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Educar en la diversidad.

Autochequeo conductual y emocional para educadores.

“Para mil formas de aprender no vale solo una forma de enseñar”. Así nos lo señalan Piedad Castellanos y Alicia Torres quienes, siguiendo esta premisa, han diseñado este Taller de Educar en la Diversidad para todas aquellas personas relacionadas con el ámbito educativo que deseen un verdadero cambio en la educación.

Educar en la Diversidad se centra, especialmente, en los/las docentes, ya que como hemos ido viendo a lo largo de artículos anteriores, su función como constructores sociales de significados y como partes implicadas en la forma de educar pueden ayudar a producir los cambios necesarios en la sociedad. Los/las docentes tienen una excelente oportunidad de incluir estrategias para educar en la diversidad, eliminando las barreras de la educación homogénea y favoreciendo el aprendizaje de las/los alumnas/os.

Si bien, muchas veces, cuando se habla de diversidad nos referimos a ésta como un tema de carácter cultural, social, económico, artístico, ideológico, de género, etc., en este artículo, recogiendo conceptualmente el trabajo de nuestras profesionales, universalizamos el enfoque del término. Es decir, la diversidad es todo lo que hemos mencionado con anterioridad y también lo son las diferentes de capacidades, preferencias, personalidades, ritmos, estilos de afrontamiento y estilos de aprendizaje. La diversidad, constituye una de las más grandes oportunidades y riquezas dentro del aula y a su vez es uno de los más importantes retos para el profesorado.

Dirigirse a esa “plural diversidad” y enseñar desde ella, conforma a los educadores como flexibles, creativos, generosos, cómplices y guías.

Partiendo de este concepto de diversidad y de singularidad, tanto la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, el trabajo sobre Fortalezas Personales de Martin Seligman o el modelo teórico DISC de  William Moulton Marston cobran especial sentido.

Si atendemos, por ejemplo, a la teoría de Gardner, que afirma que todos los seres humanos tenemos todas las Inteligenciasinterpersonal, intrapersonal, lingüística, musical, naturalista, lógico- matemática y viso-espacial- pero cada uno tenemos un perfil distinto y un grado de presencia de las mismas, resultaría  especialmente necesario “personalizar” y pluralizar la enseñanza para que todos los/las alumnos/as tuvieran las mismas posibilidades de capitalizarla, y así nutrir y nutrirse de la fuente de riqueza que significa un entorno educativo heterogéneo.

Por su parte el trabajo de Seligman, se podría contemplar como un adecuado complemento al de Gardner en lo referente a la Inteligencia Emocional –interpersonal, intrapersonal-.Las fortalezas de las que habla Seligman en su teoría son transculturales, atemporales y universales; son capacidades de las que disponemos todas las personas, en mayor o menor grado; que se pueden estimular y desarrollar para que contribuyan positivamente a alcanzar el bienestar, la seguridad y la confianza del individuo en todas y cada una de sus facetas: personal, social, intelectual, emocional, etc.

Algunas de esas fortalezas personales son:
  • Sabiduría y conocimiento. Fortalezas cognitivas relacionadas con el conocimiento, su utilización y su manera de ser adquirido.
  • Coraje. Fortaleza emocional orientada a alcanzar metas y objetivos ante situaciones complejas. 
  • Humanidad. Fortaleza interpersonal orientada a ofrecer afecto, cuidado y  protección a los demás.
  • Justicia. Fortaleza  cívica  que favorece la armonía social para la buena convivencia.
  • Moderación. Fortaleza  que nos protege  de caer en el exceso y la desproporción.
  • Trascendencia. Fortaleza  que otorga significado y sentido a la vida.

William Moulton Marston, a su vez, expone su teoría y Metodología DISC, en la que sitúa su foco sobre cuatro factores predecibles de comportamiento: (Decisión, Influencia, Serenidad y Cumplimiento), en cuanto a cómo las personas respondemos a desafíos y retos (D), cómo nos relacionamos e influimos en los demás (I), cómo respondemos al ritmo de los cambios y las situaciones (S) y cómo respondemos a las normas establecidas (C).

Y, por último, como complementariedad, podríamos abordar los diferentes estilos de aprendizaje como parte de esta pluralidad que ofrece la propia diversidad.

Existen diferentes teorías, con sus consiguientes críticas, sobre los diferentes estilos de aprender. Una de ellas es la que habla sobre los canales preferentes de aprendizaje. Esta teoría señala que cada persona tiene un canal preferente para recibir la información: visual, cinestésico o auditivo, aunque puede variar según lo que estemos aprendiendo y no quiere decir que uno de los canales sea exclusivo ni excluyente de los demás

Entender y contemplar tales preferencias sensoriales, invita a desarrollar diversas estrategias pedagógicas para llegar a los diferentes “tipos” de alumnado, siempre teniendo en cuenta que esa preferencia no es una etiqueta, sino que cada alumno puede ampliar, desarrollar y mejorar sus procesos de reflexión gracias a la neuroplasticidad. 

Leer todo esto puede generar cierto vértigo, lo sabemos, pero es mucho más sencillo cuando se conoce y comprende la utilidad desde uno/a mismo/a.  Es por ello, por lo que, tanto Piedad como Alicia, consideran fundamental poner el acento en lo importante que resulta que el docente trabaje todo esto en primera persona y, en primer lugar, pues sólo le será posible facilitar a otros todo aquello que él/ella mismo/a haya explorado; sólo le será posible acompañar a otros allí hasta donde él haya llegado. Es en este sentido que este Taller de Educar en la Diversidad se desarrolla en grupos heterogéneos con una metodología activa, experiencial, participativa, de alto impacto que se sustenta, entre otros, en los nuevos conocimientos sobre el cerebro y el aprendizaje.

Educar en la Diversidad, entre otras cosas, invita a explorar, reconocer en uno/a mismo/a y en los demás, cada una de las opciones y variables, factores, inteligencias, fortaleza y estilos que de forma diversa hemos ido exponiendo a lo largo de este artículo, para después poder llevarlo al aula.

Entre otras cosas, Educar en la Diversidad te permitirá, como docente:
  • Conocer-te para poder optimizar tus potencialidades.
  • Aprender a ir desde la individualidad a la construcción colectiva.
  • Trabajar desde grupos heterogéneos para generar riqueza.
  • Practicar con metodologías aplicadas a la enseñanza especial, de gran resultado en otros ámbitos.
  • Aprender sobre modelos positivos basados en fortalezas e inteligencias múltiples.
  • Investigar sobre distintas modalidades de aprendizaje y cuáles prefiere cada cerebro.
  • Descubrir la riqueza de la diversidad y ponerla a disposición de la educación y el entendimiento, dentro y más allá de las aulas.

Por último, y a propósito de la diversidad como concepto, comparto un maravilloso fragmento del libro Patas arriba: La escuela del mundo al revés (2008) de Eduardo Galeano. “Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar”. 

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