Coaching

Reuniones que se postergan, que se extienden, que cambian de horario, que no resuelven, que no suman, que no interesan, que están fijadas con cierta frecuencia, aunque no tengan un objetivo concreto y una lista interminable. Las reuniones son habituales, pero pocas de ellas son verdaderamente efectivas, útiles y funcionales al objetivo que persiguen. Ahora bien, ¿por qué nos cuesta tanto aprovechar el tiempo e ir al grano?

Estos juegos a los que nos referimos están en las antípodas del sentido lúdico del término. Por el contrario, estos juegos suponen una dinámica inconsciente en las relaciones personales que se repite sistemáticamente y en la que todos pierden. Eric Berne, fundador del Análisis Transaccional explicó los juegos psicológicos como una forma de comunicación disfuncional utilizada para cubrir necesidades de atención, reconocimiento y afecto hacia la propia persona, aunque siempre de forma negativa. Efectivamente, las personas no se dan cuenta de su mecanismo cuando se relacionan ni de cuánto colaboran para la repetición cíclica de estas situaciones.

“La razón por la cual existe la consciencia, y por lo que urge ampliar y profundizar en ella, es sencilla, sin consciencia las cosas irían peor”. Carl Jung. Algo en nuestra consciencia debe cambiar para que podamos descubrir nuevas maneras de actuar más efectivas -como individuos, como equipos y como empresas- frente a la complejidad de los retos actuales. Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle (TLC), ha dedicado cerca de 30 años a investigar y desarrollar un marco fundamental para el desarrollo de un liderazgo más consciente y más efectivo.

Al día de hoy, gracias al concepto de neuroplasticidad, sabemos que el cerebro humano es extraordinariamente plástico, que puede adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de toda la vida. La experiencia, el aprendizaje modifica nuestro cerebro continuamente, fortaleciendo las conexiones neuronales que ya existen y/o creando otras nuevas. Siguiendo esta lógica, cuanto mayor impacto pueda tener una experiencia en el cerebro, más estable, más sostenible y más rápido será el aprendizaje.

El Modelo Koru dota a los facilitadores de herramientas y recursos para que ellos mismos puedan utilizarlas libremente en el diseño de experiencias de transformación propias. Efectivamente, como hemos repetido en artículos anteriores, no se trata de un Modelo rígido, estructurado o cerrado, sino todo lo contrario. El Modelo de la Espiral de la transformación Koru es una invitación a que las personas sean parte de las experiencias transformadoras desde todos sus dominios individuales: unidad, cuerpo, emoción; y colectivos: social y ecológico.

“A la hora de elegir una formación, las personas deben priorizarse a ellas mismas”. Así opina nuestro especialista, Daniel Taroppio. En ese sentido, señala la importancia de que cada uno entienda cuál es su llamado y desde qué lugar surge esa necesidad para formarse. Efectivamente, no es lo mismo encarar una formación de coaching o psicoterapia transpersonal buscando conocimientos, teoría e información, que encararlo para responder al profundo llamado de la vocación verdadera.

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