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Coaching Deportivo.

Equipos deportivos orientados al éxito.

Víctor González-Salellas, en su libro Carácter Ganador, señala en relación a los equipos y al éxito: “Como jugadores de un equipo centrado en los factores de éxito las cosas se ven diferentes y, por lo tanto, se actúa de manera diferente. Se tiene un alto grado de seguridad, dirección, conocimiento y poder que surge de un centro sólido e invariable. Los cimientos del equipo están orientados a proporcionar eficacia y responsabilidad”.

Ahora bien, ¿cuáles son esos factores de éxito?

Veamos cuáles son y, muy brevemente, de qué se trata cada uno:

1-Actitud. Es un reflejo del estado de ánimo y éste es el marco desde el cual desarrollamos nuestras acciones y conductas. No obstante, tenemos la capacidad de escoger el camino inverso. Es decir, podemos generar actitudes y comportamientos -basados en carácter y valores y no en función a las circunstancias- y así, cambiar nuestro estado de ánimo. Basar la actitud en la esencia del carácter y no en la temporalidad del estado de ánimo que podría provocar un resultado adverso, es clave para fortalecer el equipo y mostrar superioridad deportiva.

2-Autoestima. El psicólogo estadounidense Nathaniel Branden sostenía que la autoestima es la experiencia de ser aptos para la vida y para las exigencias. Es decir, por un lado depende de la confianza que cada uno se tenga a si mismo para pensar y afrontar los desafíos que le plantea su trabajo; por otro, de la confianza a su derecho de tener éxito, de merecerlo, de ser digno de él.

3-Ambición. Es esa fuerza interior (motivación) que nos impulsa a querer ser mejores, a lograr nuestros sueños, a superar obstáculos, a no conformarnos con lo que tenemos y a exigirnos más para alcanzar más y mejores resultados. La ambición es un rasgo del carácter de una persona. Es el deseo de desarrollar nuestros talentos siendo responsables y conscientes; la ambición es sana, enriquecedora e inspiradora.

4-Objetivos. Hay dos tipo de objetivos: el final y el de desempeño. El primero no está en nuestras manos ni depende únicamente del equipo; el segundo, sí. Es decir, el desempeño hace referencia a todo aquello que podemos hacer para aumentar las posibilidades de conseguir el objetivo final. Somos responsables de nuestra ejecución, pero no del resultado final.

5-Comunicación. La eficacia en la comunicación es clave para asegurar el éxito de un equipo de trabajo. La confianza es, a su vez, la base para poder desarrollar una comunicación eficaz. Cuando existe la confianza en las relaciones, la comunicación es fluida, rápida, abierta, leal y sin vueltas o dobles lecturas.

6-Trabajo. Como bien sabemos, en ningún ámbito de la vida es posible lograr el éxito sin antes no haber trabajado mucho y bien para ello. Aún así, el trabajo no siempre es sinónimo de éxito, pues depende del nivel y del equilibrio de todos los factores de éxito que hemos venido mencionando.

Todos y cada uno de estos factores de éxito que hemos enumerado, constituyen un sistema de interrelación y de retroalimentación, proporcionan recursos y son la base para tomar las decisiones importantes en el ámbito deportivo en particular y en todos los ámbitos de la vida en general.

Es decir, que el grado en el que desarrollemos cada uno de esos aspectos tendrá un alto impacto tanto en la calidad de las decisiones que tomemos como en nuestro nivel de rendimiento.

No obstante, entiendo necesaria una aclaración. No vale desarrollar en niveles óptimos, por ejemplo, la actitud y la comunicación, relegando las demás cuestiones. Lograr un nivel de madurez óptimo en todos y cada uno de los aspectos es lo que genera un equilibrio, una integración armoniosa y una influencia positiva en nuestra propia vida y en todos los entornos de los que seamos parte.

Cuando todos los miembros de un equipo trabajan para desarrollar estos niveles óptimos de madurez en cada aspecto, nos encontramos con equipos que no dependen ni de las circunstancias ni de los demás para dar lo mejor de sí mismos. Cada uno es responsable de su rendimiento; sabe lo que tiene que hacer y lo hace porque entiende que su esfuerzo es necesario -al igual que el de cada uno-, para crear sinergias y lograr desafíos extraordinarios.

Cuando el equipo está construido, cuando los seis factores de éxito están integrados y funcionando de manera armoniosa, el equipo como uno, como sistema vivo, también tiene un centro.

Es desde ese centro que emanan los cuatro pilares básicos del empoderamiento del equipo, que mencionábamos al comienzo del artículo y repasamos a continuación: 

  • Seguridad: identidad, estado de ánimo, autoestima y confianza.
  • Dirección: dónde queremos ir y cómo llegar hasta allí. Visión a mediano y a largo plazo. Paradigmas, principios. Objetividad, decisiones.
  • Conocimiento: sabiduría, inteligencia, empoderamiento, eficacia, knowhow (cómo hacer las cosas), valores y objetivos. Aprendizaje de las experiencias que hemos tenido, siguiendo el concepto de mejora continua.
  • Poder (capacidad que tenemos de actuar): proactividad, sinergias con otras personas, observar, explorar el potencial con el que contamos, del talento. Ambición y autogestión.

Claro que lograr esta excelencia dependerá, sobre todo, del liderazgo del entrenador y de su nivel de madurez respecto a los mismos atributos. Es decir, si el entrenador no ha trabajado primero en su propio desarrollo difícilmente podrá colaborar con los demás para ello. Es este el eje fundamental sobre el que se desarrolla la formación de coaching deportivo de carácter ganador diseñada por Víctor González Salellas.

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