Salud y Bienestar

La medicina china ha perdurado y ha evolucionado a lo largo de la historia. Efectivamente, puede diagnosticar problemas de salud del siglo XXI, generados por problemas que están a años luz de la sociedad que le dio origen. Vale decir, que aunque lleve la huella cultural de la sociedad que la creó, se ha adaptado fácilmente a la sociedad occidental.

Decía Walt Disney “Aprendí que lo importante no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir”. Y entonces me permito agregar, si llegar a la cima era la meta personal; entonces, es un éxito. Si la meta era superar la marca anterior, aunque ello no implique legar a la cima, también lo es. ¿Qué diferencia hay entre el primero y el segundo caso?

Según el monje budista Geshe Michael Roach, autor de El tallador de diamantes, “siempre que generemos dinero, paralelamente debemos cultivar un buen estado de salud física y espiritual”. De eso se trata la prosperidad, del equilibrio entre la vida material y la vida espiritual. Ambas tienen que convivir. Anular o negar una de ellas y/o intentar separarla de la otra sería un acto de extrema necedad. Necesitamos Ser y Tener.

Dice Robert Gerzon en su libro -Cómo encontrar la serenidad en la era de la ansiedad-, “Como consecuencia de nuestro pasado condicionante, muchos de nosotros experimentamos la reacción de la adrenalina (…) docenas de veces al día, aumentando nuestros niveles de estrés, drenando nuestro sistema inmunológico y alimentando los conflictos interpersonales”. Y continúa “Imagina lo que sería acoger todas las circunstancias desde la serenidad, en vez desde la lucha-huida”.

La Psicología Positiva (PsP) apunta a dar respuesta y recursos a las personas que necesitan de ellos para transcurrir dificultades. Recursos como la capacidad de adaptación, de superación de adversidades y crisis, de gestión de los recursos emocionales propios y ajenos, de capacidad de comunicación eficaz, de optimismo y de creatividad para resolver dificultades o desarrollar perspectivas diferentes.

Es correcto mencionar que niveles moderados de preocupación y ansiedad son inevitables y constituyen un aspecto esperable en la vida de las personas. La preocupación es una cualidad asociada a la prevención y a la búsqueda de soluciones positivas. El problema surge cuando esa preocupación se hace crónica y se reitera sin procurarnos una solución positiva; cuando se vuelve incontrolable, se convierte en ruido mental y resulta impermeable a cualquier razonamiento.

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