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Nuestras decisiones
necesitan cabeza y corazón.

Coaching de salud y desarrollo personal.

Empecemos el artículo visualizando este pequeño avance de un corto animado de Disney, dirigido por Leo Matsuda, que hará que muchos de nosotros nos identifiquemos con la historia del protagonista y la lucha que se libra en su interior entre su costado estructurado y lógico, y su espíritu libre y aventurero.

Culturalmente parecemos impregnados por el decreto de Descartes “Pienso luego existo”. Aunque de vez en cuando, sólo de vez en cuando, escuchamos que algún osado nos sugiere “seguir a nuestro corazón”. Esta separación binaria y desnaturalizada a la que sometemos nuestras decisiones no suena ni muy justa ni muy equilibrada, básicamente porque no somos ni una mente, ni un cuerpo, ni un manojo de emociones; somos todo eso junto.

Tal vez, todo ello ocurre porque tenemos incorporada aquella creencia que afirma que el cerebro y el corazón trabajan de manera opuesta. Estamos constantemente tratando de determinar si debemos poner más atención a nuestros pensamientos o a nuestros sentimientos. Las personas mas racionales dirían que la mente es la clave para mantenernos alejados de los problemas, ya que ella piensa y evalúa en términos de lo que es mejor y más seguro.

Sin embargo, el corazón nos permite sentir lo que es mejor a un nivel interno; nos conecta con nuestra intuición. La mente puede tener miedo de buscar la felicidad fuera de la zona de confort, y el corazón a veces demanda decisiones desconocidas y riesgosas, pero contemplarlos a ambos de forma equilibrada nos puede dar perspectiva y claridad. Veamos un poco más.

¿Cuántas veces hemos sentido que nuestro cerebro nos dice que no debemos hacer algo pero nuestro corazón nos empuja hacia ello?

O, por el contrario, ¿cuántas veces hacemos algo porque entendemos que es lo correcto, aunque en el fondo no es lo que deseamos? Son esos momentos contradictorios en los que entramos en una lucha interna para tomar decisiones. ¿Y si pudiéramos conseguir un equilibrio entre ambas? ¿Y si pudiéramos tomar decisiones adoptando un criterio incluyente?

Los investigadores en el Institute of HeartMath han realizado experimentos que prueban que el corazón está compuesto de células musculares, más de 40000 neuronas y una inmensa red de neurotransmisores. Por ello, además de bombear sangre, el corazón es un órgano sensorial, con una inteligencia propia y tiene un papel fundamental en la percepción de la realidad, pues es capaz de recibir y procesar información y redirigir datos al cerebro.

Cada uno de nosotros puede experimentar que los latidos del corazón están afectados por los estados y emociones internas. Por ejemplo, cuando sentimos estrés, ira o ansiedad, el ritmo cardíaco se acelera, se desordena y tenemos la sensación de que el corazón se nos “sale del pecho”. Por el contrario, cuando nos sentimos bien, contentos o tranquilos, los ritmos cardíacos son coherentes, regulares y constantes.

Cada persona tiene una percepción de sus propias sensaciones corporales y quienes son efectivos en reconocerlas procesan mejor la cognición y la intuición.

En cambio, cuando permanecemos sordos -por desconocimiento o por elección- a percibir las sensaciones del corazón, las señales o cualquier alteración su funcionamiento, estamos, como mencionábamos al comienzo, excluyendo una parte fundamental que debería estar involucrada en todas las decisiones importantes que tomamos en la vida.

El corazón es fuerza, pasión y convicción. Es el gran motor que nos impulsa en la vida. En tal sentido, esta formación en coaching de salud y el desarrollo personal(**) nos invita a escucharlo, a sentirlo, a interpretarlo y a cuidarlo. Por ello, está dirigida quienes trabajan profesionalmente en procesos de desarrollo y crecimiento personal: psicólogos, trabajadores sociales, orientadores laborales, consultores, profesionales de la salud y coaches.

De hecho, el enfoque transpersonal de la formación, profundiza en estos dos niveles de consciencia, para que dejemos de vernos fragmentados y comencemos a vernos en unidad; para que podamos provocar un cambio real y sostenible en nuestra vida; para trascender el pequeño personaje que creemos ser, y para reconectar con nuestro ser más genuino.

En un próximo artículo, nos centraremos en los cuidados del corazón. Cómo escucharlo, cómo evitar que entre en caos y cómo favorecer la coherencia cardíaca.

Esta formación diseñada e impartida por los profesionales de eCoherence y cuenta con las siguientes credenciales:

  • Certificado del Instituto Internacional de Coaching en colaboración con Stamiel (con programa formativo y avalado por ASESCO).
  • Diploma de la Fundación FEMA (Madrid) Fundación Europea de medicinas Alternativas.
  • Podrás pertenecer a la Asociación Española de Coaching (ASESCO) como coach certificado.
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