Formación

Las empresas tocan la vida de muchas personas. Sin embargo, y hablando concretamente de los trabajadores, ¿se han preguntado alguna vez cuántos de ellos se han sentido identificados verdaderamente como parte del proyecto? ¿Les han dado motivos para que se sientan orgullosos “embajadores” de la marca? Y hablando de la comunidad dentro de la que la empresa desempeña su actividad, ¿se han preguntado cómo los ven? ¿Se ha preguntado qué tipo de impacto generan en el entorno?

Vivimos en la era de la comunicación, estamos constantemente conectados, usamos infinidad de canales, recibimos ingentes cantidades de información. De hecho, en los últimos diez años se ha producido más información que en toda la historia de la humanidad. Pero a una escala personal y profesional, ¿sabemos cómo comunicarnos?, ¿somos capaces de hacer llegar nuestro mensaje o de persuadir a la persona con la que estamos interactuando?, ¿sabemos percibir lo que realmente está trasmitiendo la otra persona?

¿por qué trabajar la presencia con caballos? Los caballos, sobre todo cuando hablamos de caballos felices, viven en la presencia. Un caballo feliz es aquel al que se le respeta su naturaleza, se le facilita una alimentación equilibrada y se les permite pasear libremente en un entorno natural. De alguna manera, al igual que ellos, en nuestro mundo humano también necesitamos estar presentes, aunque tampoco es algo que nos resulte tan sencillo. Ahora bien, los caballos son capaces de detectar si estamos presentes o no y conectarán con nosotros sólo cuando esa presencia sea realmente verdadera...

“Tu perro quiere hacerte feliz, tú eres la persona más importante para él, solo que en algunas ocasiones no entiende cómo hacerlo. Aprende a comunicarte con él, a guiarlo y a liderarlo de una forma fácil y divertida; de paso, aprende también a conocerte a ti mismo, mejorando tus habilidades como comunicador y entrenador”. Esta interacción o vínculo se da a lo largo de toda la vida juntos. Quiero decir, es posible que al comienzo la relación sea especialmente bidireccional y sanadora, pero con el paso del tiempo puede suceder que canalicemos las emociones hacia nuestros amigos de forma tóxica.

«La felicidad es una actitud. O nos hacemos miserables, o felices y fuertes. La cantidad de trabajo es la misma». A menudo creemos que somos felices o infelices según las circunstancias que tengamos en la vida. Pero la cita de Francesca Reigler, mencionada previamente, parece afirmar lo contrario: que la felicidad depende de nosotros, que es un estado que se construye activamente a través de encaminar la vida positivamente hacia donde queremos. Podemos ser nuestros propios líderes y transitar el camino hacia nuestros objetivos de forma eficaz.

Liderar a personas no es fácil, pero menos fácil es liderarse a sí mismo. Todos lo sabemos o lo decimos, pero la coherencia consigo mismo no es algo fácil de alcanzar. Tener conciencia de uno mismo es la tarea más desafiante, pero ahí radica la clave para ser un buen líder. No podemos guiar a otros si no nos empoderamos a nosotros mismos. De esta forma, para alcanzar el éxito debemos conquistarnos a nosotros primero. Nadie nos seguirá si no ve en nosotros sinceridad y coherencia entre lo que hacemos y predicamos.

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