Capital Humano

¿Hemos minimizado la importancia del buen clima interno dentro de la empresa? ¿Nos hemos acostumbrado a naturalizar los ambientes adversos en el trabajo? ¿Nos hemos habituado a reaccionar cuando todo se vuelve un caos, aunque el coste de gestionar ese caos demande el doble de tiempo, esfuerzo y dinero? No todas las acciones para mejorar el clima interno y el bienestar son iguales, ni tienen el mismo alcance e impacto. Peter Drucker, referente del management por excelencia, afirmaba: “El 60% de los problemas empresariales son consecuencia de una mala comunicación”.

Estamos evolucionando colectivamente hacia niveles más complejos de desarrollo, aunque muy probablemente no al ritmo que la complejidad de nuestro mundo requiere. Necesitamos transformar la educación, las empresas, las finanzas, la política, la sanidad, la sociedad, así como otros ámbitos, y parece que actualmente sólo el 9% de los líderes tienen la capacidad de liderar efectivamente todas estas transformaciones.

Son nativos digitales, abiertos, curiosos, dinámicos, flexibles, inquietos, multitarea y “rebeldes”. En tal sentido, promueven horarios y ambientes de trabajo amenos y cómodos; se vinculan más y mejor con las personas y generan más motivación en los otros; valoran el hecho de sentirse felices en el trabajo, y se sienten comprometidos cuando son parte de proyectos y empresas con conciencia social y ecológica.

El liderazgo es la respuesta a los desafíos a los que se enfrentan las organizaciones hoy en día. Toda organización necesita liderazgo y en todos los niveles. ¿Por qué? Porque los líderes son la clave para la creación de un clima laboral cordial o adverso. De hecho, los resultados de un área o una empresa dependen en un 30%-40% de su clima laboral.

Parece que hemos olvidado que cada acción que llevamos adelante tiene un impacto global en las personas que nos rodean, en las empresas donde trabajamos, en las sociedades a las que pertenecemos y en toda la enorme red de la vida de la que somos parte. Necesitamos recordar que nuestro potencial como seres humanos es ilimitado y que podemos responder a cualquier reto que nos enfrentemos desde un liderazgo más integral.

¿De qué hablamos cuando hablamos de poder personal? El término poder personal genera todo tipo de fantasías y expectativas. No obstante, nada tiene que ver con conceptos de fuerza o dominancia. Es decir, nadie tiene “poder” por ser dominante o fuerte; por el contrario, esos son mecanismos utilizados y manifiestos del ego y tienen que ver con la necesidad de cubrir un miedo o una inseguridad. Y el poder personal no tiene que ver con el ego. Todo lo contrario.

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