El 93% de lo que comunicamos durante una entrevista de trabajo lo hacemos sin palabras. ¿Eres consciente de lo que expresas sin palabras?
Podemos llevar preparado al dedillo nuestro discurso, pero si lo que contamos a nuestro interlocutor con nuestros gestos, expresiones o con nuestro tono de voz es diferente de lo que le estamos diciendo con palabras, éstas serán llevadas por el viento y será lo expresado sin éstas, lo que perdurará en la memoria de la persona responsable de decidir si pasamos o no, a la siguiente fase.
Podemos defender con extraordinarios argumentos que somos el candidato perfecto para ocupar el puesto vacante, que éste es el puesto de nuestra vida, para el que hemos nacido sin duda, pero si nuestro tono de voz al contarlo es plano y monótono, si no transmite emoción o entusiasmo alguno, no nos creerán.
Entre el 20 y el 30% de lo que expresamos lo hacemos con nuestro tono de voz y entre el 60 y el 70% con nuestros gestos, posturas y expresiones faciales. Pero ¿qué porcentaje de todo ello podemos o somos capaces de controlar?
CUANDO EL CUERPO HABLA, NO MIENTE.
En una entrevista de trabajo transmitiremos con nuestro cuerpo y voz aquello que nuestro subconsciente realmente siente, piensa y cree sobre nosotros mismos, nuestro pasado y nuestras capacidades.
Vulgarmente se dice que “el cuerpo no miente”, y en términos generales, podemos decir que es cierto pero, ¿es posible entrenarse para expresar no verbalmente lo que queremos transmitir con nuestras palabras?
Numerosos estudios científicos así lo avalan. Los políticos y demás personas públicas lo saben y contratan coaches que les entrenen, conscientes de que la idea que los demás nos hacemos de ellos se sustenta sobre la imagen que cuidadosamente proyecten ante las cámaras, y en las emociones que percibamos a través de su tono de voz, en el discurso.
LA COHERENCIA, BASE DEL ENTRENAMIENTO.
Durante la entrevista de trabajo, cuanto más alineado esté nuestro mensaje con quien realmente somos, más consistencia habrá en nuestro lenguaje no verbal y más fácil resultará el entrenamiento. Por ello es importante adueñarnos corporalmente de nuestras fortalezas y de nuestros éxitos, sentirnos orgullosos de ellos y saber presentarlos no sólo con nuestras palabras.
Durante la entrevista de trabajo, aquellas personas que sepan transmitir seguridad, confianza y entusiasmo a su interlocutor lo tendrán mucho más fácil para seguir adelante en el proceso y conseguir el puesto que desean.
Comienza a entrenarte para ser el elegido.
Para más información.
Coaching para Entrevistas de trabajo
Fuente.
Susana García
Coach Profesional Certificada
Miembro de ICF

























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Coaching a Directivos…que primero son las personas.
Últimamente (y cada vez más), me estoy encontrando con cierta confusión respecto al término “Coach”. Lógico, es un concepto bastante novedoso cuando se habla fuera de un contexto profesional. Y desde luego, algunos medios no han ayudado mucho a aclararnos y menos a tranquilizarnos al respecto.
El título que me gustaría usar en mis tarjetas sería algo así como ‘Entrenador personal’, que es la traducción más literal. Pero como estamos acostumbrados a entrenamientos más físicos y de imagen, a mucha gente esta expresión le suena a ‘Personal Trainer’ de una superstar.
Y claro, no es eso, ¡yo de pilates y nutrición sé lo justo para defenderme! Además, entraría en un conflicto conmigo misma, porque en realidad desarrollo procesos en las dos ramas: coaching personal y coaching ejecutivo. Este galimatías muy común, surge porque es en el ámbito laboral donde más hemos oído hablar de coaching. Aunque si le preguntas a cualquier entrenador físico, te dirá (con razón) que el término proviene del mundo deportivo.
Adicionalmente he detectado que, con eso de que el concepto está de moda, hay una cierta tendencia a englobar dentro del ‘coaching’ toda oferta de RRHH que tradicionalmente era desarrollo en habilidades y competencias.
NO ES LO MISMO ENSEÑAR QUE APRENDER.
Y así, se alimenta el círculo vicioso a: muchos directores y gerentes les ha entrado una urgencia por introducir el coaching en sus organizaciones, porque alguien les ha contado lo efectivo que resulta. Pero cuando lo contratan, se encuentran con que se trata de la formación de siempre disfrazada bajo otras nomenclaturas, o impartida con una etiqueta de multidisciplinar. Eso lleva a que las personas que la reciben (creyendo que es coaching) no la distingan de otros cursos de formación y que no le vean la utilidad en su día a día empresarial, ni las posibilidades en el terreno personal.
Lo mismo puede ocurrir en ocasiones con las herramientas de RRHH, que generan dudas. Hay numerosas técnicas que no son coaching, aunque vayan de la mano de éste: evaluación del desempeño (feedback 360º, LPI, etc.), valoración para un puesto y perfiles competenciales (Assesment y Development Center), cuestionarios de personalidad (CPL32, WAVE, FOCUS, PERFORMANSE, DISC, 16PF, MBTI, entre otros). Si tu empresa ya utiliza esos procedimientos habitualmente, usaremos el coaching para potenciar los resultados que te hayan proporcionado. Y si las contratas con otro profesional, me coordinaré con él para sacarle el mayor partido a sus conclusiones.
Yo no sustituyo al Departamento o Responsable de Recursos Humanos, porque como Coach empiezo a trabajar a partir precisamente de sus análisis como expertos y su profundo conocimiento de la plantilla.
Y visto que al final este entrenamiento se aplica tanto al entorno vital como al empresarial, ¿cómo distinguirlos?
Estas son algunas diferencias entre el Business Coaching (BC) y el Life Coaching (LC):
• La modalidad de contratación: en el LC, me contrata un particular para trabajar en un asunto propio. En el BC, una empresa solicita mis servicios para un directivo, un mando intermedio, un equipo comercial, un departamento concreto, o la empresa al completo.
• La metodología: en el LC parece claro cómo ponernos de acuerdo con el objetivo, ya que sólo estamos el coachee y el coach. En BC, esto no resulta tan evidente, pues inicialmente es necesario alinear los objetivos de dos interesados: es la empresa quien paga mis servicios y determina la finalidad de mi intervención, pero para que yo pueda acompañar al coachee, éste debe creer en su meta. Por ello, hemos de conseguir conjuntamente que los logros personales de quien recibe coaching se pongan al servicio de la organización y todos salgan beneficiados. Una relación win-win, como no.
• La cantidad de información que se genera: los coachees particulares generalmente quedan satisfechos con las herramientas usadas en las sesiones y sus consecuentes planes de acción; los clientes corporativos, requieren documentación extra para avanzar entre sesiones, compartirla con sus equipos, o presentar informes a sus mandos. Los reportes pueden ser dobles, al coachee y al empresario, con distinto nivel de detalle, respetando siempre la confidencialidad.
• El número de implicados: el LC suele ser individual, aunque a veces se utiliza en talleres de grupo. El BC puede ser individual, colectivo, o combinar ambos, veamos cada uno: el coaching ejecutivo se dirige a un individuo único, independientemente del cargo que ocupe en la organización, directivo o no; el coaching de equipos es un proceso de acompañamiento a un grupo natural, con el que se define un objetivo común. En ocasiones, dentro de esta variante se establecen algunas sesiones individuales para reforzar lo aprendido y unificar objetivos; por último, el coaching grupal se lleva a cabo con personas de la organización que no necesariamente forman un equipo, sino que pueden pertenecer a distintos departamentos o divisiones.
• El lugar donde se desarrollan: El LC suele celebrarse en el despacho del coach, en una cafetería, o en el hall de un hotel tranquilo; en cambio el BC generalmente se realiza in situ, en la sede corporativa. Aunque en los dos casos se podría trabajar con el coachee en un parque; de hecho, con frecuencia creciente los directivos están pidiendo salir de su entorno habitual para despejar la mente y permitir fluir la intuición, pensando out-of-the-box. También pueden compaginarse sesiones telefónicas o por videoconferencia ya que cada vez es menos relevante la ubicación; para mí lo más importante son las personas y eso incluye generarles el máximo confort.
• La duración y periodicidad de las sesiones: en ambos tipos de coaching, tú eres el protagonista y por ello también serás quien marque el ritmo del proceso. No obstante, las sesiones ejecutivas suelen ser menos frecuentes y más breves que las personales, con el fin de ajustarse a la disponibilidad y a la agenda del directivo.
• El tipo de temas que se tratan: en LC se trabajará sobre la insatisfacción interior, las relaciones de pareja, o un problema en el trabajo; en BC, en competencias como el liderazgo del manager, la productividad laboral, o la comunicación entre miembros del equipo.
• Los patrones y motivaciones que subyacen: en el coaching vital y empresarial son diferentes, aunque no siempre. Pongo un ejemplo: un problema jerárquico con tu jefe puede responder a causas bien distintas que una comunicación poco fluida con tu padre. Si bien es cierto que, rascando, ambos podrían tener sus raíces en una falta de aceptación de la autoridad, que podría estar ocultando algún área de mejora en nuestra forma de comunicarnos… Al fin y al cabo, los directivos, debajo de todo lo demás, son personas. Por encima de todo lo demás, diría yo.
¿Y las semejanzas? Podríamos enumerar todo un tratado, pero sólo quiero recalcar un par de ellas:
• La confidencialidad y el respeto: todo el trabajo se realizará desde la más estricta privacidad que quedará reflejada en nuestro contrato de servicios, y descansará en la confianza que consiga generarte. Sólo me planteo mi función a partir del máximo respeto, corporativo y humano.
• La profesionalidad del coach: esta profesión todavía no está homologada, sino que se autorregula a través de distintas titulaciones, asociaciones y certificaciones. Sólo asegúrate de ponerte en manos de un coach suficientemente acreditado, que se ha formado específicamente y que cumple con los requisitos necesarios de prácticas profesionales reales.
En definitiva, es mejor que te informes primero y estés muy atento a lo que compras. Este es un proceso personalizado, que no te vendan motos. Si ves que te empiezan a contar teoría y no se adaptan a ti, quizás lo que estáis haciendo no es coaching. Todas las disciplinas pueden serte útiles, pero cuanto mejor sepas lo que quieres, más provechoso te resultará el proceso y más fructificaréis, tu empresa y tú.
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Fuente.
Elisa Agudo
Entrenadora Vital y Empresarial.