, proyectos y que desean desarrollar sus capacidades de innovación.
En este curso no se contará qué es la innovación; su objetivo es la de hacerte sentir la innovación y que luego tú seas capaz de transmitir esta visión a tu equipo.
Conoce más sobre el programa.
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Fuente:
Juan Vicente Manjón
Coach facilitador y Codirector del programa Coaching4Innovation.
Para más información – Coaching4Innovation
www.Lider-Haz-GO.com
























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HAY SOLUCIÓN PARA NOSOTROS
en este mundo complejo y cambiante.
El mundo está cambiando muy de prisa. Estamos bombardeados de información que nos somos capaces de procesar y nuestro conocimiento caduca en un abrir y cerrar de ojos. Cada vez es más difícil hacer que el negocio sea rentable, encontrar nuevos clientes o destacarse en el mercado como un profesional. En estas condiciones nos dicen que la solución está en la creatividad y innovación…
¿Pero qué significa esto?
LA CREATIVIDAD SOLUCIONA PROBLEMAS
mejor y de manera estructurada.
El meta-análisis de 70 estudios sobre múltiples ejemplos de formación en el pensamiento creativo demuestra que la creatividad brinda el mayor resultado cuando se trabaja de forma estructurada en combinación con el pensamiento crítico.* Eso nos permite elaborar soluciones que no son sólo innovadoras, sino que también son prácticas. Nos permite crear muchas ideas, pero también ser capaces de elegir las mejores, con el mayor potencial y que nos faciliten alcanzar nuestros objetivos.
Solución Creativa de Problemas (CPS) es una de estas metodologías estructuradas.
a través de un pensamiento creativo.
La innovación suele entenderse como la invención de nuevos productos o nuevas tecnologías, pero no es la única premisa para resolver los retos a los que nos enfrentamos. CPS permite encontrar soluciones que nos permiten hacer las cosas mejor, más rápido y más barato. El mismo estudio mencionado anteriormente, demuestra que la formación en creatividad aumenta la capacidad de resolver problemas.
La práctica profesional demuestra que con CPS se puede conseguir el retorno de hasta 750% de lo que uno puede tener que invertir en aprender estas técnicas. **
¿CÓMO APRENDER A RESOLVER LOS RETOS CREATIVAMENTE?
Entonces ¿qué puede hacer uno para sacar el máximo provecho de la metodología y resolver sus retos creativamente? Lo mejor por supuesto, sería asistir a un curso práctico de formación en Solución Creativa de Problemas. Otra opción sería buscar recursos formativos disponibles en Internet, aunque aquí, el cerebro nos puede jugar una mala pasada.
TU CEREBRO PUEDE SER TU ENEMIGO.
Nuestro cerebro, en su afán de asegurar nuestra eficiencia, crea atajos en su funcionamiento, lo que nos lleva siempre por los mismos caminos del pensamiento y comportamiento. Es más, basándose en las experiencias previas, el cerebro elige sólo determinada información para procesar, ignorando otra, por lo cual nos suele ser difícil salir del modo de percepción de la realidad al que estamos acostumbrados.
En este caso la asistencia de un facilitador del pensamiento creativo puede ser de mucha ayuda.
RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS MÁS EFICAZ,
con la ayuda de un facilitador.
La función de un facilitador es guiar el proceso del pensamiento, sea de un grupo o de una persona, para que puedan salir de sus patrones y hallar nuevos descubrimientos, elaborar soluciones más eficaces y conseguir mejores resultados. La ventaja que tiene el facilitador es que no está implicado emocionalmente en la situación lo que le permite ver el proceso desde la perspectiva más amplia.
Su experiencia en el proceso del pensamiento creativo permite que los participantes cuenten con la seguridad de estar trabajando siempre con el mejor enfoque posible y consideren todas las opciones posibles desde la multitud de los ángulos. Tener a alguien responsable a cargo de este proceso facilita a quienes buscan soluciones, concentrar todos sus esfuerzos cognitivos en el contenido, asegurando la mayor eficacia de la metodología.
Los estudios indican que el proceso de pensamiento creativo guiado por un facilitador profesional es de 400% a 600% más productivo, que sin facilitador.***
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Para más información.
Solución Creativa de Problemas
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* Scott, Leritz, Mumford (2004). “The effectiveness of Creativity Training: A Quantitative Review”, Creativity Research Journal, 16 (4), pp 361-388.
** Vehar, Schoen(nd). “Innovation Training as Profit Center? Yes! A 750% Return On Investment.” http://www.newandimproved.com/roi/.
*** Isaksen, Gaulin (2005). “A Reexamination of Brainstorming Research: Implications for Research and Practice.”, Gifted Child Quarterly, 49 (4), pp. 315-329.