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Coaching Financiero.

La historia personal y su relación con el dinero.

La educación financiera nos permite llevar una gestión sana de nuestras finanzas, a través del conocimiento de cuestiones básicas y útiles para aplicar en la vida cotidiana y con el objetivo primero de ordenarnos y transparentar qué hacemos y cómo nos relacionamos con el dinero.

Es decir, la educación financiera o psicología económica va bastante más allá de los números. En la relación con el dinero intervienen una cantidad de emociones, creencias y patrones de comportamientos que pueden ser saludables o no. Los que no lo son, efectivamente, pueden estar condicionando y limitando nuestro potencial para cumplir metas y deseos; básicamente porque nos llevan a repetir errores, a minimizar o exacerbar riesgos y/o a mantenernos en una zona de aparente confort. No obstante, tenemos la posibilidad de reconocerlos, para luego reconducirlos y direccionarlos hacia un estado más sano y próspero.

Ahora bien, cada uno de nosotros es un mundo; incluso aquellos que forman parte del mismo núcleo familiar, han recibido una educación parecida y han compartido experiencias a lo largo de la vida. A propósito de esto, nuestra especialista en coaching financiero, Montse Baró, nos señala “Para comprender la complejidad de procesos que intervienen en el comportamiento económico es necesario considerar cada persona en su totalidad”. Justamente por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que respecta al juicio humano y la toma de decisiones bajo incertidumbre, Daniel Kahneman recibía el Premio Nobel de Economía en el año 2002.

Ahora bien, repasemos que aspectos involucran esa totalidad de las personas:
  • Aspectos personales: características de personalidad, estilo de vida personal y familiar, cultura; nivel de alfabetización o comprensión del mundo económico. Estos factores personales son a su vez influidos por la región de residencia, subcultura y género.
  • Aspectos sociales y culturales: estrato socioeconómico de pertenencia; expectativas sociales y características globales del sistema político y cultural.
  • Aspectos situacionales: condiciones y circunstancias que normalmente limitan las decisiones económicas: ingreso disponible, tamaño de la familia, tipo de hogar, situaciones de mercado, ofertas.
  • Aspectos económicos generales: se relacionan con la percepción del estado económico del país, la valoración y las señales de la política económica. Todos ellos provocan actitudes pesimistas u optimistas y generan expectativas que influyen en las decisiones de gastar, ahorrar o invertir.

Aunque los hemos categorizado, todos y cada unos de estos aspectos funcionan integralmente y definen, entre otras cosas, nuestra relación con el dinero, con el éxito y con la prosperidad

Todo aquello que tiene relación con el dinero, son de las cuestiones que más preocupación, angustia y estrés nos genera a las personas. ¿Por qué?

En primer lugar porque así lo señalan numerosas estadísticas y en segundo lugar podríamos enumerar unas cuantas razones:

  1. La inestabilidad financiera. No conseguimos planificar y especulamos con el golpe de suerte.
  2. La incapacidad de disfrute. Independientemente de lo bien o muy bien que nos vaya.
  3. La sensación de que nunca alcanza. O de que siempre nos falta, incluso en épocas de bonanza.
  4. La sensación de que a los demás les va mejor.
  5. La falta de decisiones efectivas. Al no tener claro dónde queremos ir y cómo queremos llegar.
  6. Miedo a asumir riesgos o pérdidas, porque nos quedamos anclados en viejas experiencias negativas.

Si revisamos estos aspectos que enumeramos, salvo el primer caso que está fuera de nuestro control, los demás comportamientos parecen tener mucho que ver con nuestras creencias y emociones, tal y como hablábamos al comienzo del artículo y en contenidos anteriores. No obstante, muchos de ellas, por ejemplo, esa sensación de que nunca alcanza o nunca es suficiente y/o el tema de los miedos a los riesgos y a las pérdidas, pareciera tener un arraigo particularmente familiar.  Y la verdad, tan extraño tampoco suena.

Veamos. La familia es donde aprendemos a lidiar con las relaciones, con los vínculos y también, entre otras cosas, con el dinero. Pero además de ese núcleo, a veces pequeñito y otras veces enorme, también cuenta la herencia familiar. Es decir, aunque no estén, aunque ya se hayan ido e incluso aunque ni siquiera hayamos llegado a conocerlos, los miembros de un clan familiar graban a fuego sus experiencias -buenas y no tan buenas- en la memoria celular de la familia. De esta forma, muchos de esos comportamientos que mencionábamos, muchas creencias y emociones en nuestra relación particular con el dinero, podríamos haberla heredado de algún ancestro.

Por ejemplo, si algún ancestro ha vivido tiempos de escasez de la guerra o de la post guerra en los que era complejo acceder a los alimentos básicos, sería lógico que haya desarrollado esa creencia de acumular y creer que nunca es suficiente. Pero ¿acaso sería útil esa creencia -familiar pero ajena-, en nuestra vida hoy? Seguramente no.

Por ello, es importante entender que el sistema de creencias y tradiciones familiares organiza la realidad de cada uno de nosotros y determina nuestra conducta y nuestros resultados en el momento actual.

Todo aquello, entre otras cosas, está contemplado dentro del curso de finanzas personales para no financieros que propone nuestra especialista. Es decir, además de aprender cuestiones básicas pero muy eficaces para aplicar en nuestra vida cotidiana y que pueden ser la clave para marcar la diferencia, también nos invita a auto-explorarnos. Es decir, a revisar e identificar y cambiar lo que nos limita, lo que nos mantiene siempre en el mismo lugar y/o que no nos posibilita crecer y/o alcanzar el éxito.

Rompe con los guiones familiares que son un lastre en tu vida de hoy.
Transparenta, reconoce y ordena tus finanzas personales.
Luego, sintoniza, persigue y consigue lo que quieres en tu vida.

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