En la vida te tratan tal y como tú enseñas a la gente a tratarte. Wayne W. Dyer
Todo el tiempo, todas las personas nos comunicamos. Incluso cuando no decimos nada ni verbal ni gestualmente, estamos comunicando algo. Todas las personas tenemos la posibilidad de decidir cómo relacionarnos con los demás.
Por ello, ¿te has detenido un momento a pensar en cómo te comunicas?
Siempre ayuda, para ejemplificar, apelar a la memoria emotiva de cada uno. Por ejemplo, en tu trayectoria laboral seguramente te habrá tocado lidiar con muchos tipos de personas, y entre ellas, probablemente hayas contado con múltiples estereotipos, como el tímido, el imperativo, el obsecuente, el desbordado, el que se ahoga en un vaso de agua, el que todo lo puede, el que no puede con nada, el detallista o el obsesivo, entre otros.
Pues bien, la pregunta es para ti que eres líder de equipo: ¿dónde te colocarías tú? Y más aún, si hiciésemos esa pregunta a cada uno de los miembros de tu equipo ¿dónde crees que te colocarían a ti?
¿Eres de los que con tal de evitar conflicto nunca discute?
¿Eres de los que necesita gritar para que los demás lo escuchen?
¿Te gusta dar órdenes?
¿Escuchas a los demás o eres unilateral en tus decisiones?
¿En el trabajo eres sumiso y cuando llegas a casa una pequeñez te hace explosionar?
¿Te genera culpa o frustración decir que no?
Muchas veces, esos extremos de pasividad o de agresividad dominan nuestras reacciones y desequilibran nuestras relaciones más cercanas. Solemos entonces, justificarnos desde excusas varias infundadas y soberbias del estilo “bueno, es que soy así”, “es que se ha esmerado en sacar lo peor de mí” u otras tantas frases que nos resultan familiares. Sin embargo, somos adultos y sabemos que mejorar la comunicación no es una utopía. Es posible entrenar la asertividad.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR ASERTIVIDAD?
¿Qué consigo siendo asertivo?
Ser asertivos significa encontrar el punto de equilibrio entre defender nuestras ideas con agresividad o no defenderlas en absoluto por miedo a la reacción del otro. El asertivo dice lo que piensa y siente, con tranquilidad, con suave firmeza y con respeto, aunque tenga que discernir, rechazar u oponerse a opiniones, peticiones o comportamientos de otros. Es capaz de realizar y recibir críticas, mostrar y recibir afecto y expresar sentimientos con respeto al derecho de los otros.
Entre otras cosas, se trata de:
- Comunicar desde el respeto a nosotros mismos y el respeto a los demás.
- Decir lo que realmente queremos decir, respondiendo de manera consciente desde la serenidad y no reaccionando desde el miedo o la rabia.
- Saber decir “sí “o “no” en el momento adecuado.
- Lograr el equilibrio y la templanza a la hora de enfrentar dificultades.
- Ser responsables por nuestra conducta y sus consecuencias.
- Mejorar nuestra autoestima porque nos permitimos expresar nuestros deseos, opiniones, críticas y los sentimientos que experimentamos.
- Evitar responder de forma agresiva, lo que generará que nuestros interlocutores nos escuchen mejor y con más atención.
Ahora bien, como mencionábamos anteriormente, la asertividad no se desarrolla de un día para otro, es necesario trabajar en ella, entrenarla.
¿TU EMPRESA CUENTA CON LÍDERES ASERTIVOS?
Los empresarios deben preguntarse por el coste real de contar con líderes que no tienen y no fomentan una sana comunicación:
¿Cuánto influye en los resultados económicos un líder de equipo indiferente a las expectativas de sus trabajadores? ¿Uno agresivo o un crítico aplastante? ¿Uno que no motive a sus empleados?
Si bien aún existen líderes con estas características, que al mismo tiempo son aparentemente exitosos en el logro de los objetivos económicos, la pregunta del millón es:
¿Cuánto más podría lograrse si esos mismos líderes contaran con el respaldo, las identificación y el compromiso de sus colaboradores?.
También deberían plantearse la relación que existe entre ese un liderazgo autoritario y la rotación, la fuga de talentos, el absentismo, el índice de enfermedades psicosomáticas y/o la falta de compromiso. No es un tema liviano. Hace ya muchísimo tiempo que en la práctica se ha encargado de demostrar que la imagen estereotipada de líder imperativo, agresivo o por el contrario, pasivo y falto de carácter NO son rentables y NO generan eficacia en sus equipos de trabajo.
Justamente por lo expuesto, es que hoy, la asertividad es una de las competencias más valoradas por las organizaciones; la situación presente requiere líderes que sepan responder con ante los grandes desafíos, que sean coherentes, resilientes, precisos, que sepan a donde se dirigen y que además, sepan transmitirlo a sus equipos efectivamente.
Tal y como nos manifiesta Meritxell Obiols, directora de CoachingBCN, cada coachee es único, por ello, cada uno necesitará potenciar su asertividad según objeciones y detonantes diferentes.
Sin embargo, aunque los pasos sean distintos, el objetivo es conocer las técnicas, las frases y las formas de comunicación asertiva para entrenarlas y ponerlas en práctica naturalmente en cada situación de nuestras vidas.
La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia, determina la calidad de nuestras vidas. Anthony Robbins
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Para más información.
Liderazgo y Asertividad.









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Coaching o Psicoterapia. ¿Qué método me va mejor?
EL COACHING Y LA PSICOTERAPIA.
Vecinos, colaboradores, familiares y competencia.
Cuando se habla de los límites entre el coaching y la psicología, lo primero que debemos hacer es diferenciar Psicología, como ciencia que estudia el psiquismo o actividad mental de las personas y la psicoterapia, que es una aplicación del conocimiento de la psicología para la mejora y/o curación de las personas.
Desde esta perspectiva, el coaching es otra aplicación del conocimiento de la psicología. Entendemos como coaching el método de desarrollo en el que por medio de la conversación se acompaña al coachee y desde diferentes perspectivas, se lo ayuda para que elija un camino que le guíe hacia los resultados que se propone.
El coaching absorbe de los estudios de la psicología y comparte planteamientos, sobre todo con visiones psicológicas como la psicología humanista y la psicología positiva.
Como actividades con un objetivo común como es la mejora de las personas, a veces los límites se confunden. Creo que es ético que los profesionales definamos claramente si lo que estamos haciendo es coaching o es psicoterapia, para no contribuir a esta confusión.
LA PSICOTERAPIA NO ES COACHING.
EL COACHING NO ES PSICOTERAPIA.
Aunque tanto para ejercer la psicoterapia como el coaching es necesario tener una formación específica, existen algunas diferencias sustanciales, sobre todo en la dinámica relacional.
En la psicoterapia el que tiene el conocimiento que llevará al éxito es el psicoterapeuta.
En el coaching el que tiene el conocimiento es el coachee. En el coaching, necesitamos la condición y el reconocimiento del coachee de que es capaz, libre y responsable, mientras que en la psicoterapia este puede ser un objetivo.
La psicoterapia parte de un diagnóstico, en el coaching no hay diagnóstico, de hecho ni siquiera evaluación, sí hay definición de brecha de aprendizaje y necesidades a cubrir. Lo que marca una diferencia más clara entre las dos aplicaciones es la actitud del cliente, en psicoterapia es paciente, en coaching es el protagonista.
En ocasiones, la falta de capacidad de cambiar de perspectiva en un proceso de coaching puede ser el indicador de que este método de desarrollo no es el más adecuado y debe ser recomendado otro.
Habitualmente el paciente va al terapeuta esperando que le diga qué hacer.
Cuando acude al coach, lo hace para que le ayude a descubrir qué hacer.
ENTONCES… ¿QUÉ MÉTODO ME VA MEJOR?
Es posible aplicar varias perspectivas para decidir si el método más adecuado es el coaching o es la psicoterapia para una persona en un momento concreto:
María Manzano, cuenta con la formación en ambas disciplinas: es licenciada en Psicología y coach. Respaldando esta formación afirma: “Elegí formarme es esta ciencia para comprender al ser humano y poner mi grano de arena en la tarea de mejorar la vida de las personas. La psicología me ha dado conocimiento y herramientas. También soy coach, porque el coaching es una profesión con una técnica determinada, y una actitud de confianza y respeto en las capacidades de mi cliente y en su proceso, sin dirigirle desde mis presunciones”.
Además, desde el ejercicio responsable de su actividad menciona: “Reclamo el sitio de ambas profesiones porque ambas son necesarias según las circunstancias; reclamo el uso ético de cada una de las denominaciones sin intrusismo de la una en la otra, desde el respeto y la colaboración para el beneficio nuestro y de nuestros pacientes y/o coachees”.