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Método Feldenkrais®
y NeuroRehabilitación.

Tal y como habíamos mencionado en un artículo anterior, la neuroplasticidad es la capacidad que tiene el cerebro de aprender, de cambiarse a sí mismo y de reorganizarse. De hecho, cuando Moshé Feldenkrais hacía mención a que no quería cuerpos flexibles sino mentes flexibles, muy probablemente se refería a ese concepto.

De esa forma, cualquier persona que haya sufrido un daño cerebral, producto de un ictus, esclerosis múltiple, Parkinson, y/o niños con parálisis cerebral, puede beneficiarse de esa plasticidad del cerebro; es decir, puede neuro-rehabilitarse. En este sentido, el Método Feldenkrais®, al trabajar directamente sobre el sistema nervioso, estimula esa capacidad de aprendizaje en las personas que han sufrido una lesión, a través del movimiento.

Este trabajo hace posible crear nuevas redes neuronales, reforzar las que ya están, y/o estimular patrones de acción que están latentes para que las personas pueden utilizarlos y beneficiarse de ellos.

¿Un ejemplo de esto último? El patrón de gateo que muchos utilizamos en el proceso de aprender a caminar. Una vez aprendemos a caminar, ese patrón queda “almacenado”, aunque no lo utilicemos más. No obstante, ante una lesión puntual, recuperar ese patrón de acción podría resultar de mucha utilidad.

Abordaremos brevemente en este artículo, la aplicación del Método en dos casos que requieren NeuroRehabilitación. Por un lado en el tratamiento de pacientes con hemiplejias que es un trastorno corporal, consecuencia de un ictus -entre otros-. Por otro lado, el tratamiento de pacientes con Parkinson, que supone un trastorno degenerativo del sistema nervioso.

Veamos. Los pacientes con hemiplejias no tienen sensibilidad en su parte izquierda o derecha del cuerpo. ¿Qué sucede cuando esto ocurre? Habitualmente, la persona al no tener una diferencia clara entre un lado y otro del cuerpo puede perder la sensación de cuál es su línea media (esa ilusoria “línea vertical” que nos divide en dos), y esto le dificulta su relación con la gravedad. En la medida que una persona siente que la línea media (verticalidad) y la gravedad coinciden, se orienta perfectamente; en cambio, cuando la mitad del cuerpo no sabe bien dónde está, surgen las dificultades para el movimiento.

Entonces, parte del trabajo del Método Feldenkrais® para la NeuroRehabilitación de estos pacientes, tiene que ver con la capacidad de ayudarlos a reconocer su esquema corporal. A reconocer cuál es la relación de las partes del cuerpo entre sí y cuál es la orientación con la gravedad; es decir, saber qué es arriba, qué es abajo, qué es delante, qué es detrás, qué es izquierda y qué es derecha.

Por ejemplo, hay pacientes que producto de un ictus, pierden el movimiento y la sensibilidad -sobre todo- en una extremidad; por ejemplo, en un brazo. En estos casos, podríamos decir que estos pacientes padecen una especie de bucle sensorio-motor entre la percepción y el movimiento: “muevo lo que siento y siento lo que muevo”. Entonces, parte de recuperar el movimiento, pasa por recuperar la sensación y la sensibilidad. En estos casos, se puede hacer toda una estimulación sensitiva para que la persona pueda volver a sentir su brazo o la relación de su brazo con otras partes del cuerpo, que le va a ayudar a recuperar el movimiento y sus patrones de acción.

Ahora bien, ¿por qué ponemos tanto el acento en los patrones de acción? Veamos. El cerebro no reconoce las partes del cuerpo; es decir, el sistema nervioso no sabe bien lo que es un brazo, una mano o una pierna. No obstante, sí sabe -por ejemplo- el patrón de acción que utilizamos para llevar a cabo la acción de escribir o de caminar. Entonces, cuando la persona trabaja bajo un determinado patrón de acción, contribuye para que todas las partes implicadas en esa acción empiecen a funcionar.

De esta forma, es posible ayudar a una persona a recuperar el movimiento de su brazo, por ejemplo, ayudándola a caminar o haciendo que reencuentre la posibilidad de rodar y pasar de estar boca arriba a estar de lado, a estar de lado y ponerse boca arriba, o a estar de lado y sentarse. Si nos ponemos a pensar, para llevar adelante estas acciones se necesitan muchas partes del cuerpo. El Método Feldenkrais® nos ayuda -efectivamente- a ponerlas en acción, incluso ayudándose con partes que están del lado que no ha sufrido daño, pero que sean funcionales a la hora de reactivar ese patrón de acción que está incompleto.

En algunos casos, y aunque no sean técnicas propias del Método, se utilizan terapias complementarias que permiten mejorar la calidad de los resultados obtenidos con los pacientes.

Hay dos de ellas a las que se refiere particularmente Jaime Polanco, nuestro profesional referente en Método Feldenkrais®, que son útiles a la hora de “engañar” positivamente al sistema nervioso.

  • Terapia espejo. Se trata de una ilusión visual del movimiento de la extremidad afectada. Esto genera una retroalimentación positiva al cerebro.
  • Terapia de restricción del lado sano. Está sólidamente basada en principios de aprendizaje motor, que implica la restricción del lado no afectado y la práctica repetitiva de tareas específicas para el miembro afectado.

En el tratamiento de pacientes con la enfermedad de Parkinson, el ritmo natural y el flujo de la percepción, la sensación y el movimiento se interrumpe. Hay una desconexión entre la intención de movimiento y la capacidad para iniciar, llevar adelante y/o terminar una acción. Incluso pueden verse afectados o imposibilitados los patrones de acción más rutinarios como los implicados en caminar, hablar, respirar o tragar. Sucede que esta enfermedad también se origina en el cerebro y se la conoce también como un trastorno degenerativo del sistema nervioso.

No obstante, la neurociencia ha demostrado que más allá del área cerebral y las funciones afectadas producto de ello, hay otras áreas en el cerebro que permanecen intactas y pueden ayudar a compensar la funcionalidad perdida y mejorar el control del movimiento. Esto nuevamente hace referencia a la plasticidad del sistema nervioso y a la capacidad que tiene de reorganizarse y/o reconfigurarse, como mencionábamos al principio de este artículo.

Jaime Polanco, fisioterapeuta y profesor del Método Feldenkrais®, ayuda a los pacientes víctimas de diferentes lesiones cerebrales o trastornos, a redescubrir sus movimientos y patrones de acción, para mejorar el estado de ánimo, los problemas de movilidad y la calidad de vida de los pacientes.

A continuación, un video que ejemplifica el tratamiento de pacientes con Parkinson con el Método Feldenkrais® (créditos: Fort Wayne Dance Collective).

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Imagen frontal web: ©International Feldenkrais® Federation Archive, Robert Golden.