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Coaching Estratégico.

Dale un nuevo impulso a tu carrera profesional.

El coaching es un proceso de crecimiento de la persona en cualquier ámbito de su vida. Si tomamos como punto de partida la vida profesional, que es lo que nos ocupa en este artículo, solemos encontrarnos con diferentes desafíos: un ascenso, liderar personas, un cambio de empresa, la necesidad de una especialización, un nuevo puesto de trabajo y un largó etcétera.

De esta forma, sin importar para qué, es probable que todos en uno o en varios momentos de la vida profesional necesitemos un coach que nos ayude en el proceso para conseguir los resultados que deseamos. Específicamente el coaching estratégico es una disciplina que escoge lo mejor de la terapia Gestalt, Hipnosis conversacional, PNL, Coaching tradicional, etc., que permite procesos más efectivos y con una clara estructura y estrategia.

Es cierto que cuando hablamos de estrategias pareciera que estamos refiriéndonos a algo complejo y sofisticado. Sin embargo, son estrategias las que cada uno de nosotros aplicamos en nuestra vida diaria; son patrones y hábitos -la mayoría inconscientes- que provienen precisamente de unas estrategias que hemos aprendido a utilizar para obtener resultados, incluso aunque esos resultados no sean los esperados.

Entonces, ¿cuándo necesitamos un coach?

Cuando tomamos conciencia de que no podemos solos, cuando hemos probado y aplicado cada una de nuestras estrategias sin éxito, cuando hemos agotado la posibilidad de ver opciones alternativas, etc. Cuando estamos en esta instancia, no hacen falta grandes inventos; lo que necesitamos es un proceso que nos facilite clarificar la situación, que nos ayude a “bajar a tierra” nuestro proyecto y a trazar un plan de acción -realizable- para conseguirlo. El coaching estratégico nos ayuda a simplificar lo complejo.

Ahora bien, ¿cómo consigue esa efectividad? Alineando la psicología de la persona con el objetivo que desea alcanzar. Pongamos un ejemplo simple. Supongamos que un profesor es propuesto para ocupar el puesto de director de escuela. Él sabe que tendrá que prepararse para afrontar responsabilidades propias del puesto e incluso está convencido que puede hacerlo bien. Sin embargo, su mente, producto de una experiencia, ha asociado a los directores de escuela con personas distantes y manipuladoras. De esta forma, aunque él realmente desea el puesto, su accionar lo lleva a auto-sabotearse la posibilidad. ¿Contradictorio? Pues si y no, depende cómo lo veamos. Al final, el profesor piensa y actúa en coherencia. Pero lo que piensa, aunque puede ser viejo y poco fundamentado, le impide actuar de otra forma.

A propósito de lo dicho, Tony Robbins, el famoso orador motivacional, señala: “las creencias tienen el poder de crear y de destruir. Los seres humanos tenemos una imponente habilidad para tomar cualquier experiencia de nuestras vidas y crear un significado que nos incapacite o que pueda salvar literalmente nuestras vidas.” Ya sabemos qué significado le dio el profesor a la dirección escolar…

No obstante, es un momento clave para que entre en juego el coach estratégico. Básicamente, porque en el ejemplo que hemos dado y en todos los casos, nos ayudará a alinear nuestra forma de ser, pensar y sentir para que podamos lograr nuestro/s objetivo/s. Nos ayudará a revisar esos patrones y hábitos inconscientes para eliminarlos, cambiarlos o crear otros nuevos más acordes y funcionales a nuestra vida hoy y a nuestros proyectos. Un coach estratégico nos ayuda a encontrarnos con nuestros recursos, a crecer apoyándonos en nuestras fortalezas y a expandir nuestra psicología.

El coaching estratégico nos permite abordar los procesos con una estructura clara:
  • Comprender el estado presente.
  • Aclarar el estado deseado.
  • Evaluar las acciones intentadas. 
  • Visualizar posibles escenarios.
  • Seguir el camino más fácil hasta el objetivo.
Sólo cuando definimos claramente el objetivo a lograr podemos definir una estrategia y plan de acción concreto para conseguirlo.

El coaching estratégico supone un espacio para sincerarnos con nosotros mismos; para trabajar los conflictos internos si existen contradicciones entre nuestra programación anterior y el objetivo actual (como hemos visto en el ejemplo), y para fluir en los “momentos ahá” que suceden naturalmente cuando nos liberamos de algún bloqueo. Se trata de un proceso que nos ayuda a multiplicar las perspectivas y a tomar mejores decisiones.

Si lo pensamos, todos los seres humanos tenemos una necesidad innata de crecer. Crecer significa progresar, mejorar, expandir y esto se aplica a cualquier área de la vida. Puede que nos vaya muy bien en el trabajo pero tal vez nuestra relación esté pendiendo de un hilo; o puede que deseemos reinventarnos en nuestra profesión o encontrarle un sentido más profundo. En cualquier caso, y repito, aunque a veces sepamos lo que debemos hacer y cómo hacerlo, no podemos solos.

Como dice Isabel Boix, nuestra especialista en coaching estratégico, “dejemos de hacer siempre lo mismo. Abramos la mente y animémonos a crear nuevas posibilidades para empezar a hacer y conseguir el/los cambio/s que realmente deseamos”.

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