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Gestión del estrés.

El estrés agota y gasta nuestra energía física y emocional.

¿Es normal que una boda o una mudanza nos estresen? Claro que es normal. Lo raro sería que esos episodios no nos movieran un pelo o que una vez pasados no disminuyan nuestros niveles de ansiedad. El estrés es un proceso natural que responde a una necesidad de adaptarnos al entorno. De esta forma, al contrario de lo que muchos creen, hay un tipo de estrés bueno que nos ayuda estar alertas, a evitar peligros y a resolver situaciones bajo presión. Sin embargo, cuando esos niveles de estrés se mantienen en intensidad y tiempo, entonces se vuelven perjudiciales para la salud y suelen traducirse en agotamiento laboral, depresión, problemas cardiovasculares, etc.

Aún así, casi toda la sociedad tiende a usar el estrés de muletilla. ¿A qué me refiero? A que muchos acusamos estar estresados por lo que pasó o creemos que pasará, otros sentencian que les estresa hablar de ciertos temas y, los más intensos, acusan vivir estresados.

Lo cierto es que más allá de este autodiagnóstico poco fiable, existe una forma cierta de medir el estrés. Es decir, podemos saber si efectivamente si estamos o no estresados.

Se trata del Stress Scan, un test que mide el nivel de estrés de cada persona centrado en los factores más importantes asociados con una salud y bienestar óptimos.

Quizá una de las características más sobresalientes de este Test es que mide y compara nuestros niveles de estrés en relación al resto de la población del lugar donde vivimos. Es fácil entender por qué esto es importante, por ejemplo, si comparamos la alimentación de un país y de otro. De hecho, no resultaría curioso que el mismo test realizado por alguien que vive en EEUU puede determinar que sus niveles de estrés son negativos, pero ese mismo test hecho en nuestro país podría arrojar un resultado de estrés positivo.

Si bien hemos hecho referencia al tema de la alimentación como una competencia fundamental en la medición del estrés, no es la única.

El Test está centrado y mide las 7 competencias clave del estrés.
  • Estrés laboral y personal. Salud, trabajo, economía personal, familia, obligaciones sociales y asuntos del mundo y del entorno. 
  • Estilo de vida y hábitos de salud. Actividad física, sueño, alimentación y prevención.
  • Red de apoyo social. Familia, pareja, amistades, compañeros de trabajo y supervisor inmediato o jefe.
  • Comportamiento Tipo A. Caracterizado por un excesivo y competitivo esfuerzo en los objetivos, un exagerado sentido de la urgencia, hostilidad, etc.
  • Flexibilidad Cognitiva. Consiste en la capacidad para adaptarse a nuevos retos, proposiciones, culturas, etc.
  • Estilo de afrontamiento. Es el modo más común de tratar las amenazas, presiones y retos en la vida o el trabajo. Se analiza por separado la valoración positiva, la valoración negativa, la minimización de las amenazas y el afrontamiento de problemas.
  • Bienestar psicológico. Mide la capacidad de estar satisfecho consigo mismo y sentirse relajado para disfrutar de la vida.

Como podemos observar los resultados que arroja Stress Scan, luego de ser procesada toda la información  y gracias a su gran base de datos en constante actualización, nos permite conocer el estado de estrés en el que vivimos, identificando cada área que favorece su incremento, su estabilización y/o su reducción. No obstante, Marcos Escamilla, nuestro coach de referencia, nos dice que el Stress Scan es mucho más que eso. Efectivamente, él se refiere a que es todo un ejercicio de autoconocimiento que además de darnos datos sobre nosotros que ya sabíamos de antemano, nos sorprende en otras tantas cuestiones.

Es decir, es normal que de antemano sepamos que si no hacemos nada de deporte ese ítem, por lo pronto, tendremos que ajustarlo. Pero hay veces que el estrés no es tan obvio y responde, por ejemplo, a un exceso de perfeccionismo o de autocrítica, a una falta de mirada positiva sobre uno mismo y sobre lo que nos pasa, o a una falta de apoyo en nuestras relaciones más íntimas.

Quiero decir con todo esto que el Test nos dice efectivamente si estamos o no estresados, pero además nos permite visibilizar cuestiones particulares que podemos cambiar, mejorar y/o potenciar para aumentar nuestra calidad de vida.

Para acompañar esos cambios y/o ajustes, nuestro especialista nos regala una sesión de coaching posterior que nos permitirá trazar planes de acción prácticos, realistas y cumplibles con el objetivo fundamental de optimizar nuestro bienestar. No obstante, cabe aclarar que Marcos no es un coach que se ciña a sugerencias chatas, aburridas y de manual. Ciertamente, toda su impronta -con una alta dosis de realidad cotidiana- se pone de manifiesto a la hora de sugerirnos por dónde empezar, qué cambiar o qué ajustar.

De hecho en ese mismo plan de acción, además de incorporar ajustes para mejorar la situación presente, se incluyen algunas recomendaciones para que el estrés nunca más sea un problema, para aprender a controlar nuestra ansiedad y para incorporar acciones de prevención ante futuras situaciones estresantes.


Sobre todo, como bien decíamos al comienzo, hemos de entender que más allá de la connotación negativa del estrés, este no siempre es malo. A propósito de ello, Todd Kashdan, autor del libro “The Upside of your Dark Side” -entre otros-, dijo: “sin estrés no tendríamos relaciones y amistades a largo plazo, la crianza sería imposible, no podríamos volvernos sabios ni fuertes. Siempre que haya una oportunidad de demostrar nuestra fuerza o potencial y hay un reto, hay una oportunidad de usar el estrés bueno”.


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