Salud y Bienestar

Esta formación permite a las personas el aprendizaje de las bases del Shiatsu Namikoshi y Tuina; los fundamentos de la MTC, distintos aspectos de la anatomía del aparato locomotor y el conocimiento de las competencias necesarias para saber diseñar el plan y los objetivos terapéuticos según la evolución del paciente. En el último año, se aborda el tratamiento de enfermedades complejas y se llevan adelante prácticas con pacientes reales.

Culturalmente parecemos impregnados por el decreto de Descartes "Pienso luego existo". Aunque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, escuchamos que algún osado nos sugiere “seguir a nuestro corazón”. Esta separación binaria y desnaturalizada a la que sometemos nuestras decisiones no suena ni muy justa ni muy equilibrada, básicamente porque no somos ni una mente, ni un cuerpo, ni un manojo de emociones; somos todo eso junto.

"Movimiento, sensación, emoción y pensamiento son aspectos de una misma constelación. Cuando uno de ellos se mueve, se mueven también los demás. Si cambias la manera de moverte, cambias la manera de pensar." Moshé Feldenkrais. A esta altura, no caben dudas acerca de que todo está conectado en nosotros y que el cambio en uno de los aspectos afecta a todos los demás.

La autoestima es la mirada que tenemos sobre nosotros mismos, el juicio que tenemos sobre lo que somos y lo que hacemos. La autoestima en el trabajo tiene más que ver con nuestra forma de pensar que con nuestras capacidades y habilidades. ¿Por dónde te lleva tu mente? Muchas personas sufren en el trabajo por falta de autoestima. Muchas de ellas no alcanzan sus metas profesionales por una valoración negativa de sus capacidades que limita su desempeño profesional. Existen varias formas de pensar, muy potentes, para llevarnos a la desvalorización que hace bajar nuestra autoestima notablemente.

“El viejo límite sagrado entre el horario laboral y el tiempo personal ha desaparecido. Estamos permanentemente disponibles, siempre en el puesto de trabajo”. Hemos llegado a un punto en el que pasamos más tiempo frente a pantallas que frente a otras personas y eso tiene efectos nocivos en todos los aspectos de nuestras vidas.

El cuerpo nos habla de todas las dimensiones del Ser y es una maravillosa herramienta para transformar el observador del cliente. No obstante, y como siempre lo decimos, para trabajar desde el cuerpo el coach necesita reconocer el suyo propio, aprendiendo a escucharlo, habitarlo y activarlo e identificándolo como un lugar de aprendizaje y transformación.

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