Crecimiento Personal

Estamos acostumbrados a minimizar el dolor de espalda y otras tantas molestias. Un poco porque las prisas, la inmediatez y las “pócimas mágicas” están a la orden del día. En lo personal agradezco que existan estas soluciones, porque una molestia un día o un rato puede ser realmente entorpecedora y bloqueadora de cualquier actividad física y/o intelectual que hagamos. Como siempre decimos, el cuerpo influye sobre la mente y viceversa. Ahora bien, el problema es cuando ese dolor o molestia temporal se vuelven crónicos y seguimos recurriendo a las mismas soluciones exprés. ¿Por qué anestesiamos el cuerpo si está queriéndonos decir algo?

Vivimos en un mundo cada vez más complejo, dinámico e hiper-conectado (con todo y con todos) en el que, paradójicamente, las relaciones se han vuelto más estériles y más efímeras. ¿Narcisismo? ¿Dispersión? ¿Inmediatez? ¿Ambición por Tener? Probablemente todas sean respuestas acertadas y falten más, aunque en este artículo no vamos a rechazar esas cuestiones presentes en la vida moderna; por el contrario, veremos cómo convivir con cada una de ellas sin que supongan un obstáculo a la hora de crear vínculos más fértiles y generosos.

Es verdad que cada persona es un mundo, que cada cliente también lo es y cada una de las personas que tiene relación comercial -cada día- con esos clientes, también lo son. Dicho así, parece bastante complejo encontrar algo en común que facilite a los equipos comerciales o a los equipos de venta la relación con cada cliente. Sin embargo, este artículo pone frente a nosotros una alternativa creativa, original, efectiva, de fácil internalización y sostenible en el tiempo.

El autor de The Business Romantic, Tim Leberecht, afirma: “Humano describe lo que somos, mientras que humanista significa lo que queremos ser. Un negocio siempre es humano, pero se convierte en humanista cuando busca un propósito que va más allá de sus propias necesidades, como es mejorar la vida y la condición humana.” En tal sentido, humanizar significa centrar la atención en las personas, que son el eje, el núcleo, el motor de cualquier organización.

Existen mil formas para poner consciencia en nuestra vida, pero son pocas las que pueden presumir estar libres de manipulación; la morfopsicología, también llamada grafología del rostro o psicología facial, es una de ellas. Efectivamente, se trata de una disciplina que aúna ciencias como la biología, la fisiología y la psicología y permite interpretar el carácter de las personas con asombrosa inmediatez, precisión, fiabilidad y profundidad, a partir de la observación precisa de su rostro.

La ludopatía o juego patológico es considerado un problema psicológico, una adicción conductual que afecta todos los aspectos de la vida. La persona percibe que tiene todo bajo control, pero le resulta imposible aplazar el impulso o deseo por el juego. Y la realidad no les pone fácil la conducta de evitación. Ya no son solo máquinas tragaperras, casinos y otros juegos presenciales. En los últimos años se han multiplicado las ofertas de juego virtuales, los canales y la disponibilidad, que facilitan la apuesta hormiga, la dependencia y el anonimato. Tal es así que se puede jugar 24 horas, en pijama, desde la cama o cómodamente sentado en el sofá.

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