In-company

La cultura mediadora en la organización, sobre todo, insiste en transmitirle a las personas que son verdaderamente importantes y estratégicos para la empresa, y que por ello, además de reconocer su conocimiento y experiencia, son importantes sus habilidades, sus intereses de crecimiento y desarrollo y sus expectativas en el puesto. En cierta forma, se trata de instalar una cultura conjunta de mejora continua en la que, si miramos cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podemos mirar la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella.

¿Cuántos trabajadores se sienten insatisfechos hoy en sus puestos de trabajo? ¿Cuánta gente trabaja sin motivación real, sin sentirse vinculado con su trabajo ni con su compañía? ¿Cuánto cuesta la desmotivación de los empleados a la empresa? A propósito de ello, un estudio realizado en 6 países Iberoamericanos revela que el 78% de los trabajadores españoles dice estar descontento con su trabajo. También indica que España es el país donde más grande es la desmotivación. Esos datos son evidentemente negativos, ¿pero cuánto cuestan?

Todas las organizaciones deberían procurar el bienestar de las personas como un factor imprescindible de valor y reciprocidad porque la aportación humana significa más beneficios para la empresa que los resultados financieros. Si se margina esta aportación, se deshumaniza la empresa y se evidencia negativamente en todos los indicadores claves de gestión: clima interno, motivación, compromiso, rendimiento, productividad y, tal vez el más difícil de revertir, la imagen empresarial. Entonces nos preguntamos, ¿dónde está el valor empresarial de una organización?

Al día de hoy, gracias al concepto de neuroplasticidad, sabemos que el cerebro humano es extraordinariamente plástico, que puede adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de toda la vida. La experiencia, el aprendizaje modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo las conexiones neuronales que ya existen y/o creando otras nuevas. Siguiendo esta lógica, cuanto mayor impacto pueda tener una experiencia en el cerebro, más estable, más sostenible y más rápido será el aprendizaje.

¿Es lo mismo levantarnos que despertarnos? Claro que no. El primero podríamos reducirlo a un mero acto físico; despertarnos pareciera ser bastante más que eso. En nuestra vida todos tenemos ocupaciones y preocupaciones. La pregunta es: ¿cómo nos posicionamos; cuál es nuestro rol frente a ellas? El hecho es que preocuparse no sirve para nada. Por ello, como nos sugiere Curro, lo más lógico es ampliar nuestro círculo de influencia para ocuparnos, que es lo que realmente cambia el enfoque y el resultado.

El liderazgo es la respuesta a los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. Toda organización necesita liderazgo y en todos los niveles. ¿Por qué? Porque los líderes son la clave para la creación de un clima laboral cordial o adverso. De hecho, los resultados de un área o una empresa dependen en un 30%-40% de su clima laboral.

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