Desarrollo Profesional

Este abordaje del modelo de las cuatro orejas dentro del programa de Inteligencia Emocional, es muy revelador e interesante. Por un lado, cómo hemos visto, nos permite conocer los mecanismos para transformar cualquier emoción en otra más saludable para nosotros; por otro, nos permite tomar conciencia y trabajar en otros aspectos importantísimos ligados a la comunicación emocional como la escucha activa, la empatía, la asertividad y el lenguaje no verbal.

Hoy por hoy, muchos de nosotros acudimos a un especialista en nutrición o a un dietista para adoptar hábitos de alimentación más saludables, para regularizar algunos valores del organismo, para mejorar el rendimiento deportivo y/o para mejorar nuestra calidad de vida en general. La formación en coaching nutricional cambia el concepto del paciente como un sujeto pasivo. 

¿Qué motiva a una persona a comprar? ¿Qué ocurre en su mente durante el proceso de decisión de compra? ¿Qué hace que un cliente regrese? Todos esos interrogantes han encontrado respuesta en las neurociencias y el principal objetivo es, teniendo en cuenta los datos citados al comienzo, emocionar al cliente. Por ello, es fundamental para los vendedores una adaptación de la comunicación con el cliente que vire desde el foco racional, hacia aspectos emocionales, visuales y sensoriales del cerebro.

No más horas de clase, sino mejores clases. Calidad, en vez de cantidad. Experiencia, en vez de memorización. En este marco de aprendizaje, el rol del docente es muchísimo más importante que en el sistema tradicional, pues el docente coach rompe con el antiguo paradigma de transmitir conocimientos únicamente y por medio de conversaciones poderosas estimula a los alumnos a desarrollar su autoconocimiento y su pensamiento propio.

Ser un entrenador de perros es el sueño de muchos amantes de los animales y no se me ocurre idea más fantástica que la que supone la posibilidad de convertir una pasión, en una profesión o en un emprendimiento profesional. Ciertamente, el mundo del entrenamiento canino no para de crecer y evolucionar y, en consecuencia, hoy esta especialización va mucho más allá y es muchísimo más que un estricto conjunto de órdenes para lograr la obediencia y la sumisión y el control del perro.

Cuando meditamos ejercitamos las actitudes de: sin apegos, sin deseos, sin buscar, sin forzar, sin querer cambiar nada, sin estar pendientes del pasado o del futuro, sin fijarnos limites, ni estrategias. Fluimos con plena consciencia sin interferir, sin discriminar y sin juzgar. Aunque dicho así parece un estado -casi- inalcanzable para la mayoría de los mortales, la realidad es que todos podemos meditar y beneficiarnos de ello; sobre todo los que estamos rodeados de ruidos, de estímulos, de compromisos y de tareas.