Desarrollo Profesional

Encontrar nuestro propósito interior y vivir de acuerdo a él es la base para cumplir con nuestro propósito exterior -y no al revés-. Efectivamente, cada uno de nosotros tenemos nuestro propio mapa mental acerca de cómo debemos vivir la vida, producto de nuestros pensamientos, percepción y patrones de creencias que hemos asumido como propias.

¿De qué hablamos cuando hablamos de poder personal? El término poder personal genera todo tipo de fantasías y expectativas. No obstante, nada tiene que ver con conceptos de fuerza o dominancia. Es decir, nadie tiene “poder” por ser dominante o fuerte; por el contrario, esos son mecanismos utilizados y manifiestos del ego y tienen que ver con la necesidad de cubrir un miedo o una inseguridad. Y el poder personal no tiene que ver con el ego. Todo lo contrario.

Víctor González-Salellas, en su libro Carácter Ganador, señala en relación a los equipos y al éxito: “Como jugadores de un equipo centrado en los factores de éxito las cosas se ven diferentes y, por lo tanto, se actúa de manera diferente. Se tiene un alto grado de seguridad, dirección, conocimiento y poder que surge de un centro sólido e invariable. Los cimientos del equipo están orientados a proporcionar eficacia y responsabilidad”. Ahora bien, ¿cuáles son esos factores de éxito?

La RSC no es una acción, son todas. Es el mensaje, los valores y la intención implícita o explícita en cada una de las acciones internas y/o externas de la empresa. De hecho, lo que se haga en una de esas vertientes afecta a la otra, inexorablemente. ¿Qué quiero decir? No sirve de nada que frente al público se muestre una responsabilidad social determinada, si entre los propios líderes de la organización no se ha introducido esta filosofía.

“El liderazgo es elevar la visión de una persona, llevar su rendimiento a un mayor estándar y construir una personalidad más allá de sus limitaciones normales”. Es cierto que aún nos estamos deshaciendo de los viejos paradigmas asociados al liderazgo como la autoridad, el mero conocimiento técnico, la centralización de decisiones y la alineación exclusivamente vertical.

"Las personas sólo cambiamos de verdad cuando nos damos cuenta de las consecuencias de no hacerlo". No obstante, el cambio está en nuestras manos y de lo único que requiere es de nuestra iniciativa para comenzarlo. Cuanta más anticipación, menos improvisación. Cuanto más autoconocimiento, menos indecisión. Cuanta más preparación, menos sorpresas. Porque todo es diferente si tomamos la decisión de responder a la realidad laboral, haciendo y fortaleciendo la mejor versión profesional de nosotros mismos.

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