Actualmente muchas organizaciones son capaces de asumir que problemas internos como la alta rotación de los recursos, conflictos permanentes entre ellos, falta de motivación, desgana, falta de innovación, clientes que dejan de pertenecer, tienen causa y origen en que los conflictos son percibidos desde una perspectiva errada y parcial de la realidad, por lo que las soluciones que mayormente se admiten suponen la resolución de situaciones con carácter inmediato y no definitivo.
Entendemos entonces que un análisis racional puede darnos pistas o descubrir partes del problema, pero nunca nos dará una visión general. En primer lugar porque todo en la organización está conectado entre sí, y en segundo lugar porque las empresas son entidades conscientes, son sistemas vivos en los que se desarrolla una conciencia propia organizacional que, a veces, está en conflicto con las conciencias individuales aprendidas en el seno de cada familia. En tal sentido, las constelaciones organizacionales (co) entregan esa mirada sistémica del contexto, pues mediante este trabajo se activa el campo de información contenido dentro de la empresa y se obtiene una visión más amplia de la realidad.
Es como un puzzle viviente de los elementos de una organización y sus relaciones, de forma tal que al representarla aparecen una serie de claves que permiten comprender con mayor profundidad las variables que están afectando al sistema y por dónde están las soluciones.
Aquello que diferencia a una organización que triunfa de la que fracasa, no suele ser tanto lo que hace o cómo lo hace, sino la fuente, el lugar íntimo desde el que actúa. Las empresas y organizaciones están llenas de planes de formación, productos de consultoría y métodos de análisis que son capaces de diseccionarlas desde múltiples perspectivas, pero, por lo general, muchas de estas naufragan por el mismo ángulo: dejan de lado la experiencia.
Es aquí donde destacamos la visión de las CO, ya que permiten acceder a las cuestiones sistémicas, reales y vitales de raíz. Pero, ¿qué se quiere decir con “cuestiones sistémicas de raíz”? El pensamiento sistémico nos enseña a ver que el todo es más que la suma de partes, que una organización es una entidad viva y, como tal, las dinámicas del todo influyen en y por encima de los individuos que la constituyen.
Así, comprendiendo las dinámicas conflictivas, podremos encontrar alternativas efectivas. En relación a ello, existen ciertos principios sistémicos que indican que una organización estará viva y saludable sólo cuando la misma logre establecer el derecho a permanencia (personas y valores pasados o presentes que conforman la identidad organizacional), el orden (la correcta distribución de jerarquías y posiciones), y el equilibrio entre dar y tomar (los intercambios crecientes en calidad y cantidad entre la organización y los clientes internos y externos).
Geiser Works organiza por primera vez en España, El International Organizational Constellations Training Intensive (IOCTI2012). Es una Formación en Constelaciones Organizacionales nacida de la mano de Jan Jacob Stam en 2004 que tiene el atractivo de reunir en el mismo espacio una variedad de maestros internacionales en constelaciones junto con participantes de todo el mundo. Entre todos se crea un espacio para compartir conocimiento, eperiencias y práctica.
Después de Holanda y México, el país anfitrión en el 2012 es España, concretamente la zona norte, Arantzazu – Guipúzcoa (País Vasco). Por ello, te invitamos a que te adentres en esta web de IOCTI y conozcas los proyectos y novedades que se han programado para esta para esta V Edición en la que te esperamos.
¿Qué diferencia a la V edición de las anteriores?
En esta edición de IOCTI, junto a los habituales programas de entrenamiento de aprendizaje de coaching sistémico y constelaciones organizacionales se prestará especial atención a las formas innovadoras en las que las constelaciones y el trabajo sistémico en general, se han ido aplicando y pueden seguir impulsándose en diferentes ámbitos y organizaciones.
¿A quién va dirigido? Directores de RRHH, consultores, directivos, gerentes, empresarios, coaches, responables de departamentos, terapeutas, ….etc. En esta V Edición contarán con el mismo espacio quienes se inician en constelaciones organizacionales como quienes son ya facilitadores avanzados.
Para más información: Geiser Works









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Aprender a utilizar de forma positiva lo que sentimos.
En cada instante, todos vivimos en este mundo con un determinado bagaje. Es la suma de la herencia genética y emocional de nuestros antepasados, más los pensamientos, emociones, creencias, valores, etc. que hemos ido acumulando desde nuestra concepción y posterior desarrollo en el seno de nuestra madre, hasta nuestro nacimiento, crecimiento y devenir ulterior hasta ahora. Todo este inmenso conjunto de energías a distintos niveles, constituido por lo recibido y vivenciado, nos hace a cada uno de nosotros seres únicos e irrepetibles.
Una pequeña parte es consciente. La otra es inconsciente e inmensa. Ahí están; a veces se produce algún hecho que dispara en nosotros una emoción, un impulso, una reacción que no comprendemos, que no controlamos. Ello nos suele desconcertar, a veces nos produce miedo y con frecuencia genera rechazo en nuestra sociedad “civilizada”.
Muchos piensan que “gestionar sus emociones” significa domarlas, controlarlas, reprimirlas y sobre todo no sentirlas. Pero, estar, ¡Están! ¡Y aparecen en el lugar y en el instante más inesperado e inoportuno! ¡Y ejercen!. Cuando no se reconocen ni se acogen como un buen mensajero, se contienen lo que pueden, la presión aumenta en ellas, hasta que explotan en forma de gritos, ira, pánico, huída, etc.
Todo ello les refuerza la creencia que las emociones son malas; pero es, precisamente, cuando no miramos, cuando las negamos y las reprimimos, cuando ellas toman paradójicamente el poder y ejercen un control negativo sobre nuestras relaciones, vidas y destinos. Las emociones están para algo y nos dan información valiosa sobre nosotros mismos o sobre algo específico que tenemos que aprender, pues de alguna manera, son mensajeras de buenas noticias que nos ayudan a conocernos mejor y a encontrar sentido a lo que hasta ahora era un sin sentido.
Las emociones nos conectan con lo que nos importa, nos ayudan a identificar lo que es valioso para nosotros, nos impulsan hacia lo que realmente nos motiva, hacia el verdadero éxito, nos muestran lo que da sentido a nuestra vida. El trabajo sistémico nos lo muestra clara y constantemente en el caso de empresas, empresas familiares, herencias, fundaciones, etc.
“Gestionar nuestras emociones” no implica, pues, sufrirlas pasivamente ni combatirlas, reprimirlas y controlarlas, sino en mirarlas, verlas, conocerlas, acogerlas como la expresión de ciertas partes de ese misterioso universo que es nuestro inconsciente, captar el mensaje que nos transmiten e integrarlas en este sistema que cada ser humano conformamos. Unimos sistémicamente las emociones que estaban excluidas en nosotros como seres humanos, como incluimos sistémicamente a los que están excluidos en las organizaciones, empresas o familias como vía de solución a determinadas situaciones difíciles que se han mantenido contumazmente en el tiempo, a pesar de los esfuerzos de muchos.
En el mundo organizacional se oye a menudo decir: “Los problemas de casa son para casa, y los del trabajo para el trabajo”. Quien pronuncia esta aseveración ignora que el ser humano es un todo integrado que no puede funcionar en departamentos estancos. Tanto en casa, como en el trabajo o en otro cualquier ámbito de un ser humano determinado, actúa el mismo consciente y el mismo inconsciente. No sabemos escindir ni hacer funcionar cada uno de ellos en partes independientes.
Ignorar las emociones comporta, pues, peligros. De hecho, la mayoría de las operaciones empresariales del tipo fusiones, adquisiciones, etc. que fallan, lo hacen porque los que deciden llevarlas a cabo no han previsto ni se han preparado para afrontar el enorme desgaste emocional que conllevan. Toda desconexión nuestra con una parte esencial nuestra como son nuestras emociones, supone tensiones internas y un gran consumo de energía. Mientras una parte importante de nuestra energía disponible se nos escapa por el desagüe de nuestras tensiones internas, no tenemos la energía suficiente para nuestros proyectos personales y profesionales.
Por tanto, parece razonable arreglar primero nuestro interior antes de volcarnos al exterior, aprender primero a autoliderarnos antes que liderar. Hoy existen recursos adecuados para conseguirlo.
En este sentido, Carlos Surroca, con su amplia formación y experiencia de más de treinta y cinco años en el campo de la tecnología y de los negocios, se dedica al desarrollo personal y profesional de las personas, a través de la potenciación y mejora de los sistemas humanos a los que pertenecen, cualquiera que sea su rol en la sociedad.
Al efecto, su programa de formación de líderes es un traje a medida que se centra en satisfacer las necesidades concretas de sus participantes: desbloquear atascos emocionales, vencer limitaciones, esclarecer motivaciones, clarificar los caminos a seguir, es decir, todo lo que permite liberar las energías bloqueadas y destinarlas al desarrollo de un liderazgo potente e inspirador..
Fuente. Carlos Surroca
Constelaciones Sistémicas Organizacionales y Familiares.
Para más infomación. constelacionessistemicas.es