Emprendedores

¿Es lo mismo levantarnos que despertarnos? Claro que no. El primero podríamos reducirlo a un mero acto físico; despertarnos pareciera ser bastante más que eso. En nuestra vida todos tenemos ocupaciones y preocupaciones. La pregunta es: ¿cómo nos posicionamos; cuál es nuestro rol frente a ellas? El hecho es que preocuparse no sirve para nada. Por ello, como nos sugiere Curro, lo más lógico es ampliar nuestro círculo de influencia para ocuparnos, que es lo que realmente cambia el enfoque y el resultado.

Dijo alguna vez Henry Ford: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. Es decir, si quieres tomarte dos meses sabáticos, montar un negocio, viajar en globo o escalar el Everest, pero no confías en que puedas hacerlo, seguramente no lo conseguirás. Ahora bien, si crees que puedes hacerlo, aunque no es suficiente para lograrlo, es un estupendo primer paso. Y un buen primer paso no es poco. Por el contrario, en su máxima expresión, el primer paso es lo que rompe con la postergación.

Cambiar de trabajo, evaluar un cambio de escenario e incluso de actividad económica, puede ser una oportunidad enorme de crecimiento profesional, tanto si la hemos buscado activa e incansablemente, como si alguien nos ha buscado para hacernos la propuesta. Ahora bien, independientemente de cómo ha llegado a nosotros, cuando esa oportunidad se materializa, es inevitable que aparezcan ciertos miedos y que en nuestro entorno se manifiesten defensores y detractores del cambio.

¿Ruido Mental? ¿Pensamientos repetitivos? ¿Automatismos? Según los científicos, tenemos aproximadamente 60000/70000 pensamientos al día; aunque lo más curioso es que de todo ese “ruido mental” sólo somos conscientes de un 5%-10% de ellos. Dicho de otra forma, vivimos todos los días en forma automática, reaccionando a los estímulos, más que eligiendo una vida proactiva en la que podamos elegir de forma consciente cómo sentirnos y cómo comportarnos.

Un nuevo plan de negocios, el lanzamiento de una campaña, producto o servicio, la apertura de un nuevo mercado, una inversión financiera o la contratación de personal son sólo algunas decisiones estratégicas que toman los directivos y que son clave en la gestión empresarial. Una decisión a tiempo o bien tardía, mal tomada o no tomada (que también es una decisión), pueden definir el destino de la organización o marcar un antes y un después en muchos aspectos.

Son nativos digitales, abiertos, curiosos, dinámicos, flexibles, inquietos, multitarea y “rebeldes”. En tal sentido, promueven horarios y ambientes de trabajo amenos y cómodos; se vinculan más y mejor con las personas y generan más motivación en los otros; valoran el hecho de sentirse felices en el trabajo, y se sienten comprometidos cuando son parte de proyectos y empresas con conciencia social y ecológica.

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