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Practitioner PNL.

¿Cómo te hablas? ¿Cómo te tratas?

“El hombre tiene el poder de cambiar una situación desfavorable, agitando la varita mágica de sus palabras”. Florence Scovel Shinn.

¿Tan poderosas son las palabras? ¿Tan sólo depende de cómo nos hablamos para cambiar algunas cosas? ¿Está en nuestro poder el hecho de cambiar y transformar aquello que no nos gusta? ¿Cómo podemos tomar consciencia de cuánto nuestro lenguaje nos limita o nos multiplica las posibilidades para el logro de nuestras metas personales?

Obviamente, mucho dependerá de cómo establezcamos prioridades y de cómo nos enfoquemos en cuanto hacia dónde queremos ir y cómo y cuándo queremos llegar. No obstante, según la Programación Neurolingüística, a todo aquello hay que sumarle que cada uno de nosotros tiene sus propias experiencias, recuerdos, aprendizajes, hábitos y creencias que condicionan nuestros procesos de pensamiento y conforman nuestro mapa mental. Procesos de pensamiento que, a su vez, se estructuran y son estructurados por el lenguaje verbal y no verbal, a través del cual se manifiesta nuestro comportamiento y actitud ante la vida.

Podemos verlo más claro. Somos muchos los que en infinidad de ocasiones, frente a distintos desafíos o metas particulares, empezamos por todo lo alto y mucho antes que después nos saboteamos, nos rendimos o perdemos la confianza en nosotros mismos en relación a lo que queremos conseguir.

¿Cómo es que caemos siempre en el abandono? ¿Cómo es que decidimos quedarnos donde estamos antes que crecer?

De alguna manera, existe un diálogo interno -producto de todas esas experiencias, aprendizajes y creencias personales– que reza inconscientemente: “esto no es para mi”, “no voy a lograrlo”, “si no lo consigo entonces pensarán que soy un fracasado”, “prefiero estar seguro que arriesgarme”.

No hay quien se motive si estas palabras resuenan como verdades autoproclamadas todo el tiempo en nuestra cabeza. Son negativas, frustrantes, limitantes, desmotivadoras y, entre otras cosas, poco realistas. Además, contradicen los tres elementos necesarios que debe cumplir cualquier objetivo que nos propongamos: que esté enunciado y que sea sostenido positivamente; que sea realista, y que dependa de uno mismo. ¿Qué pasa entonces si aprendemos a cultivar un lenguaje que nos ayude a construir y nos motive a seguir hasta el final? ¿Por dónde empezamos?

Por supuesto no se trata de positivizar el lenguaje sin más. Para que los cambios sean profundos y sostenibles, necesitamos ir a las estructuras internas que dan origen a esas palabras. Pensemos que a lo largo de nuestra vida todos hemos ido programando estrategias vitales que, aunque han sido útiles en un momento determinado, con el paso del tiempo pueden resultar disfuncionales y limitantes.

Las técnicas de la PNL nos facilitan desactivar muchos de estos programas de forma simple, práctica y efectiva para que podamos rediseñar y ampliar nuestro mapa.

Por ejemplo, nos enseñan a escuchar nuestros pensamientos, a cambiar las imágenes negativas que hay en nuestra mente, a extraer resultados positivos de cada pequeño logro que consigamos, a mantener una disposición física que sintonice con una buena actitud mental, etc.

Efectivamente, las personas más eficientes son aquellas que tienen un mapa mental más amplio que les permite percibir una mayor cantidad de alternativas y perspectivas posibles. Tienen pensamientos y diálogos internos positivos y creativos que ayudan a potenciar sus recursos y generan un estado de seguridad, plenitud y confianza. Entre otras cosas, es por propiciar todo esto que la PNL continúa revolucionando el mundo del crecimiento y desarrollo personal. Es decir, no sólo nos aporta las claves para entender cómo funciona nuestra mente, sino que con la aplicación y la práctica de herramientas sencillas nos permite generar nuevos comportamientos en cualquier área de la vida y en cualquier etapa de ella.

Ángela Tejero, a partir de su experiencia en el campo de la PNL y del coaching ha diseñado el Practitioner PNL con el objetivo de compartir su conocimiento. Un curso presencial, en grupos reducidos y con enfoque práctico y personalizado centrado en la búsqueda del bienestar y el crecimiento de las personas.

De esta forma, la Certificación Practitioner en PNL presenta herramientas para aquellas personas que estén buscando iniciarse o profundizar en sus conocimientos en PNL por razones profesionales, o bien para aquellas personas que buscan ampliar sus herramientas para vivir con mayor plenitud.

Entre otras cosas, a través de este curso, conseguiremos:
  • Aprender a definir objetivos realistas y realizables.
  • Desarrollar nuestra inteligencia emocional y comunicativa.
  • Fortalecer nuestra seguridad, confianza y autoestima.
  • Mejorar nuestros diálogos internos y enfocarlos para cumplir aquello que deseamos.
  • Crecer personal y profesionalmente.

Finalizada esta formación es posible acceder al Máster Practitioner y al Trainers Training de PNL.

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