Gestión del Cambio

Los beneficios de reemplazar la resistencia por la aceptación. Son muchos los mecanismos que activamos internamente para resistir o luchar contra todo aquello que no queremos. Esa lucha incansable y constante puede generarnos un estrés indeseado o negativo y es el que reduce la calidad de nuestro desempeño, nos genera ansiedad, preocupación y nos roba la concentración, la creatividad y la claridad mental. Nos centramos en nuestra impotencia en vez de en nuestras posibilidades.

“Toda su vida haciendo lo correcto e intentando estar a la altura de las exigencias de su padre, siempre esperó un abrazo de él en forma de recompensa. Pero para su padre todo era poco y de ahí sus mil formas para subestimarla”. ¿Cuántas veces nos encontramos frente a una situación en la vida a la que no le encontramos una explicación racional? 

Si tanto deseamos un cambio personal, además de la intención debemos analizar para qué lo queremos y qué costes y qué beneficios involucra. De otro modo, encontraremos mil maneras distintas de auto-boicotearnos en el trayecto, de forma consciente o inconsciente. A propósito de ello, decía Stephen Covey: “Si seguimos haciendo lo que estamos haciendo, seguiremos consiguiendo lo que estamos consiguiendo”. Sin embargo, la intención -únicamente- no nos llevará muy lejos. De hecho, lo más probable es que siempre nos deje en los principios de las historias...

Decía Walt Disney “Aprendí que lo importante no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir”. Y entonces me permito agregar, si llegar a la cima era la meta personal; entonces, es un éxito. Si la meta era superar la marca anterior, aunque ello no implique legar a la cima, también lo es. ¿Qué diferencia hay entre el primero y el segundo caso?

"Todo ser humano tiene en su interior, en su alma, un sonido bajito, su nota, que es la singularidad de su ser, su esencia. Si el sonido de sus actos no coincide con esa nota, la persona no puede ser feliz". Sofia Prokoffieva. Y cuando el sonido no coincide, aparecen conclusiones como: "Siento que mi existencia no tiene sentido. Todo me aburre. Nada me motiva. A veces no me entiendo. Hice todo lo que quise y no me siento feliz; tengo todo y siento que no tengo nada".

El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad; un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. De hecho, a través de los medios, la web, anuncios y/o libros, nos prometen las claves para convertirnos en personas más felices. Sin embargo, parece no ser tan simple. La vida diaria está salpicada pequeños y grandes obstáculos que tenemos que aprender a sobrellevar o superar.