Salud y Bienestar

Es correcto mencionar que niveles moderados de preocupación y ansiedad son inevitables y constituyen un aspecto esperable en la vida de las personas. La preocupación es una cualidad asociada a la prevención y a la búsqueda de soluciones positivas. El problema surge cuando esa preocupación se hace crónica y se reitera sin procurarnos una solución positiva; cuando se vuelve incontrolable, se convierte en ruido mental y resulta impermeable a cualquier razonamiento.

¿Sabes que es lo que más te estresa a ti? ¿Te gustaría poder gestionar la calma, aún cuando crees que es imposible? ¿Estás segura que lo que te “quita de tu eje” es exactamente eso y no otra cosa que no estás viendo? Ponte a prueba. Deja que hable tu corazón. Claro que no es posible vivir sin estrés; por ello, lo más lógico es aprender a convivir con él sanamente.

El biofeedaback es una técnica no invasiva que se emplea para el control de las funciones fisiológicas del organismo. Proporciona información subjetiva y es el medio para ganar control de los procesos inconscientes del cuerpo con el fin de aumentar la relajación y lograr la coherencia cardíaca. La coherencia cardíaca es una manera de funcionar del corazón, donde las aceleraciones y desaceleraciones de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con respecto al tiempo, son suaves y ordenadas.

¿Te ha pasado alguna vez sentir que no estabas a la altura de lo que tus jefes esperan de ti? ¿Has tenido la sensación de que un error puede dejarte fuera de la empresa? ¿Te comparas constantemente con el resto y crees que todos lo hacen mejor que tú? ¿Siempre te parece que podrías haberlo hecho mejor? ¿Nunca te has preguntado de dónde proviene tanta inseguridad, tanta falta de confianza en ti y en lo que haces?

La persona con la que más convives durante toda tu vida eres tú. Nuestra relación más importante es con nosotros mismos y, paradójicamente, la convivencia con nosotros mismos es la relación a la que menos tiempo y esfuerzo dedicamos y la que más posponemos indefinidamente. Todos sabemos que el amor por uno mismo es anterior al amor por el otro. Acaso ¿quién podría querernos bien si nosotros mismos no somos capaces de hacerlo? ¿Quién podría sentirse cómodo en una relación donde uno de los dos siempre necesita todo del otro y de forma desesperada?

Vivimos de acuerdo a una cultura en la que resulta cada vez más importante adaptarnos y responder al estereotipo de individuo que cumple con las expectativas del entorno, aunque esto implique renunciar en todo o en parte a nuestra esencia. ¿Qué nos empuja a atender a todos los juicios y a todas las críticas sin importar de quiénes vienen? ¿Qué nos motiva a compararnos todo el tiempo con los demás de un modo peyorativo o soberbio?  ¿Qué es esa necesidad de ser aceptado/a siempre por todas las personas y en todos los ámbitos?