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Máster en Psicoterapia
Somática en Biosíntesis.

El trabajo terapéutico integrando todas las dimensiones del Ser.

La Biosíntesis trabaja desde los recursos de las personas; de su lado saludable, de su energía, de su disponibilidad y no desde el lado patológico o fracturado. Efectivamente, cree profundamente en la capacidad del ser humano de autorregulación y transformación y esto ocurre solo cuando las personas ampliamos nuestros recursos internos, cuando alineamos y conectamos pensamiento, sentimiento, acción, cuando recuperamos el contacto con nuestra esencia, con los demás, con el mundo y despertamos nuestras capacidades mentales, emocionales y espirituales más elevadas.

La biosíntesis incluye una serie de bases y principios que la distinguen de otras corrientes.

Si bien nos hemos referido brevísimamente a ellos en un artículo anterior, aquí profundizaremos un poco más, procurando hacerlo sencillo para el lector.

1.- Inclusión.

Es la capacidad de estar en contacto con lo que en ese momento nos está ocurriendo, manteniendo el contacto con esa emoción o estado, sea de la naturaleza que sea, antes de aceptar, de integrar, de huir o de colocar un antídoto. Ahora bien, ¿cómo hacemos ese proceso de inclusión? Entre otras cosas, respirando para incorporar ese estado y para permitirnos sentirlo y vivir la curva natural de esa emoción, que tiene un principio, un estado de máxima intensidad y una posterior disminución. Cuando esta vivencia se lleva a cabo de forma completa, entonces es posible incorporar este estado en nuestra memoria celular, en nuestra mente. La inclusión nos abre la posibilidad de permitirnos estar un tiempo en un estado interno particular sin tener la urgencia por liberarnos de él. Si permitimos esto, podremos resolver lo que en ese momento está sucediendo con nosotros y de esto se trata incluir nuestros verdaderos estados.

2.- Resonancia.

Cuando hablamos de resonancia solemos asociarlo con energía, pero no tenemos claro qué es en realidad. Veamos. Para hablar de resonancia, debemos hablar primero de la empatía y entender que este concepto supone la capacidad que tenemos de identificar el sentimiento del otro de forma clara. La resonancia va más allá de la empatía, ya que, además de permitirnos identificar la emoción y el sentimiento del otro claramente, también nos permite experimentarlo en nuestro cuerpo y reconocer lo que es nuestro y lo que es del otro. Esto aumenta nuestra capacidad de entrar en el flujo de lo que el otro necesita y nos permite movernos en un sentido de ayuda que es mucho más profundo. Para eso, nuestros canales naturales de intuición, de acogida, de amor, de expresión y de energía que se mueven hacia el otro, que se mueven hacia nosotros, que nos protegen y que protegen al otro, son mucho más claros.

3.- Contacto.

El buen contacto comienza en parte del buen contacto con uno mismo; con nuestras sensaciones, emociones y con nuestro momento presente. Es desde aquí que estaremos más preparados para estar en verdadero contacto con el otro. Por ejemplo, una persona que esté pasando por un momento muy difícil, por un ataque de llanto o de angustia, no necesita que hagamos algo para sacarlo de ese estado. Efectivamente, ese estado -cualquiera sea- necesita su tiempo de experiencia y es un camino que tiene que recorrer el otro; nosotros podemos acompañarlo desde nuestro yo presente, sin hacer nada, simplemente estando en contacto con esa tristeza o angustia. Este contacto profundo primero con nosotros –que nos permitimos hacerlo- y luego con el otro, es la base del profundo amor y es lo único que cura, ya sea en los vínculos, en la terapia o en la sociedad.

4.- La triple presencia.

Empecemos pensando en algo que suele pasarnos habitualmente, ¿cuántas veces pensamos en pasar un rato solos para “estar con nosotros a solas”? ¿Qué queremos decir de verdad? Si nos fijamos en nuestra cotidianeidad, veremos que pasamos los días en contacto con personas, pero nos olvidamos de estar en contacto consciente con lo que nos ocurre a nosotros mismos. Paradójico, ¿verdad? La triple presencia, significa, en primer lugar, estar conectado con uno y darse cuenta de todo lo que nos ocurre en el cuerpo, en la mente, con las sensaciones, con las emociones y con las memorias que vienen a nuestra mente cuando contactamos con el mundo.

Cuando entramos en contacto con el otro, y hablamos aquí de la segunda presencia, es importante no desconectarnos de lo que estamos sintiendo. ¿Por qué? Veamos. cuando estamos en contacto con el mundo, con los otros y no estamos en contacto con nosotros, entonces estamos más en contacto con las expectativas del otro, con lo que viene de él, con lo que nos puede dañar, con lo que podemos esperar, con lo que creemos que es correcto y con un largo etcétera. De esta forma, entramos en un estado neurótico en el cual perdemos también el contacto con el placer de estar vivo y con nuestra vitalidad. Esta interrupción de flujo entre lo que somos y lo que estamos experimentando, nos ancla en el autoengaño y en situaciones de estrés.

El estado de Atención, sin tensión, es un estado en el cual la triple presencia es experimentada y sentida profundamente al mismo tiempo en la persona.

Es la habilidad que tenemos de estar disponibles, aunque no sea algo que utilicemos habitualmente. Es un contacto muy transpersonal que, practicado con regularidad, nos facilita el contacto con nuestros recursos internos y nos permite un acceso a una una versión de nosotros mucho más profunda, desde la que es posible salir de nuestra estructura neurótica y dejar de defendernos como si todo el tiempo fuera a pasarnos algo malo.

Es desde allí que tenemos acceso a lo no defensivo, a la parte derecha del cerebro, a lo que es la primera presencia con nosotros y, al mismo tiempo, con el otro y todo lo que le pasa, con cómo le afecto y con todo lo que está a nuestro alrededor. Todo este espacio interior da lugar a la súper consciencia. Esto es algo biológico, psicobiológico y energético y es importante integrarlo -sobre todo- al cuerpo del terapeuta, que es el mayor instrumento de trabajo y de resonancia.

Todo este aprendizaje es solo un pequeño recorrido de los contenidos que aborda este Máster en Psicoterapia Somática en Biosíntesis(1) . El objetivo fundamental es que los participantes vivan el aprendizaje en primera persona y que desarrollen los recursos y la experiencia esenciales para acompañar a todo el Ser humano en el reencuentro consigo mismo, a través de la integración del cuerpo, la mente, la emoción y el espíritu. Para ello, la formación asegura y ofrece horas oficiales de prácticas clínicas, con la debida supervisión, con clientes reales, indispensable para la madurez del profesional y la obtención del diploma final, ECP -European Certified Psychotherapy-.


(1) Impartido por el Centro de Psicoterapia Somática en Biosíntesis. Dir. María del Mar Cegarra.

El Máster en Psicoterapia Somática en Biosíntesis es la única formación en el área de la Psicoterapia reconocida por la European Association for Psychotherapy (EAP) en España y Portugal. La Asociación Europea de Psicoterapia (EAP) concede el “Certificado Europeo de Psicoterapia” (ECP), como parte de su iniciativa para ejercer un control de calidad de la Psicoterapia en Europa, reconociendo al CPSB como una (EAPTI) European Accredited Psychotherapy Training Institute, el único instituto reconocido en toda la Península Ibérica. El CPSB está acreditado por (DGERT) Dirección General de Empleo y Trabajo de Portugal.

Está afiliado al IFB, International Foundation for Biosynthesis, con sede en Suiza, que, a su vez, está afiliada a la European Association for Psychotherapy (EAP). También miembro del World Council for Psychotherapy (WCP)La Formación en Biosíntesis está reconocida por la Swiss Charter for Psychotherapy (SCP) y también por la Asociación Suiza de Psicoterapeutas SPV/ASP, entre otras.


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