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Liderazgo Emocional.

De lo tradicional a lo excelente.

Las emociones básicas en los seres humanos son: el miedo, el dolor, la ira y el placer. Todas ellas nos muestran cómo actuamos e interactuamos en nuestras relaciones, en nuestra forma de comunicarnos y en nuestras estrategias. Son las que nos marcan nuestra conciencia operativa y nuestra percepción de la realidad. A propósito de esto, T. Bradberry & J. Greaves señalan, en su libro Emotional Intelligence 2.0, que la Inteligencia Emocional (IE) mejora en un 58% el desempeño profesional y personal.

Hay algo muy interesante que Miguel Herrador, uno de nuestros especialistas en Liderazgo Emocional, menciona en uno de sus escritos y comparto con vosotros:

“Percibir en mucho más importante que sentir. Las emociones aportan sólo el punto de vista del organismo pero no aportan información completa o fidedigna sobre qué las desencadena”.

Es decir, lo observado depende del observador que somos (características psicofisiológicas, experiencia, cultura, emociones, etc.). Ahora bien, todas esas emociones que vienen con nosotros desde que nacemos son muy útiles para la supervivencia, ocurren más allá de nuestra voluntad y tienen un papel cada vez más determinante en nuestra vida. Además, más allá de la connotación negativa o positiva que podamos darles, sólo pueden ser peligrosas o útiles según cómo las gestionemos.

Por ejemplo, el miedo es muy importante porque cuando se activa el mecanismo de lucha o huida se anulan -inmediatamente- las otras tres emociones básicas: placer, dolor y rabia. A diferencia del dolor, que se experimenta en el presente en relación con algo ya ocurrido, el miedo siempre se centra en el futuro. No todos reaccionamos igual ante la misma situación ni nos provoca lo mismo. Es nuestra interpretación/percepción de la realidad la que podrá desatar con una intensidad particular una emoción -no importa cuál-, pero que necesitamos reconocer y aprender a gestionar en el mismo momento que transcurre.

Al final, ¿de qué nos sirve el miedo extremo e irreal cuando lo que necesitamos es claridad y enfoque para tomar una decisión vital? ¿De qué nos sirve la rabia cuando nos estancamos en ella mientras cuestionamos cosas que no podemos cambiar? ¿En qué nos puede resultar útil el dolor si en vez de escucharlo y aprender de él, lo silenciamos de mil maneras distintas? 

De esta forma, podemos considerar que el desarrollo de un Liderazgo Emocional es un trabajo artesanal, que no tiene una receta acertada y otra equivocada, sino que tiene un camino que -como hemos dicho en un artículo anterior– comienza por el autoconocimiento. Desde allí y solo desde allí se expande y se contagia a todo el ecosistema del que sea parte. Por ejemplo, en el ámbito empresarial, numerosos estudios señalan que quién influye, determina y define ese clima laboral positivo o negativo, en un altísimo porcentaje, es el líder a través de sus formas y acciones.

Y aunque lo hemos puesto como ejemplo, no es el único ámbito en el que el liderar con inteligencia emocional es clave. Un educador en el aula, un coach o psicoterapeuta en sus sesiones o cualquier persona que quiera liderar su proyecto de vida particular necesita conocer y gestionar su emocionalidad en primer lugar.

Desde una correcta autogestión, resolver conflictos, coordinar acciones, tomar decisiones, e incluso algo tan específico y noble como enseñar y ayudar a las personas en su crecimiento personal, se vuelve mucho más sencillo, genuino y saludable. Conocernos nos acerca a nuestra esencia, a nuestro verdadero poder personal y nos permite estar más auténticamente cerca de los demás.

Centrado en estas habilidades, entre otras, Miguel Herrador y Francesc Calahorro, con más de veinte años en de experiencia en el ámbito del asesoramiento, la formación y la terapia y fundadores del Centro de Terapia Breve Sentirse Bien, han diseñado un curso con un enfoque práctico e integral que profundiza en las bases conceptuales del Liderazgo Emocional(1) y en el entrenamiento a través de métodos concretos.

Por ejemplo, la terapia breve estratégica, es un modelo de intervención terapéutica centrada principalmente en soluciones, que no profundiza o se detiene en la/s causa/s del problema, conflicto y/o malestar. En cierta forma, como mencionábamos al comienzo del artículo, los problemas son el resultado del sistema de percepción de la realidad que cada uno de nosotros posee. Cuando aprendemos a desplazarnos de nuestro punto de observación, logramos una perspectiva más elástica y funcional, mayores posibilidades de elección y nuevas y diversas estrategias de solución.

Entre otras cosas, este curso nos permitirá:
  • Descubrir cuáles son y cómo gestionar nuestras emociones básicas.
  • Desarrollar nuestra inteligencia intrapersonal e interpersonal.
  • Identificar formas más eficaces para resolver problemas.

George Moore decía que “un hombre viaja por el mundo buscando lo que necesita y regresa a casa para encontrarlo”. Empieza hoy a construir la mejor versión de tu liderazgo.

(1) Certificado por AEAPro -Asociación Euro Americana de Profesionales en Ciencias Humanas y Sociales-.

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30e4757b38c214a2f4bb858868524616 - El arte de liderar con inteligencia emocional.
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