Constelaciones Familiares

La depresión está cada vez más presente en nuestra sociedad. En base a sus datos, la Organización Mundial de la Salud, la ha denominado "la mayor epidemia del siglo XXI". Muchos podemos caer o ya hemos caído en las garras de la depresión. El tiempo no cura. Avergonzarnos y esconderla nos esclaviza; sufrirla nos corroe. Hay mejores opciones. Las Constelaciones Familiares es una de ellas.

“Todo el mundo debería conocer su árbol genealógico. La familia es nuestro cofre del tesoro o nuestra trampa mortal”. El árbol familiar, también llamado genograma, revela los de una familia en sentido extenso: llega hasta los ancestros que no conocimos y sin embargo están presentes en nuestra vida, porque el inconsciente transgeneracional se transmite de una generación a otra y guarda grandes secretos. El genograma contiene todo lo que somos, sentimos, padecemos, elegimos, enfermamos, decidimos y celebramos.

¿Te suelen pasar situaciones en las que, de una manera u otra, sientes que se repite el mismo resultado catastrófico? Por ejemplo, ¿tienes la sensación que todos te traicionan, que todas tus parejas te abandonan, que todos los que quieres se alejan de ti? ¿Qué pasaría si descubres que la mayor parte del sufrimiento es ocasionado por heridas emocionales que traías impresas en forma de aprendizaje? ¿Quieres saber cuáles son esas heridas y qué puedes hacer al respecto? Para ello, nos servirá entender que las emociones, por ejemplo, se procesan a través de nuestro cerebro límbico...

Cuando vivenciamos emociones, es cuando vivimos, más que existimos. Emociones como la rabia, el miedo, la tristeza o el asco, están ahí por algo. Son una respuesta a lo que nos pasó ¿Qué hacer con ellas?

¿Qué tienen que ver las relaciones con la salud? ¿Acaso hay relaciones que sanan y otras que enferman? ¿Cómo reconocer las relaciones que nos hacen daño? ¿Es posible y está en nuestras manos “sanar” relaciones tóxicas o enfermas? Todos nosotros hemos nacido frágiles e indefensos y hemos sobrevivido gracias a las relaciones con quienes nos han cuidado, nos han protegido, nos han alimentado y nos han ayudado a crecer en un entorno de seguridad. Sin relaciones, nos moriríamos. Ahora bien, mientras en algunas de ellas aprendemos, progresamos, disfrutamos y somos felices, en otras nos falta el aire y sentimos que nos enferman. ¿Podemos evitarlas?

Cuando las relaciones de pareja entran en dificultades, se convierten en un poderoso imán que acapara y absorbe gran parte de las energías de ambos. El dolor por lo que les ocurre los obnubila y les imposibilita ver e ir más allá. Pero las relaciones difíciles son sólo el síntoma y no la causa.