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Liderar desde el Ser.

Modelo de Interacciones Primordiales.

“Permanecer en la presencia de su Ser es la cualidad más poderosa y transformadora que puede encarnar un líder, pues en esto se basa su capacidad de despertar en otros la memoria de su verdadera naturaleza y potencialidades. No obstante, nadie puede inspirar o despertar auténticamente en otros lo que no ha despertado antes en sí mismo”. Daniel Taroppio.

Uno de los rasgos más importantes de cualquier líder contemporáneo es la integralidad; es decir, ser un líder en todos los aspectos de la vida. Veamos algunos de los atributos que constituyen esa integralidad.

Un primer rasgo fundamental para cualquier líder es el liderazgo del pensar. Es decir, tener la osadía de visualizar escenarios e imaginar realidades que aún no se han manifestado, mundos nuevos, situaciones nuevas, proyectos nuevos. O bien recrear proyectos, situaciones, empresas, etc., desde una nueva mirada.

Sin embargo, el liderazgo de pensar no nos puede llevar muy lejos si no podemos acompañarlo del liderazgo del poder. Y aunque la palabra poder tiene bastante mala prensa, nuestro especialista está en desacuerdo con ello y nos afirma: “Lo que corrompe no es el poder, es el egoísmo, la corrupción, la deshonestidad. De hecho, siempre es mejor poder que no poder, incluso en lo que tiene que ver con cosas malas, pues siempre podremos decidir no hacerlas”.

No obstante, tanto el poder como el pensar tampoco son suficientes sin el liderazgo del hacer. Es decir, si todo lo que pensamos, soñamos y deseamos -por más novedosos que sea-, o si todo el poder que tenemos no lo podemos materializar o traducirlo en acciones, entonces todo el pensamiento y el poder se vuelven estériles y no nos llevan a ningún sitio. Necesitamos acción. Aunque el hacer tampoco vale del todo si no nos lleva al liderazgo del tener. Todos los líderes tienen cosas, pero más allá de las cosas, necesitamos tener logros y alcanzar objetivos; caso contrario, estamos perdidos.

El nuevo líder debe pensar, poder, hacer y tener.
¿Sólo eso?

Ciertamente, hay muchos líderes de la humanidad que han sido capaces de cambiar el mundo con esos cuatro atributos. ¿Ejemplos? Adolf Hitler, Margaret Thatcher, Joseph Stalin y Saddam Hussein (entre otros). Todos ellos tenían las cuatro características. Todos pensaban de una manera, tenían poder, tomaban acción y tenían cosas. Sin embargo, eran líderes no integrales, negativos, machistas y patriarcales a los que les faltaba desarrollar otros atributos fundamentales. Por ejemplo, el sentir. Hoy, más que nunca, los líderes necesitan desarrollar su sensibilidad, su capacidad de encuentro y de conectividad.

Sin embargo, hay una cualidad más que tenemos que sumar para considerar a un líder un gran líder y es la cualidad del Ser; el liderazgo del Ser. Partamos aquí desde los ejemplos de líderes que también han cambiado el mundo, pero integrando todas las capacidades que hemos venido mencionando: Madre Teresa, Mahatma Gandhi, Nelson Mandela (entre otros). Poca explicación hace falta para marcar la antítesis que existe entre estos liderazgos y los que mencionábamos con antelación.

Claro que cuando hablamos del Ser, hablamos de algo intangible, de una realidad interior y en esta actualidad en la que para creer necesitamos ver, tocar, medir y/o calcular, resulta complejo abordar este tipo de conceptos. No obstante, Daniel Taroppio, ha desarrollado un Modelo -con bases científicas- desde el que contempla este Liderazgo desde el Ser. Modelo de Interacciones Primordiales.

A continuación, brevemente, explicamos sus tres hipótesis centrales:

1. La herida básica del ser humano contemporáneo.

No hay nadie en el mundo que, contemplando un amanecer, sintiéndose pequeño en el universo, presenciando un nacimiento etc., no se haya preguntado: ¿Qué sentido tiene la vida, la existencia? ¿De dónde provenimos? ¿Hacia dónde vamos? Claro que, al no dar con las respuestas, inhibimos la pregunta. Antiguamente se inventaban mitos y así todos creían en ello (en lo mismo) y no seguían cuestionando. No obstante, el ser humano contemporáneo necesita evidencias, no se conforma con mitos.

Vivimos en un mundo en el que tenemos como “reprimida” la pregunta por el sentido de la vida. Como si no tuviéramos raíces, ancestros ni civilización. Lo que el Modelo de Interacciones Primordiales plantea es que si nosotros no abordamos esa herida fundamental, nos podemos pasar la vida poniendo parches sobre todos nuestros problemas: sexuales, financieros, sociales, familiares, etc. Lo que propone este modelo es hacemos cargo de la herida básica y sanarla. Cuando uno logra trabajar desde la profundidad del Ser, contacta con su identidad más verdadera. No significa esto que los problemas se extinguen; por el contrario, siguen existiendo pero se solucionan desde un lugar nuevo y distinto.

2. La Perfección Original del Ser.

El Modelo entiende que en cada ser humano existe un proyecto original, profundo que no viene por la cultura y que no es aprendido, pero se recuerda. Y la tarea más importante de los líderes, en cualquier ámbito, es propiciar que ellos mismos y las personas que les rodean contacten con esa sabiduría primordial, la liberen y sean ellos mismos.

Esta Perfección Original, Núcleo Primordial o Ser no es un plan predeterminado, fijo, sino un campo dinámico de potencialidades que podemos administrar a lo largo de la vida desde nuestros condicionamientos y libertades. Podríamos decir que desde el latido de nuestro corazón, la capacidad de absorber alimentos, hasta la creatividad más sofisticada, está sostenida en estas capacidades que nos vienen dadas por la evolución universal. ¿Cuál es entonces el sentido único del liderazgo? Liberar este potencial natural inherente a cada Ser humano. Un líder integral inspira para que las personas se contacten con su propia verdad y la desplieguen. Cuando muchas personas han conectado con su naturaleza y la liberan (familia, institución, empresa o país), ahí hay un líder que ha tocado su Ser y ha inspirado a otros para alcanzar logros extraordinarios.

3. La vida es el arte del encuentro.

Vivir es aprender a encontrarnos con nosotros. Cada encuentro que tenemos es un empezar a conocernos. Cada persona que nos encontramos tiene algo nuevo que mostrarnos sobre nosotros. Es imposible crecer y conocernos sin el encuentro con el otro.

De hecho, la herida básica a la que nos referíamos en el punto 1, sólo se puede sanar en el encuentro con uno mismo y con los demás y toda institución puede ser un espacio que propicie ese encuentro (o no). Son los líderes los que facilitan y habilitan la posibilidad de que ese encuentro ocurra.

El Modelo de Interacciones Primordiales ayuda a despertar un nuevo estilo de liderazgo y conducción sobre la propia vida, que se traslada naturalmente al ámbito personal, familiar, social, laboral y/o profesional.

El nuevo líder integral es un agente de cambio social, pues su lugar en las organizaciones le brinda una oportunidad privilegiada para hacer la diferencia, no sólo en las empresas sino en todos los ámbitos en los que participa.

Artículo basado en la Conferencia de Daniel Taroppio sobre Liderazgo e Inteligencia Emocional. 

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