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Entrenador de
carácter ganador.

Coaching Deportivo para entrenadores y deportistas.

Nos referíamos en un artículo anterior a la importancia de desarrollar los seis factores de éxito: actitud, autoestima, ambición, objetivos, comunicación y trabajo, en todos y cada uno de los integrantes de un equipo deportivo orientado al éxito. Mencionábamos a su vez, que para que ese desarrollo sea posible, era condición sine qua non que el entrenador cuente con un nivel de desarrollo óptimo en cada uno de esos mismos aspectos.

Dicho de otra forma, si un entrenador no desarrolla su actitud, su autoestima, su ambición, etc., en los niveles máximos de madurez, difícilmente pueda contagiar, inspirar y ayudar a que cada uno de los miembros de un equipo desarrolle todos esos atributos de forma equilibrada, integradora y armoniosa. La confianza, promovida a través del ejemplo, es la base fundamental de un equipo; si no existe, si tiene fisuras o si es endeble, la construcción de ese equipo también lo es.

Ahora bien, ¿por qué ponemos tanto el acento en el entrenador como clave en el desarrollo de niveles óptimos de madurez en estos factores de éxito?  

Básicamente porque de cómo el entrenador facilite ese desarrollo, dependerá el rendimiento del equipo. Y lo que hay que saber es que en un nivel bajo de desarrollo, supondrá un rendimiento pobre, que en la mayoría de los casos está basado en una motivación externa (premio, trofeo, etc.), o en una amenaza a perder su posición en el equipo. En un nivel medio, los jugadores priorizan su rendimiento individual por encima del rendimiento conjunto. En cambio, cuando se alcanzan los niveles de madurez óptimos, cada integrante hace su aportación y el equipo actúa como si fuera una mente maestra, con su propia inteligencia y sus propias características.

Y el trabajo del entrenador de carácter ganador, además de facilitar el desarrollo de esa mente maestra, es liderarla. Esto requiere, fundamentalmente, que el entrenador haga las cosas bien. ¿Qué significa esto? Al respecto, nuestro especialista en coaching deportivo y creador del programa entrenador de carácter ganador, Víctor González Salellas, hace una diferenciación importante: “Eficiencia es hacer las cosas bien hechas, mientras que eficacia es hacer bien las cosas correctas para lograr el objetivo que queremos”.

Por ejemplo, en el fútbol un equipo puede ser eficiente dando toques, regates, pases y teniendo un desempeño vistoso, pero sólo será eficaz si es capaz de traducir todo ese “juego bonito” en resultados. Sólo cuando se logra un equilibrio entre el estilo de juego y la eficacia es cuando se obtiene el mejor rendimiento. Es decir, cuando cada jugador se siente bien haciendo lo que tiene que hacer y de la mejor forma que sabe hacerlo y, además, logra resultados. Es con esta finalidad que necesitamos entrenadores que sepan cómo construir y liderar equipos deportivos eficientes y eficaces.

El entrenador que aspira a crear un equipo de éxito, tiene antes que haber estado implicado profundamente en su propio proceso de autoconocimiento y crecimiento personal, además de su formación específica en cuanto a la especialización deportiva.

Este trabajo resulta de vital importancia, ya que el entrenador se tendrá que involucrar de forma activa y consciente en el proceso de construcción del equipo desde dos dimensiones: desde lo que “es” y desde lo que “dice”.

Saber lo que “es”, significa saber qué es lo que lo mueve realmente. Si lo que le importa es tener un propósito, añadir valor, contribuir, estar al servicio de otros o, por el contrario, si quiere lograr sus metas utilizando a los demás para ello. En este último caso, tiraríamos por la borda aquello de la confianza como base que mencionábamos al comienzo. El éxito de un entrenador radica en que él mismo trabaje en su propio carácter, porque es desde allí que puede comunicarse con los demás, tanto a través de lo que dice como a través de lo que hace, de forma más elocuente, coherente y genuina.

Elocuencia, coherencia que también estará relacionada íntimamente con el centro de trabajo del equipo. Digo esto porque ese centro no debería ser el entrenador, ya que si él se va entonces el equipo pierde el norte y el poder; ni en un jugador, dado que entonces todos se vuelven dependientes e incapaces de asumir sus responsabilidades; ni en una competición, ya que en caso de transitar un resultado adverso, el ánimo del equipo puede verse derrumbado por la ansiedad. Lo ideal es crear un equipo que SIEMPRE trabaje centrado en los seis factores de éxito, pues aportan congruencia y armonía y permiten que el equipo pueda obtener un alto grado de seguridad, un claro sentido de la orientación y un poder que da fuerza a su responsabilidad.

¿Algunos beneficios de la formación?
  • Autoconocimiento y desarrollo personal. Explorar e identificar en ti áreas de mejora.
  • Aprender conceptos y herramientas para gestionar con eficacia situaciones del día a día: desafíos, problemas, retos y/o situaciones límite, tanto a nivel deportivo como personal.
  • Mejorar las relaciones personales y las habilidades de comunicación.
  • Potenciar el sentido de dirección, saber qué hacer, para qué, cómo y cuándo hacerlo.
  • Aprender a motivar a los jugadores con conversaciones poderosas.
  • Incrementar la seguridad y la autoconfianza para liderar equipos.
  • Aprender a inspirar más confianza en los demás.
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