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Mi pareja terminó, ¿y ahora?

Que ese final sea el principio de tu mejor historia.

Elijo empezar el artículo citando las palabras de nuestra especialista en el Método Demartini©, Carmen Yates, que asegura que “en tiempos de grandes retos, es cuando más aprendemos y crecemos”. No hace falta darle mucha vuelta a estas palabras para entender que esto es real en un sinfín de situaciones de la vida, incluso mucho más sensibles y extremas que una separación. Es en esas circunstancias en las que “tocamos fondo” que surgen fuerzas inesperadas e inexplicables que nos impulsan a seguir adelante. Aprender a capitalizar el aprendizaje que nos trae una situación nos permite despertar a la realidad y adquirir una nueva conciencia.

La separación es un punto final a la pareja y, cualquiera sea la causa, casi siempre es una decisión mucho más saludable que la de seguir juntos a pesar de, extendiendo una especie de agonía. Es verdad que se trata de un final que supone el final de muchas cosas, pero también significa la continuidad y el comienzo de muchas otras.

No obstante, también es cierto que pocas relaciones en la vida tienen tantos aspectos en común como la relación de pareja: hijos, familias, amigos, patrimonio, proyectos y más. En tal sentido, es habitual plantearnos algunas inquietudes en este nuevo comienzo que tendrán que ver con la crianza de los niños, con nuestra nueva realidad económica, con los amigos en común, con nuestra familia, etc. Pero, así, rápidamente, pensemos, ¿acaso alguna parte de esa realidad, sobre todo los hijos, merecen nuestro resentimiento? Claro que no. Este sentimiento nos ahoga en la queja, en la culpa y en la parte estrictamente negativa de la relación. A propósito de esto, resulta oportuno aclarar que la separación, al igual que cada persona y evento de la vida, no es algo exclusivamente negativo o positivo, sino que está regido por ambas, siempre.

Por ello, necesitamos ecuanimidad y amor tanto para elaborar e integrar en nuestra vida todo lo bueno que nos ha dado esa relación, como para rearmarnos y prepararnos para vivir la oportunidad que implica el nuevo principio en singular. Hay un maravilloso escrito de John Lennon que en un fragmento dice “…Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece llevar a sus espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta…” 

Comprendernos enteros, tan sencillo como humano, nos ayuda a entender que no somos una mitad que necesita otra mitad; nadie puede ser responsable de “completarnos” y mucho menos sentirnos responsables de completar a otros. De esta forma, tenemos que aprovechar esta transición para aprender a integrar de forma saludable toda esa historia en nuestra nueva versión. Sólo así será posible desplegar todo nuestro poder personal.

De tú a tú: practica un primer reencuentro contigo.

Por ejemplo, aquí y ahora, piensa por un momento: ¿cuánto hace que no haces lo que te gusta porque tu pareja lo veía como una pérdida de tiempo? ¿Cuánto llevas sin tomar tus propias decisiones sola, sin tener que “negociarlas” o consensuarlas con tu pareja? ¿Cuánto tiempo has postergado ese proyecto personal por falta de tiempo (y de aprobación)? ¿Cuánto hace que no piensas en ti y sólo en ti? ¿Cuánto hace que no te tomas un café a solas contigo?

Parece que hemos postergado muchas cosas. Por ello, si nos reordenamos, si nos reencontramos con nosotros, esta transición puede ser todo un hallazgo y una transformación. Siempre, por supuesto, empezando por legitimar lo que sentimos, poniéndole nombre a cada duda, inquietud y miedo que surja en esta nueva etapa. Cuando expresamos y hacemos consciente todo aquello que nos hace ruido -sea lo que sea y por más mínimo o absurdo que parezca-, podemos conocernos más para gestionar mejor lo que nos pasó y lo que nos pasa. Al final, se trata de un reto que nos propone capitalizar el aprendizaje para despertar a la realidad y expandir nuestra conciencia.

Transitar este camino no es tarea fácil, pero puede ser una instancia maravillosa de redescubrimiento personal. Así nos lo señala Carmen, que a través de este proceso de acompañamiento con el Método Demartini©, facilita que las personas tomen conciencia de aquellas percepciones desequilibradas que tienen sobre lo que sucede y sean capaces de restablecer el equilibrio y de descubrir nuevas y mejores posibilidades. Nos ayuda a rearmarnos en nuestra nueva realidad, a recorrer todo lo que pasó, y sobre todo a visualizar todo lo bueno que nos espera en esta nueva singularidad que, aunque siempre ha estado ahí, la hemos perdido de vista.

Ampliar nuestra percepción nos despierta a una realidad distinta y nos invita a vivir una transformación personal completa. Ese el objetivo del Método Demartini©; una herramienta de infinidad de aplicaciones, aunque siempre con la finalidad de procurarnos bienestar y mejorar nuestra vida.

Este proceso de acompañamiento nos permitirá, entre otras cosas:
  • Liberar de la culpa al otro y a nosotros.
  • Disfrutar del aprendizaje que nos deja una situación particular.
  • Integrar a nuestra nueva versión esa parte de nuestra historia personal.
  • Aceptar y sanar desde el amor.
  • Redescubrir nuestra individualidad.
  • Desplegar todo nuestro poder personal.

Mandy Hale, autora del bestseller mundial The Single Woman, señala: “Uno de los mejores momentos para averiguar quién eres y qué quieres de tu vida es justo después de una ruptura”.

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