ESA FÁBRICA DE MIEDO LLAMADA CEREBRO.
Si realizamos un análisis de las emociones con las que convivimos, nos damos cuenta de que hay un número de emociones negativas muy superior al de emociones positivas.
La evolución ha decidido que es más importante tener un abanico mayor de de emociones negativas, ya que las emociones se han generado para responder ante los acontecimientos que puedan afectar a nuestro bienestar o supervivencia.
En consecuencia, nuestro sistema emocional se ha ido desarrollando en función de los acontecimientos que han provocado en nuestro sistema de supervivencia una huella suficientemente diferenciada como para crear un programa de acción-reacción. De modo que no hay emociones buenas o malas, aunque sí positivas y negativas, dependiendo del acontecimiento al que reaccionan.
Sin las emociones negativas no podríamos susbsistir, y menos en sociedad, ya que la emoción, además de servirnos como señal que nos hace tener constancia de acontecimientos que nos sacan de nuestro utópico equilibrio, nos sirve para poder vivir en sociedad.
IDENTIFICAR LOS MIEDOS Y RECONOCERLOS.
Curiosamente, cada una de las emociones negativas, tiene como lazo común EL MIEDO.
El Miedo (y sobre todo el miedo a la muerte) forma parte -con mayor o menos intensidad- de todas las emociones negativas. De la misma forma, las emociones positivas son un certificado de que estamos vivos y por lo tanto lo lograr sentirnos capaces de seguir nuestro proyecto vital.
Eso sí, hay que diferenciar el concepto de Miedo del de Peligro. El Miedo es divertido cuando sentimos que el peligro o la amenaza están controlados (ej. subir a una montaña rusa); sin embargo, cuando la Miedo se le une “la sensación de amenaza real”, da un giro cualitativo y ya nos encontramos en otra dimensión.
Los Miedos más universales tienen que ver con la muerte, la enfermedad, los accidentes, las catástrofes naturales, las violaciones, y hasta llegar a otros tipos de Miedos más ligados a nuestra relación social, como son el miedo al rechazo, el miedo al fracaso, la vulnerabilidad.
CUANDO LA VOLUNTAD ES INSUFICIENTE.
En todos estos Miedos, hay un denominador común: NO ser capaz de afrontar todo aquello que nos da miedo.
Esta dificultad para afrontar puede ir envolviendo cada vez más facetas en la vida de una persona hasta que se llega a tener la convicción de que no se puede afrontar absolutamente nada que implique la más mínima sensación de inseguridad o de amenaza.
Si este proceso continúa, aparecerá pronto la primera contradicción: cuanto menos se enfrenta la persona a la incertidumbre (en la que existe tanto amenaza como inseguiridad), más tiene que evitar la sensación de cualquier emoción negativa, y de esta forma se evita directamente todo aquello que implica el hecho de ESTAR VIVO.
Tu cerebro es una fábrica de Miedo, pero también de amor, de rabia, de alegría, y de todas las emociones, aunque, como ya sabes, todas las emociones negativas tienen que ver con el miedo. De tal manera que el miedo nunca desaparecerá mientras sigas evolucionando como persona; ahora bien, ese Miedo dejará de bloquearte mientras estés vivo, y para eso tienes que vivir, hacer, realizar, EJECUTAR.
Recuerda que el riesgo se mide por dos factores: la entidad de las consecuencias y las probabilidades de su ocurrencia. Ajustar el riesgo que percibes a su valor real lo lograrás a través de un proceso. Una vez tengas esta información, la resistencia y confusión generalizada se irá disipando gradualmente, y lo nuevo se hará cada vez más familiar y menos amenazante.
Vence los Miedos para que te sientas en condiciones óptimas y puedas pasar a la acción.
“Las cosas a las que tú les tienes miedo son invencibles, no por su naturaleza, sino por la forma en la que tú las ves” Jewel Kiltcher.
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Para más información.
Vivir sin Miedos
Fuentes.
SOS..Tengo miedo a tener miedo. Roberto Aguado Romo. Ediciones Pirámide.
Carina Sampó. Artesana de la Vida.



























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Las empresas necesitan personas asertivas (y viceversa)
LA ASERTIVIDAD MEJORA
LAS PERSONAS, LOS EQUIPOS Y LAS EMPRESAS.
Empresas cada vez más diversas y globalizadas; jornadas laborales cada vez más extensas; empleados, jefes, directores, clientes, proveedores y accionistas cada vez más desbordados por la complejidad y la incertidumbre. Las empresas necesitan trabajar desde dentro hacia fuera, consolidando equipos efectivos y relaciones productivas.
¿CÓMO? Trabajando la asertividad en las personas, en los equipos, en todos aquellos que proyectan la identidad de la empresa.
¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD? Es la capacidad tenemos las personas de trasmitir, de comunicarnos adecuada y fluidamente con los demás, respetando los derechos e intereses de todas las partes involucradas. La asertividad mejora las relaciones.
¿SE PUEDE APRENDER A SER ASERTIVO? Por supuesto, es una habilidad social susceptible de ser aprendida.
Así nos lo asegura Meritxell Obiols, directora de CoachingBCN y directora del “Máster en Inteligencia Emocional y Coaching en el Entorno Laboral“ de IL3 – Universidad de Barcelona. Su experiencia y su formación nos permiten profundizar en el tema, yendo un poco más allá de la teoría.
La forma en que nos comunicamos con los demás y con nosotros mismos, en última instancia determina la calidad de nuestras vidas. Anthony Robbins
Hay una realidad concreta y como mencionábamos, la imagen de la empresa se proyecta desde cada persona, desde cada equipo y desde cada gerencia que la conforma. Por lo tanto, si entre ellos hay conflictos de diálogo, de respeto, de valores, de objetivos, de cooperación y/o de colaboración, imaginemos cómo todo ello puede propagarse interna y externamente, provocando entre otras cosas:
¿A QUIÉN LE CONVIENE ESTE CUADRO DE SITUACIÓN?
¿Qué empresa y qué directivo no querría evitarlo?
¿Qué hacemos por nuestros recursos?
La realidad ha cambiado y las expectativas de las personas también. Esperamos que las personas asuman compromisos y protagonismo sobre los resultados de su trabajo, que mejoren la productividad y calidad por medio de un mejor desempeño, y que sean capaces de corregir ellas mismas las dificultades que aparecen en el camino.
Pero quizá ese sea el problema mayor.
Todos esperamos ciertos comportamientos y actitudes del otro, de los otros. Mientras tanto, en primera persona, solemos creernos dueños de la verdad, hacemos causa común por causas perdidas, criticamos al nuevo, al que se fue, al que no hace nada, al que quiere acapararlo todo, al que se calla, al que siempre tiene algo para decir… Somos un poco hijos del rigor, producto de la circunstancia y nos encanta mirar al otro.
Los directivos tienen hoy, la obligación de invertir y de sumar valor a sus recursos, de darles herramientas y habilidades para que el beneficio sea mutuo, concreto y medible. La situación actual de desconcierto que describíamos al comienzo del artículo, no es algo que como empresarios sea factible controlar, por ello, lo inteligente es actuar con aquello que SI es posible hacer desde dentro hacia fuera, en el entorno relacional: en los equipos y en la gente.
LA ASERTIVIDAD ES UNA HABILIDAD NECESARIA,
APRENDIBLE Y ENTRENABLE.
Tal y como nos manifiesta Meritxell, cada equipo es único, por ello, cada uno trabajará la asertividad según las necesidades que surjan en los diferentes equipos y entornos; no será lo mismo abordar las dinámicas de un equipo de fuerza de ventas, que las de atención de reclamaciones, que las de investigación de mercados.
No obstante, aunque cada caso será particular, el objetivo es conocer las técnicas, las frases y las formas de comunicación asertiva para entrenarlas y ponerlas en práctica naturalmente en cada situación de nuestras vidas.
Trabajar con la asertividad, entre otras cosas, hace que las personas puedan:
Para más información.
Asertividad en la Empresa.