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Liderazgo y
entrenamiento canino.

¿Para qué ha llegado un perro a tu vida?

Estoy segura que todos recordamos cómo empezó ese vínculo tan maravilloso y singular. Algunos habrán tenido que madurar la idea con el grupo familiar; otros habrán decidido concienzudamente el hecho de tener una mascota (y sus características), y algunos más habrán tomado la decisión sobre la marcha en ese mismo encuentro mágico al que te expone la vida. 

Más allá de esa nostalgia y de ese momento que seguramente todos atesoramos intacto, quiero que reflexionemos un momento sin abandonar ese recuerdo; de hecho, intentemos transpórtanos mentalmente a él. Y entonces, observémonos y detengámonos ahí mismo: ¿cómo nos sentíamos? ¿Había pasado o estaba pasando algo lindo o feo en ese momento? ¿Qué nos había llevado a evaluar la posibilidad de tener un perro? ¿Nuestra familia estaba conformada igual que ahora?

Y es lógico que ahora mismo te estés preguntando, ¿por qué hablamos de esto? Hay muchos motivos por los cuales decidimos hacer parte de nuestra familia a un perro. Sin embargo, siendo realistas, hay muchas personas que toman la decisión de tener un perro porque se sienten solas, tristes, vacías y necesitan apaciguar todo aquello. Necesitan, sobre todo, cubrir sus necesidades emocionales; es decir, llenar algún vacío, tapar alguna ausencia y/o sobrellevar alguna situación presente y enorme. No obstante, aunque este y otros comienzos pueden ser enormemente sanadores, nuestros amigos de cuatro patas dependen de nosotros, siempre. Quiero decir, nuestro vínculo con ellos requiere cantidades ilimitadas de amor, caricias y juego; pero también una rigurosa cantidad de disciplina.

Ahora bien, esta interacción o vínculo se da a lo largo de toda la vida juntos. Quiero decir, es posible que al comienzo la relación sea especialmente bidireccional y sanadora, pero con el paso del tiempo puede suceder que canalicemos las emociones hacia nuestros amigos de forma tóxica.

A propósito de esto y para entender más de qué hablamos, José Antonio Mézlau, nuestro experto en comportamiento canino, comparte con nosotros un caso en el que intervino.

Llegaba en busca de su ayuda una chica que vivía con dos perras que se llevaban muy bien, hasta que un día comenzaron a pelearse y cada enfrentamiento era peor que el anterior. Por supuesto, José no descartó que se tratase de un caso de incompatibilidad de caracteres entre ellas; sin embargo, mucho por su conocimiento y otro tanto por su intuición, se centró en primer lugar en la mujer a quien poco a poco fue indagando. De esta forma, ella se animaba a revelar que estaba muy nerviosa y angustiada porque la relación con su hermana era insostenible y no parecía tener retorno.

Si a esto le sumamos que la mujer tenía un trabajo muy estresante -viajaba 2 o 3 veces por semana-, será fácil imaginarnos la energía que ella proyectaba; es decir, la energía con la que influenciaba a sus vulnerables mascotas. Y aquí la toxicidad de la que hablábamos previamente. El liderazgo se había dañado por uno de los lados fundamentales, y aunque el comportamiento de las perras ciertamente se había vuelto agresivo, la indagación de nuestro experto en liderazgo canino había sido clave para el abordaje del caso.

Analizar la relación en su totalidad, teniendo en cuenta a su guía y el contexto, es la premisa fundamental para el Entrenador de Liderazgo Canino (ELC).

Es decir, es común que las personas acudan a un adiestrador canino cuando surgen problemas en la conducta del perro; también lo es que describan la misma como algo repentino e inusual. No obstante, si el adiestrador carece de esta mirada holística y trabaja sólo con el perro, entonces es altamente probable que el comportamiento se repita mucho más pronto que tarde.

En cambio, cuando somos capaces de ver más allá, como en el caso que citábamos, y nos animamos a indagar e identificar la emocionalidad de los líderes del perro, podemos facilitarles a ellos la toma de conciencia de sus emociones. Cuando esto ocurre, casi automáticamente, también toman conciencia respecto a los tipos de comportamientos (inusuales) que están teniendo con sus compañeros de cuatro patas. Y es en ese preciso instante que sucede la magia, porque las personas comienzan a verse en sus mascotas y entienden aquello que afirma que nuestros perros son un espejo de nosotros.

Por supuesto que una cuestión genética o una enfermedad también pueden ser el origen de comportamientos agresivos en nuestros perros, pero como hemos visto, en muchos casos está originado en algún acontecimiento emocional que sucede en el núcleo y afecta a las personas con las que vive el perro; o de una merma en la disciplina y/ el esparcimiento, o de una insatisfacción de las necesidades instintivas del animal como, por ejemplo, la socialización.

De esta forma, la mayoría las desestabilizaciones que sufren nuestros peludos están asociadas a la responsabilidad, energía, estado emocional y anímico de las personas de su entorno. En cualquier caso, la buena noticia es que en un altísimo porcentaje estas conductas agresivas en los perros se pueden rehabilitar, rehabilitando también a su líder. Hay que revisar y entrenar ese liderazgo canino y transformarlo también en un liderazgo consciente

Siguiendo todas estas consignas claves y con esta perspectiva holística, José Antonio Mézlau, nuestro experto en adiestramiento, comportamiento y lenguaje canino, ha diseñado este Curso de Experto en Liderazgo y Entrenamiento Canino. Curso que incluye el aprendizaje del método Entrenamiento de Contacto Emocional -ECOE-, desarrollado por él mismo y gracias al que muchos adiestradores caninos formados en el Grupo Yaakun han marcado una diferencia positiva enorme en todas sus intervenciones.

Entre otras cosas, un experto en liderazgo y entrenamiento canino aprenderá:
  • Comprender e interpretar a fondo el lenguaje de las señales caninas; interpretar mejor sus códigos de comunicación y sus intenciones.
  • Aprender a gestionar las emociones, empatía y asertividad propias facilitar este proceso a los demás.
  • Coordinar grupos de socialización; gestionar y armonizar correctamente la energía de una manada de perros y de un grupo social de perros y de personas.
  • Solucionar una gran diversidad de problemas de comportamiento relacionados con el miedo, el estrés y la agresividad.

“Tu perro quiere hacerte feliz, tú eres la persona más importante para él, solo que en algunas ocasiones no entiende cómo hacerlo. Aprende a comunicarte con él, a guiarlo y a liderarlo de una forma fácil y divertida; de paso, aprende también a conocerte a ti mismo, mejorando tus habilidades como comunicador y entrenador. J.A. Mézlau.

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