Desarrollo Profesional

No voy a hablar de estadísticas. Todas ellas están a disposición y no es donde quiero poner el acento en este artículo. Tampoco voy a hablar de techo de cristal; una metáfora que se ha repetido hasta el cansancio y que aunque tiene su valor simbólico, nos detiene a reflexionar siempre en el mismo bucle. Queremos ir un paso más allá. Sabiendo nuestra historia, aunque poniendo especial acento en cómo empoderarnos; en cómo hacernos responsables en lo individual más que en lo colectivo, y en el sello personal más que en la expectativa del género.

Reuniones que se postergan, que se extienden, que cambian de horario, que no resuelven, que no suman, que no interesan, que están fijadas con cierta frecuencia, aunque no tengan un objetivo concreto y una lista interminable. Las reuniones son habituales, pero pocas de ellas son verdaderamente efectivas, útiles y funcionales al objetivo que persiguen. Ahora bien, ¿por qué nos cuesta tanto aprovechar el tiempo e ir al grano?

Estos juegos a los que nos referimos están en las antípodas del sentido lúdico del término. Por el contrario, estos juegos suponen una dinámica inconsciente en las relaciones personales que se repite sistemáticamente y en la que todos pierden. Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional explicó los juegos psicológicos como una forma de comunicación disfuncional utilizada para cubrir necesidades de atención, reconocimiento y afecto hacia la propia persona, aunque siempre de forma negativa. Efectivamente, las personas no se dan cuenta de su mecanismo cuando se relacionan ni de cuánto colaboran para la repetición cíclica de estas situaciones.

Explicaremos en este artículo el abordaje de un trastorno físico como la lumbalgia desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China (MTC). Siempre valorando que uno de los axiomas fundamentales de la MTC es que no hay enfermedades, sino personas con desequilibrios energéticos que conllevan una dolencia. De esta forma, no se aboca sólo a la corrección sintomática o al tratamiento de diversos padecimientos atribuidos a la alteración de un órgano en particular o al ataque directo a una supuesta causa única que originó la enfermedad.

“La razón por la cual existe la consciencia, y por lo que urge ampliar y profundizar en ella, es sencilla, sin consciencia las cosas irían peor”. Carl Jung. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos descubrir nuevas maneras de actuar más efectivas -como individuos, como equipos y como empresas- frente a la complejidad de los retos actuales. Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle (TLC), ha dedicado cerca de 30 años a investigar y desarrollar un marco fundamental para el desarrollo de un liderazgo más consciente y más efectivo.

Al día de hoy, gracias al concepto de neuroplasticidad, sabemos que el cerebro humano es extraordinariamente plástico, que puede adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de toda la vida. La experiencia, el aprendizaje modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo las conexiones neuronales que ya existen y/o creando otras nuevas. Siguiendo esta lógica, cuanto mayor impacto pueda tener una experiencia en el cerebro, más estable, más sostenible y más rápido será el aprendizaje.

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