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Coaching Laboral.

¿Hora de cambiar de trabajo? Pensar, decidir y actuar.

Todos en algún momento de nuestra carrera laboral nos hemos planteado la inquietud: ¿es momento de cambiar de trabajo?

Más allá de lo cíclico, es muy común que luego de algunos años de trabajar en una misma empresa nos encontremos con sensaciones diversas y difíciles de gestionartecho profesional, estancamiento, insatisfacción, frustración, desmotivación, ambiente hostil, salario insuficiente, etc. Como podemos ver, no todos partimos de la misma situación. Hay quienes necesitan ese cambio con urgencia -por ejemplo, los que llevan tiempo soportando un clima adverso-; y quienes pueden tomárselo con más calma -por ejemplo, los que aspiran a un mayor desarrollo profesional-.

Ahora bien, independientemente del/los motivo/s que nos esté/n impulsando a cambiar de trabajo, necesitamos plantearnos un paréntesis en nuestra rutina, un espacio y un tiempo concreto para analizar las cuestiones involucradas que nos permita tomar la decisión correcta. Lo mejor que podemos hacer, según nuestros especialistas en Coaching Laboral, Claudia Codina y Toni Cámaraes analizar todos los aspectos personales y profesionales involucrados en el cambio. El objetivo de su trabajo es ayudarnos a tomar la decisión correcta con convicción y a prepararnos, si así resulta, para conseguir un nuevo empleo.

Hay una salvedad que quiero mencionar aquí. Los especialistas no condicionan el proceso. No ponderan o marcan tendencia para que la decisión sea cambiar o no de trabajo. Simplemente nos acompañan a tomar la decisión correcta, a gestionar nuestros miedos y nuestras expectativas aquí y ahora y en el escenario actual. A propósito de ello, nos facilitan un ejemplo:


Un hombre de 50 años, harto de su trabajo actual y desbordado por la ansiedad de los despidos constantes en la empresa, tomó la decisión de “aguantar” un poco más. De acuerdo a lo que él entendía podrían despedirlo en cuestión de meses y la indemnización le daría un cierto respiro financiero. El hombre no era un materialista ni un masoquista. Era sostén de familia y podía ponerle la espalda a la situación un tiempo más.


El hecho es que este proceso fue suyo y nadie lo ha juzgado ni al principio, ni durante, ni al final. Tomó una decisión y los motivos fueron de peso para llegar a ella; así tiene que ser el proceso de cada uno. Es decir, aunque la decisión no nos guste o no sea a la que esperábamos, tenemos que saber que hemos llegado a ella luego de revisar, valorar y analizar distintos aspectos. También debemos recordar que es temporal y que si a futuro cambia algún aspecto podría hacerse una nueva valoración, contemplando esa variación. En cualquier caso, el proceso sirve para ponerle lógica a lo que suele ser mera especulación.

¿Y si tomamos la decisión de cambiar de trabajo? ¿Estamos listos para la acción? ¿Qué tenemos? ¿Qué nos falta?

Veamos. El hecho de llevar años trabajando para una misma empresa hace que pueda costarnos registrar aspectos de nosotros y puede mantenernos ajenos a realidades que ocurren (y ocurrieron) en el mercado laboral. No obstante, ambas cuestiones son de suma relevancia si queremos materializar nuestro objetivo de cambio con éxito.

De esta forma, un buen punto de partida es empezar por reencontrarnos con esta versión que somos hoy, que suele ser bastante distinta a la de hace tiempo atrás. Es decir, el bagaje laboral seguramente nos ha aportado muchas o pocas cosas nuevas: debilidades, fortalezas, logros, fracasos, especializaciones, desarrollo, experiencia, habilidades, carácter, liderazgo, etc. Necesitamos valorar y hacer visible -entre otras cosas- las “actualizaciones” que hemos sufrido personal y profesionalmente a lo largo de los años.

Es curioso, pero muchos llegan a esta instancia naturalizando todo lo aprendido y sin la posibilidad de reconocerlo para capitalizarlo en su perfil profesional. Por ejemplo, aunque hay personas que llevan años liderando equipos en su último trabajo, no son capaces de reconocerlo como una habilidad adquirida; otras que han aprendido a manejar tecnologías complejas y desconocen cuánto se valora esto en el mercado.

Y por mencionar algunos de los aspectos de la realidad macro sobre las que deberíamos tomar conocimiento para comenzar una búsqueda activa de empleo:
  • Empresas en expansión o nuevas empresas en pleno crecimiento.
  • Nuevas formas de acceder a ofertas laborales.
  • Techos salariales según puesto/perfil (para tener una referencia y negociar).
  • Técnicas para vender mejor lo que somos y lo que hacemos en una entrevista.
  • Actualizar nuestro Curriculum Vitae.

Es verdad que algunos puntos parecen básicos, pero la mayoría de las personas se dispersa, no tiene un plan de acción ordenado y acorde con lo que desea.

Tony Robbins, orador y autor de numerosos libros de desarrollo personal, afirma: “Una decisión real se mide por el hecho de que has tomado una nueva acción. Si no hay acción, no has decidido realmente”. Aunque agregaría que cada acción debe ser trazada de forma realista y coherente con el objetivo que perseguimos.

En tal sentido, nuestros coaches laborales, además de facilitarnos un espacio de reflexión y tranquilidad en el que podemos llegar a la decisión correcta, también nos prestan el apoyo y el acompañamiento para prepararnos y trazar un plan de acción realizable en relación a nuestro objetivo.

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