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Coaching para Mujeres.

¿Líderes originales o líderes duplicadas?

Las mujeres nos vamos animando cada vez más a romper con los estereotipos que presuponen a los hombres como único género posible para ocupar determinadas posiciones o mercados. Es posible que nuestro avance sea cauteloso y tímido, porque supone desoír el pesado mandato familiar, social y cultural. Aun así, por ejemplo en puestos de liderazgo empresarial, hemos sabido demostrar que estamos a la altura e incluso hemos superado muchas expectativas. ¿Osadas? ¿Atrevidas? Sí, un poco de eso y de mucho más.

No voy a hablar de estadísticas. Todas ellas están a disposición y no es donde quiero poner el acento en este artículo. Tampoco voy a hablar de techo de cristal; una metáfora que se ha repetido hasta el cansancio y que aunque tiene su valor simbólico, nos detiene a reflexionar siempre en el mismo bucle. Queremos ir un paso más allá. Sabiendo nuestra historia, aunque poniendo especial acento en cómo empoderarnos; en cómo hacernos responsables en lo individual más que en lo colectivo, y en el sello personal más que en la expectativa del género.

Es decir, en vez de hablar siempre de lo mismo, cosa que también resuena a nuestra especialista en Liderazgo Femenino, Cuca Vinaixa, hablemos de lo que nos pasa a partir de que nos dan la noticia en la organización de nuestro nuevo rol de liderazgo. Probablemente, nobleza obliga, lo primero sea el festejo por el reconocimiento personal y profesional a nuestro desempeño. No obstante, es posible que antes de finalizar el ágape, ya estemos dándole vueltas en la cabeza a una serie de cuestiones. Una lista breve a continuación.

1. ¿Qué tipo de líder seré? Encajando en los estereotipos de liderazgo.

Es cierto que todas y todos “encajemos” naturalmente dentro de un estilo de liderazgo, a partir de reconocer nuestras fortalezas y más allá del género. Pero aunque parezca contradictorio, ese “encaje” no nos debe “encasillar”. ¿Qué quiero decir? Conocernos, nos acerca a nuestra esencia. Nos permite saber de nuestras fortalezas y debilidades para desplegarlas y mejorarlas respectivamente.

2. ¿Y si copio cosas de Juana? Siguiendo huellas; repitiendo “fórmulas de éxito”.

Tenemos que entender que cada una de nosotras es única. Que tiene su sello personal y particular. Que lo que resultó bien, muy bien o excelente en gestiones anteriores no tiene por qué ser igual en nuestra gestión. Tenemos una oportunidad enorme para desplegar todo nuestro potencial y seguir las huellas de otros nos puede apartar de nuestro verdadero liderazgo; incluso puede borrarnos del puesto de un plumazo. Algo, seguramente muchas cosas nos llevaron al lugar que tenemos ahora y deberíamos sellarlo con nuestra impronta personal.

3. “Necesitaré ser un poco más autoritaria”. Mirándonos un poco en ellos.

Hay caracteres o temperamentos que suelen ligarse más al patrón de liderazgo femenino o al masculino. Por ejemplo, se dice por ahí que las mujeres tienden a ser más cooperativas, más intuitivas, más empáticas y mas emocionales; los hombres, más autoritarios, más controladores, más competitivos y más orientados a resultados. Ahora bien, ¿de verdad creemos que todas las mujeres son empáticas y cooperativas y que ninguna es más competitiva o autoritaria que un hombre? Efectivamente, no todo es una cuestión de género. 

4. ¿Podré con todo? ¿Seré capaz? Previendo las excusas “por si las moscas”.

¿Y si tanta responsabilidad me aleja de mi familia? ¿Si por tanto dedicarme a mi profesión desatiendo el cuidado de mis hijos? ¿Y si es verdad eso de que me dieron el puesto para verme caer? Esto y un sinfín de etcéteras son los fantasmas que rondan en nuestras cabezas. Al final, es posible que de tanto especular, terminemos auto-saboteándonos la oportunidad.

La hora de la verdad:
¿Líderes originales o líderes duplicadas?

Veamos. Con más o con menos bucle, todas recorremos un camino largo hasta posicionarnos como líderes. Como hemos mencionado previamente, en algún momento alguien supo valorar nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestro compromiso para desempeñar ese rol. Desperdiciar la oportunidad es solo la opción de aquellas mujeres que se auto-limitan en todo o en parte. Sacarle jugo a la experiencia, hacernos cargo y responsabilizarnos para dar lo mejor y lo más genuino de nosotras, es un viaje de ida hacia el crecimiento personal y profesional.

La famosa escritora americana, Mary Lou Cook, decía: “Para abrir nuevos caminos hay que inventar, experimentar, crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse y divertirse”. De esta forma también lo entiende Cuca, por eso hace de sus procesos de coaching para mujeres un camino ameno de autodescubrimiento, autoconocimiento y aprendizaje. Descubrirnos en nuestras luces y sombras nos permite aceptar y construir sobre lo que somos de verdad; sin medias tintas.

Entre otras cosas, esta exploración nos da espacio para reinventarnos en lo que no nos gusta tanto y fortalecer y desplegar aquello que forma parte de nuestro ADN y nos encanta. Minimiza además esa necesidad de copiar patrones de referencia de otras y de otros; nos da más seguridad en nosotras mismas y, por ende, en las decisiones que tomamos. En otras palabras, nos invita a diseñar nuestro propio camino y a dejar nuestra impronta, nuestro sello único y particular en todo lo que hagamos.

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