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Coaching Financiero:

La Psicología del Éxito como ventaja competitiva.

Dijo alguna vez Henry Ford: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”. Es decir, si quieres tomarte dos meses sabáticos, montar un negocio, viajar en globo o escalar el Everest, pero no confías en que puedas hacerlo, seguramente no lo conseguirás. Ahora bien, si crees que puedes hacerlo, aunque no es suficiente para lograrlo, es un estupendo primer paso.

Y un buen primer paso no es poco. Por el contrario, en su máxima expresión, el primer paso es lo que rompe con la postergación. La postergación es un hábito que -hoy por hoy- está teniendo características patológicas y es la aliada perfecta de los estados de ánimo negativos. Por ello, frases como “voy a intentarlo”, “siento que el momento está por llegar” equivalen a la nada misma; al autoengaño permanente. Si queremos hacerlo, ¡hagámoslo! y dejemos de intentarlo o de postergarlo.

Si por fin decidimos ponernos manos a la obra, lo segundo que necesitaremos es sinceridad con nosotros mismos. Por ejemplo, todas las hipótesis que planteamos al inicio requieren dinero. Podríamos empezar hablando del destino que queremos explorar o de los lugares por los que nos gustaría que sobrevolase el globo, pero previo a todo ello necesitamos dinero para poder ejecutar el plan. Existirán excepciones, claro, aunque no estamos escribiendo este artículo para ellos.

Y para hablar de dinero, inexorablemente, tenemos que referirnos a las finanzas personales. Claro que es un tema que involucra muchos aspectos, aunque como nos cuenta nuestra experta en coaching financiero, Montse Baró, hay cosas básicas y muy simples de aplicar en nuestra vida cotidiana que pueden ser clave para marcar una diferencia; mucho más cuando todas estas acciones persiguen un propósito concreto.

Si hablamos de sincerarnos tenemos que transparentar cómo, en qué y para qué gastamos:
Identificar gastos.

Pocos sabemos realmente en qué y cuánto gastamos. De hecho, cuando decidimos “poner luz” sobre todos los gastos que hacemos el panorama se vuelve mucho más claro.

Aquí una clasificación:

  • Imprescindibles y recurrentes. Por ejemplo la renta/hipoteca, los servicios -agua, gas, luz, teléfono, etc.-; alimentos, transporte, la cuota del colegio de los niños y cualquier otro particular. Si fuera mi caso, tendría que sincerar aquí mi gasto en tabaco y mi suscripción a Netflix…
  • Imprescindibles y no recurrentes. Por ejemplo las primas de los seguros de gastos médicos, las reparaciones a la casa, etc.
  • Todos aquellos gastos que no son necesarios para vivir, que podemos sustituir o prescindir de ellos. ¿Ejemplos? las comidas fuera de casa, el taxi, el club deportivo, etc.
  • Son los que no pueden preverse (un desastre natural, un accidente, etc.). En estos casos, lo más recomendable es crear un fondo de contingencias (realista) y contemplarlo dentro de este sinceramiento financiero.
Reconocer todos los ingresos.

Tanto los cotidianos como los que no lo son. Por ejemplo, aguinaldos, premios, horas extras, otros aportes de miembros de la familia, rentabilidad por inversiones, etc. Lo importante es determinar con la mayor exactitud posible los ingresos mensuales ordinarios y extraordinarios.

Soportes para controlar y ajustar el plan.

No importa si elegimos una aplicación, papel y lápiz, una hoja de cálculo de excel, las notas del teléfono, pizarras, o lo que sea. Lo importante es que cualquier plan financiero tiene que estar disponible para ser revisado cada mes y hacerle los ajustes que sean necesarios.

El sueño, el proyecto, la meta. Visualiza y atrae.

Hemos venido hablando de dinero, de un plan inicial y simple para sincerar, transparentar y sanar nuestras finanzas, porque es uno de los pasos ineludibles que nos va a permitir cumplir nuestra meta. Es decir, lo hemos puesto en el planteo con el rol que cumple siempre; como el “medio para” y no como un fin en sí mismo.

Hemos dicho, en alguna parte del artículo que antes de imaginarnos el viaje en globo debíamos pensar en una estrategia financiera que nos permitiera cumplir con aquello. Lo cierto es que en esa instancia del artículo necesitaba disuadir al lector para que comience a volar, pero “con los pies sobre la tierra”. Efectivamente no estamos aquí para decir que “solo con desear algo, el universo se encarga del resto”. En resumen, aunque hayamos puesto un “orden” a la presentación, el dinero y la visualización deberían retroalimentarse para potenciar el enfoque y la motivación.

La convivencia de estos aspectos (entre otros) -de forma equilibrada y coherente- es lo que facilita nuestra especialista en cada uno de los procesos de coaching financiero que lleva adelante.

Ahora bien, ¿qué es la visualización? Es una herramienta muy poderosa para generar un resultado en nuestras vidas y atraer la energía en ese sentido. Por ejemplo, en el libro El Secreto de Rhonda Byrne, contaban testimonios de referentes de la Ley de la Atracción que describían la importancia de visualizar nuestros sueños, ya que el cerebro no distingue entre lo que está pasando realmente de lo que estamos imaginando consciente y nítidamente.

¿Te imaginas tener el poder de convertir en realidad aquello con lo que sueñas?

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