Emprendedores

Las empresas tocan la vida de muchas personas. Sin embargo, y hablando concretamente de los trabajadores, ¿se han preguntado alguna vez cuántos de ellos se han sentido identificados verdaderamente como parte del proyecto? ¿Les han dado motivos para que se sientan orgullosos “embajadores” de la marca? Y hablando de la comunidad dentro de la que la empresa desempeña su actividad, ¿se han preguntado cómo los ven? ¿Se ha preguntado qué tipo de impacto generan en el entorno?

Independientemente del/los motivo/s que nos esté/n impulsando a cambiar de trabajo, necesitamos plantearnos un paréntesis en nuestra rutina, un espacio y un tiempo concreto para analizar las cuestiones involucradas que nos permita tomar la decisión correcta. Lo mejor que podemos hacer, según nuestros especialistas en Coaching Laboral, Claudia Codina y Toni Cámara, es analizar todos los aspectos personales y profesionales involucrados en el cambio. El objetivo de su trabajo es ayudarnos a tomar la decisión correcta con convicción y a prepararnos, si así resulta, para conseguir un nuevo empleo.

Los conflictos forman parte de la vida de relación de las personas y de los grupos en cualquier ámbito. Tendemos a demonizarlos, a considerarlos negativamente y luchamos contra ellos para evitarlos y/o erradicarlos. Sin embargo, hay un cierto nivel de conflicto que es lógico, coherente, necesario, positivo y saludable, que además supone una pauta de evolución y desarrollo. Por ejemplo, una familia, una empresa y/o una sociedad sin conflicto alguno representan una clara utopía, pero si existieran, estarían estancadas. Es por ello que la idea no es evitar conflictos, sino gestionarlos y apaciguarlos para que sean constructivos; para que estén orientados al desarrollo de personas y grupos.

Es verdad que cada persona es un mundo, que cada cliente también lo es y cada una de las personas que tiene relación comercial -cada día- con esos clientes, también lo son. Dicho así, parece bastante complejo encontrar algo en común que facilite a los equipos comerciales o a los equipos de venta la relación con cada cliente. Sin embargo, este artículo pone frente a nosotros una alternativa creativa, original, efectiva, de fácil internalización y sostenible en el tiempo.

El autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.” En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización.

La cultura mediadora en la organización, sobre todo, insiste en transmitirle a las personas que son verdaderamente importantes y estratégicos para la empresa, y que por ello, además de reconocer su conocimiento y experiencia, son importantes sus habilidades, sus intereses de crecimiento y desarrollo y sus expectativas en el puesto. En cierta forma, se trata de instalar una cultura conjunta de mejora continua en la que, si miramos cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podemos mirar la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella.

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