Coaching

El liderazgo es la respuesta a los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. Toda organización necesita liderazgo y en todos los niveles. ¿Por qué? Porque los líderes son la clave para la creación de un clima laboral cordial o adverso. De hecho, los resultados de un área o una empresa dependen en un 30%-40% de su clima laboral.

Parece que hemos olvidado que cada acción que llevamos adelante tiene un impacto global en las personas que nos rodean, en las empresas donde trabajamos, en las sociedades a las que pertenecemos y en toda la enorme red de la vida de la que somos parte. Necesitamos recordar que nuestro potencial como seres humanos es ilimitado y que podemos responder a cualquier reto que nos enfrentemos desde un liderazgo más integral.

Víctor González-Salellas, en su libro Carácter Ganador, señala en relación a los equipos y al éxito: “Como jugadores de un equipo centrado en los factores de éxito las cosas se ven diferentes y, por lo tanto, se actúa de manera diferente. Se tiene un alto grado de seguridad, dirección, conocimiento y poder que surge de un centro sólido e invariable. Los cimientos del equipo están orientados a proporcionar eficacia y responsabilidad”. Ahora bien, ¿cuáles son esos factores de éxito?

La RSC no es una acción, son todas. Es el mensaje, los valores y la intención implícita o explícita en cada una de las acciones internas y/o externas de la empresa. De hecho, lo que se haga en una de esas vertientes afecta a la otra, inexorablemente. ¿Qué quiero decir? No sirve de nada que frente al público se muestre una responsabilidad social determinada, si entre los propios líderes de la organización no se ha introducido esta filosofía.

“El liderazgo es elevar la visión de una persona, llevar su rendimiento a un mayor estándar y construir una personalidad más allá de sus limitaciones normales”. Es cierto que aún nos estamos deshaciendo de los viejos paradigmas asociados al liderazgo como la autoridad, el mero conocimiento técnico, la centralización de decisiones y la alineación exclusivamente vertical.

"Las personas sólo cambiamos de verdad cuando nos damos cuenta de las consecuencias de no hacerlo". No obstante, el cambio está en nuestras manos y de lo único que requiere es de nuestra iniciativa para comenzarlo. Cuanta más anticipación, menos improvisación. Cuanto más autoconocimiento, menos indecisión. Cuanta más preparación, menos sorpresas. Porque todo es diferente si tomamos la decisión de responder a la realidad laboral, haciendo y fortaleciendo la mejor versión profesional de nosotros mismos.

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