Liderazgo

El autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.” En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización.

Nuestra sombra es lo que más nos cuesta reconocer en nosotras mismas. Por eso, cuando nos preguntan sobre algún defecto propio, solemos esbozar aspectos livianos y socialmente bien vistos: “Soy demasiado sincera”, “Soy demasiado estricta / exigente / perfeccionista”; “Soy muy celosa, pero cuando hay motivos”. ¿De verdad creemos que éstas son nuestras sombras? ¿De verdad entendemos que estos son verdaderos defectos y no pequeños aspectos de nosotras que exacerbamos para “encajar” y evitar quedar expuestas?

¿Qué tal un día sin corbata, lejos de los ordenadores, de los teléfonos, de las reuniones, de la rutina y de la oficina? ¿Qué tal un día distinto en un entorno natural, relajante, creativo y lúdico? ¿Qué tal si además de pasarla bien, trabajamos jugando? De todo esto se trata la propuesta de Curro Duarte y Pablo Ramos: una jornada en la que los equipos de trabajo participen de distintos juegos y dinámicas en las que emerjan sus habilidades y competencias naturalmente...

Son muchos los procesos de crecimiento y transformación personal que proponen guiarnos hacia esta toma de consciencia. No obstante, aunque todos ellos pueden resultar efectivos, no todos consiguen el mismo impacto. Las personas tenemos máscaras, las palabras se pueden manipular y la mente puede hacernos trampa. El cuerpo no; el caballo menos. Claramente, el cuerpo es tangible, es lo que nos pone en el mundo y es el que nos permite detectar lo que sucede en el momento que sucede. El caballo es un animal de huida y, por esto, posee los cinco sentidos muy desarrollados.

La cultura mediadora en la organización, sobre todo, insiste en transmitirle a las personas que son verdaderamente importantes y estratégicos para la empresa, y que por ello, además de reconocer su conocimiento y experiencia, son importantes sus habilidades, sus intereses de crecimiento y desarrollo y sus expectativas en el puesto. En cierta forma, se trata de instalar una cultura conjunta de mejora continua en la que, si miramos cada persona como una fuerza con una dirección y un sentido, podemos mirar la empresa como la unión de todas esas fuerzas que rigen en ella.

Para comenzar a diseñar experiencias de transformación, es clave la espiral de la consciencia. Como en el ciclo de la vida, la espiral es un símbolo que representa el proceso de crecimiento y evolución, y el movimiento por la espiral representa el movimiento de la consciencia al interactuar con los distintos dominios de la experiencia. Para ello, utilizamos el Holón, un mapa, una representación gráfica de cada proyecto/experiencia que empezaremos a diseñar al pasar por los Nodos de la Observación y de la Transformación desde los dominios del Modelo individuales: unidad, sensorial, mental, emocional y corporal; y colectivos: social y ecológico.

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