Coaching

El liderazgo es la respuesta a los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. Toda organización necesita liderazgo y en todos los niveles. ¿Por qué? Porque los líderes son la clave para la creación de un clima laboral cordial o adverso. De hecho, los resultados de un área o una empresa dependen en un 30%-40% de su clima laboral.

Parece que hemos olvidado que cada acción que llevamos adelante tiene un impacto global en las personas que nos rodean, en las empresas donde trabajamos, en las sociedades a las que pertenecemos y en toda la enorme red de la vida de la que somos parte. Necesitamos recordar que nuestro potencial como seres humanos es ilimitado y que podemos responder a cualquier reto que nos enfrentemos desde un liderazgo más integral.

Culturalmente parecemos impregnados por el decreto de Descartes "Pienso luego existo". Aunque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, escuchamos que algún osado nos sugiere “seguir a nuestro corazón”. Esta separación binaria y desnaturalizada a la que sometemos nuestras decisiones no suena ni muy justa ni muy equilibrada, básicamente porque no somos ni una mente, ni un cuerpo, ni un manojo de emociones; somos todo eso junto.

El entrenador que aspira a crear un equipo de éxito, tiene antes que haber estado implicado profundamente en su propio proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, además de su formación específica en cuanto a la especialización deportiva. Este trabajo resulta de vital importancia, ya que el entrenador se tendrá que involucrar de forma activa y consciente en el proceso de construcción del equipo desde dos dimensiones: desde lo que “es” y desde lo que “dice”.

Encontrar nuestro propósito interior y vivir de acuerdo a él es la base para cumplir con nuestro propósito exterior -y no al revés-. Efectivamente, cada uno de nosotros tenemos nuestro propio mapa mental acerca de cómo debemos vivir la vida, producto de nuestros pensamientos, percepción y patrones de creencias que hemos asumido como propias.

¿De qué hablamos cuando hablamos de poder personal? El término poder personal genera todo tipo de fantasías y expectativas. No obstante, nada tiene que ver con conceptos de fuerza o dominancia. Es decir, nadie tiene “poder” por ser dominante o fuerte; por el contrario, esos son mecanismos utilizados y manifiestos del ego y tienen que ver con la necesidad de cubrir un miedo o una inseguridad. Y el poder personal no tiene que ver con el ego. Todo lo contrario.

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