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Conócete, libérate, transfórmate.

Eneagrama para dibujar tu propia ruta.

“El Eneagrama es una guía para el descubrimiento y aceptación de nuestras mayores limitaciones y nos orienta hacia lugares donde se encuentran nuestras mayores potencialidades y talentos que, en gran medida, siguen sin desarrollarse”. (eneagrama.cat)

Efectivamente, el Eneagrama está basado en un antiguo sistema de conocimiento que, llevado al estudio de la tipología humana, constituye una poderosa herramienta para una mejor comprensión de la conciencia de uno mismo. En otras palabras, supone una invitación a etiquetarnos primero, para liberarnos después. Supone una invitación al autoconocimiento como único punto de partida para el crecimiento personal y la transformación profunda, porque esta sólo puede ocurrir cuando miramos hacia dentro; cuando hacemos consciente lo inconsciente.

Pero antes de continuar, repasemos los 9 Eneatipos que describe el Eneagrama de la personalidad, mientras cada lector está invitado a “jugar” a autodefinirse y, por qué no, a definir a personas de su entorno:
  1. Reformador/Perfeccionista.
  2. Ayudador.
  3. Triunfador.
  4. Individualista.
  5. Investigador.
  6. Leal.
  7. Entusiasta.
  8. Desafiador.
  9. Pacificador.

¿Verdad que es difícil identificarse en un sólo rasgo de personalidad y evitar sentirse identificados con otros depende en qué situaciones? Es complejo, sí; pero todos y cada uno de nosotros pertenecemos a uno de ellos más que a cualquier otro. Todos.

No obstante, cada Eneatipo está conectado a otros dos; uno que nos permite un mayor equilibrio y otro que nos aleja de él. Aquí está la cuestión. Por ejemplo, el Eneatipo 7 -el Entusiasta-, retrata a una persona optimista, espontánea, versátil, indisciplinada y dispersa. Consigue un mayor equilibrio cuando se acerca al Eneatipo 5 -el Investigador-, porque desde allí es capaz de tomar distancia y volverse más comprensivo y perceptivo-. Se aleja del equilibrio cuando se acerca al Eneatipo 1 –el Perfeccionista- porque desde allí se vuelve controlador, intolerante y egoísta.

Lo que sucede es que cuando logramos identificarnos con el Eneatipo correcto, y haciendo especial referencia a las palabras de nuestro especialista al comienzo, somos capaces de conocer nuestras limitaciones y potencialidades; nuestro lado bueno y nuestro lado no tan bueno; nuestras luces (esencia) y nuestras sombras (ego).

Cuando esto pasa, estamos en condiciones de acceder a la maravillosa posibilidad de potenciar lo mejor que tenemos y, sobre todo, de corregir, ajustar, reorientar o cambiar esas zonas más oscuras. Al final, esto nos permite acercarnos al equilibrio, al bienestar y a la plenitud en la relación con nosotros mismos y en la relación con los demás.

A propósito de todo ello y para entender un poco más de la historia del Eneagrama, una de sus características más llamativas es que los 9 Eneatipos que enumerábamos antes, están sobre-influenciados por los siete pecados capitales:

La ira, el orgullo, la pereza, la gula, la envidia, la lujuria y la avaricia; y dos más añadidos posteriormente por Claudio Naranjo(1): el miedo y la vanidad. Estos pecados capitales simbolizan las pasiones, la emoción y la motivación que nos condiciona y modula nuestra manera de pensar, sentir y percibir la vida. Es decir, nuestra forma de filtrar la realidad.

Veámoslo aplicado. Por ejemplo, la pasión que rige al Eneatipo 7 (del cual hemos hecho una brevísima descripción) es la gula; entendida ésta como la búsqueda compulsiva de placer e incluso como mecanismo de huida-evasión a los problemas cotidianos. Acaso hemos escuchado hablar sobre el “síndrome de Peter Pan”, término que haciendo referencia al personaje, fue acuñado por el psicólogo Dan Kiley y se refiere a un trastorno del desarrollo de la personalidad en el que la persona se niega a asumir el paso del tiempo y desempeñar un rol de adulto.

Es decir, los de tipo 7, cuando están en equilibrio, pueden ser divertidos, espontáneos, agradecidos, vitales y graciosos; cuando no, pueden ser superficiales, insaciables, hedonistas e inconstantes. Cuesta un poco ver estas características en el personaje de ficción porque siempre nos muestra su lado ingenuo, pero podría resultar simple identificar estos rasgos en ese amigo, colega o familiar al que definimos como un niño encerrado en el cuerpo de un adulto. ¿Y si fuéramos nosotros? ¿Cómo podemos vivir este proceso de autoconocimiento amorosamente para crecer y transformarnos a partir de allí?

“Comprender es dar sentido a lo que vivimos”.

Basados en esta premisa, nuestros especialistas Cinta Vinaixa Mosegui y Javier Rodriguez Rucandio, han diseñado este Curso de Eneagrama de la Personalidad. Lo que proponen, más allá de los contenidos metódicos y pedagógicos, es un aprendizaje dinámico, lúdico y experiencial para que todos y cada uno de los participantes entienda y sienta el Eneagrama.

En ese sentido, la mayoría de las dinámicas que plantean están dispuestas para que cada uno viva su propio rasgo de carácter y, en paralelo, el de los demás. Esa mirada, ese reconocimiento y comprensión en primera persona nos abre perspectivas idénticas de entendimiento hacia quienes nos rodean. En otras palabras, empezamos a observar/nos y entender/nos en vez de mirar/nos y juzgar/nos.

Este curso, entre otras cosas, nos permitirá:
  • Desarrollar un aprendizaje vivencial de las diferentes estrategias de comportamiento que nos alejan del ser y del equilibrio.
  • Comprender que el Eneatipo no es una etiqueta limitante; es una herramienta desde la cual podemos aprender a acercarnos al equilibrio, al bienestar y a la plenitud.
  • Conseguir herramientas eficientes de autoconocimiento para el bienestar personal y de la salud.

(1) Claudio Naranjo, psiquiatra chileno. Autor de Libros sobre el Eneagrama.

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