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Liderazgo Femenino Consciente.

Reencuéntrate con tu potencial, con tu ser, con lo que olvidaste y con lo que no sabías.

Todos cumplimos mandatos familiares, sociales y de género. No obstante, por cumplir estrictamente con todos ellos, muchas veces nos desconectamos de nuestra esencia. Y como bien dice nuestra especialista Anik Billard, La esencia no tiene género. Lo femenino y masculino existen tanto en mujeres cómo hombres y es desde nuestra presencia que podemos expresar los dos”. Estas palabras que resuenan como una verdad inapelable, siguen siendo hoy el centro de muchos debates. Veamos por qué.

Pensemos en nosotras. A lo largo de la vida, vamos aprendiendo e incorporando numerosos estereotipos y prejuicios asociados a lo femenino en forma de mandatos, y en función de ello, vamos desarrollando una serie determinada de creencias, valores y actitudes. Todas esas restricciones, mandatos e idealizaciones, producto de la relación con nuestros padres, quedan grabadas en nuestro inconsciente y son fortalecidas por el resto de los entornos de socialización: cultura, escuela, amigos, medios de comunicación, etc.

Es decir, todos esos entornos nos muestran todo el tiempo qué se espera de nosotras y siempre parece estar bien dispuesto para señalarnos si incumplimos con algún mandato. Por ejemplo, en el caso de los hombres, se refuerzan el poder, el dinero, la seguridad y el control. En nuestro caso, se refuerzan sobre todo los mandatos relacionados con el ser y estar para los demás; es decir, ser complaciente, emocional, buena hija, hermana, esposa, madre, amiga, etc.; con la búsqueda del amor romántico y desinteresado, y con un sinfín de cuestiones asociadas a una estética femenina política y socialmente correcta.

De esta forma, muchas mujeres nos encontramos en muchos momentos de la vida adulta resignadas, atrapadas o repitiendo patrones una y otra vez sin saber por qué. Tal vez viviendo sueños extraños, historias contadas o pasiones ajenas.

No obstante, es nuestra propia voz interior la que primero y más duro nos juzga cuando le damos prioridad a una intuición. Es que ese juez interno está “obligado” a contrastar que cada una de nuestras acciones esté alineada con los mandatos y, si no lo está, hace lo imposible por mantenernos en la zona de confort. Sabemos también que desoír esa voz, supondrá experimentar culpa y angustia.

Los mandatos son mandatos por algo. Incumplirnos supone saltarnos las normas, salirnos del guión, transgredir. Pero, sobre todo, supone -como decíamos con anterioridad- arrastrar esa culpa o angustia por no hacer lo que se espera de nosotras. Ahora bien, ¿a quién le sirve vivir ese guión si no es lo que nos hace felices? ¿A quién le sirve callar una pasión sólo para conformar al otro? ¿A quién le genera felicidad vivir la vida y el sueño de alguien más, posponiendo o ignorando el suyo propio?

De una u otra forma, todas seguimos en nuestra vida un guión y cada una lo construye a partir de esos mandatos recibidos incluso desde antes de aprender a hablar. Ahora bien, esto no significa que todo está escrito y que no hay nada que podamos hacer para intervenir y modificarlo; no escribiríamos este artículo si así fuera. De hecho, ese es el desafío que nos propone Anik: tomar conciencia de esos mandatos, cuestionarlos y transformarlos, para que en vez de limitarnos nos ayuden a expandirnos, para que en vez de mantenernos escondidas detrás de máscaras nos ayuden a expresar todo nuestro poder personal y esencial.

Porque como bien citábamos al principio, la esencia no tiene nada que ver con el género. Por ejemplo, para que exista el equilibrio en el universo son necesarios los contrastes: el día y la noche. De igual forma, hombres y mujeres tenemos energía masculina y femenina, positiva y negativa; tenemos luces y sombras y hablábamos de ello en un artículo anterior. Lo ideal es reconocer nuestra totalidad, abrazarla y encontrar nuestra forma auténtica para expresarla respetuosamente en la relación con nosotras mismas y con los demás. Este concepto de totalidad, de integridad es el que define el sello de ENSO -Escuela de lo esencial, concebido de esta forma por Anik Billard.

Por ello, según todo lo que hemos venido diciendo, explorar y cuestionar nuestros mandatos pareciera un paso obligado para vivir nuestra vida desde nuestro Ser más auténtico.

No obstante, esa obligación no tiene por qué traducirse como un proceso tedioso o complejo. Por el contrario, este programa formativo en Liderazgo Femenino -Mujer Esencial- nos invita a un encuentro con la realidad de cada una en el aquí y ahora, a una aventura de descubrimiento para ayudarnos a conectar y a sorprendernos con todo nuestro potencial: con aquello que no sabíamos que teníamos y con aquello que habíamos olvidado.

Entre otras cosas nos permitirá:
  • Reconocer (y transformar) los guiones ajenos y los mandatos familiares y/o sociales disfuncionales.
  • Conectar con nuestro potencial y despertar potenciales dormidos.
  • Reconocer nuestra parte masculina y femenina y sentirnos cómodas expresándolas.
  • Crear una integración y comunicación entre las emociones, la mente racional, la intuición, el cuerpo, lo ciclos femeninos, el instinto, el ser o misterio.
  • Desarrollar nuestro liderazgo femenino consciente, centrándonos en nuestro poder personal único.

Y, sobre todo, descubrir, valorar y amar todo lo que somos.
Abrazar nuestra perfecta “imperfección”.

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