Constelaciones Organizacionales

Si has asistido a algún taller de constelaciones familiares, seguramente te has sorprendido, al menos la primera vez. Misteriosamente, aparece información del inconsciente de la persona que quiere resolver su caso, información un poco extraña: un hijo que hace de marido de la madre separada o viuda; un hijo que tiene que hacer de hija, porque era lo que les hubiera gustado a los padres; una hija que debe ser protectora con su madre, o con su padre..

¿Por qué considero útil incorporar las constelaciones familiares al coaching? Porque permiten un acceso al inconsciente muy rápido y desbloquean procesos de coaching encallados. Si el mismo profesional realiza la constelación -en grupo o individualmente- dentro del proceso de coaching, éste podrá aportarle al cliente un acompañamiento seguro y metódico.

¿Qué tienen que ver las relaciones con la salud? ¿Acaso hay relaciones que sanan y otras que enferman? ¿Cómo reconocer las relaciones que nos hacen daño? ¿Es posible y está en nuestras manos “sanar” relaciones tóxicas o enfermas? Todos nosotros hemos nacido frágiles e indefensos y hemos sobrevivido gracias a las relaciones con quienes nos han cuidado, nos han protegido, nos han alimentado y nos han ayudado a crecer en un entorno de seguridad. Sin relaciones, nos moriríamos. Ahora bien, mientras en algunas de ellas aprendemos, progresamos, disfrutamos y somos felices, en otras nos falta el aire y sentimos que nos enferman. ¿Podemos evitarlas?

La investigación sugiere claramente que la consciencia humana se desarrolla a través de una serie de etapas y que la secuencia de esas etapas sigue siempre el mismo orden. El desarrollo sigue una secuencia invariable. Además estudios interculturales demuestran que estas etapas existen en todas las culturas y en la misma secuencia. Estas etapas son, por tanto, universales e invariables. El desarrollo de etapas de la consciencia está incorporado en nuestra naturaleza.

¿Cuántas veces te has propuesto desafíos que has dejado por la mitad o has abandonado antes de empezar? Aquella dieta, buscar un trabajo mejor, hacer un viaje, tener hijos, retomar la carrera, dejar de fumar, reencontrarte con los viejos amigos, etc. Incluso tal vez lo hagas todo, pero sientas que nada te llena realmente. Es cierto que los proyectos no son todos iguales y que unos requieren mayor dedicación, empeño y voluntad que otros, pero todos esos abandonos cuentan con el denominador común de la insatisfacción. ¿Por qué si sabemos lo que queremos, si tenemos sueños y sed de cambio no somos capaces de concretarlo?

Si repasamos un poco, estos modos de expresión de la personalidad o estados del Yo se resumen en Padre, Adulto y Niño. Esto significa que durante un periodo de tiempo, podemos sentir, creer y actuar según éstos 3 modos: es decir, primero como alguien muy influyente en nuestra infancia: Padre; segundo como alguien en coherencia con su contexto: Adulto; y tercero como alguien impulsivo y espontáneo: Niño. Desde estas perspectivas, establecemos todas y cada una de nuestras relaciones.