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Liderazgo Broad-way®

La eficacia de un modelo innovador y experiencial. 

Broadway es una de las avenidas más famosas de New York. Además, es conocida mundialmente por sus extraordinarias producciones y, en particular, sus musicales son algunos de los más alabados del mundo: West Side Story, Chicago, Aladdin, El Fantasma de la Ópera, Los Miserables y un largo etcétera. Ahora bien, ¿cómo serían esos musicales si lo representara -por ejemplo- el equipo comercial de tu empresa?

Y te estarás preguntando, ¿qué tiene que ver esto con el liderazgo? Pues vamos con una explicación. En cierta forma, en una sociedad en la que el cambio es la constante por excelencia, necesitamos más líderes y menos jefes. Pero no cualquier tipo de liderazgo.

Necesitamos líderes que sean lo suficientemente flexibles como para responder y adaptarse a cada uno de los cambios en tiempo real y de forma natural.

Algo así como lo que proponen Ken Blanchard y Paul Hersey, padres del liderazgo situacional que, aunque contempla ciertas competencias que todo líder debe tener, se enfoca, sobre todo, en la idea de adaptar los estilos de liderazgo a las diferentes situaciones, equipos, tareas, clientes, audiencias, etc.

Ahora bien, la empresa es la primera que debe responder a esos cambios, preparando a sus líderes y equipos en ese sentido. Por ello, si hemos empezado el artículo hablando de obras musicales, no cabe esperar en adelante una propuesta cerrada, tradicional y conservadora; por el contrario, hablaremos de una propuesta creativa e innovadora diseñada por José María Ordovás, psicólogo, coach y formador, junto a Coral Antón, fundadora de la Escuela de canto y artes escénicas que lleva su nombre. Ambos han creado este programa de Liderazgo Broad-way® como una propuesta de valor diferencial para el desarrollo de habilidades de liderazgo.

¿Por qué innovadora? Veamos. Nietzsche decía que en el hombre auténtico siempre hay un niño que quiere jugar. Cuando los adultos nos permitimos jugar, cuando nos dejamos llevar por el niño interior, por el que disfruta de sus emociones sin censura, emerge nuestra esencia mejor guardada. Y en cierta forma, esta propuesta supone una invitación para salir de nuestra zona de confort, para quitarnos la corbata, emocionarnos, improvisar, crear, cambiar de escenario, de rol y jugar a ser otros.

Por todo ello, esta actividad tiene los beneficios del team building, pues permite conocerse los miembros del equipo de otra forma, participando de una actividad lúdica que termina convirtiéndose en una experiencia multisensorial altamente eficaz a la hora de internalizar y capitalizar aprendizajes.

Multisensorial, porque esta actividad utiliza constantemente los tres elementos del teatro musical:

  • La interpretación aporta un trabajo con el pensamiento.
  • La música aporta la capacidad de “movernos o trasladarnos” emocionalmente.
  • La coreografía nos permite utilizar y encontrar los recursos corporales.

Y es a través de estas tres aspectos que podemos “ponernos en los zapatos del otro” con todo lo que ello significa. Efectivamente, el programa apunta a facilitar a los participantes la flexibilidad de su conducta a través de situaciones y/o personajes de diferentes musicales de broadway. Por supuesto, toda sesión transcurre con una cantidad de diferentes dinámicas y ejercicios que están enmarcadas dentro del entorno del coaching, la PNL y las artes escénicas.

El desafío no es hacer un personaje parecido a nosotros, sino justamente lo contrario; nos propone desempeñar personajes que poco o nada tienen que ver con nuestros perfiles.

Una vez que las personas se han identificado con su perfil (que se define al comienzo de la actividad, con herramientas de evaluación de perfiles de personalidad), saben qué tipo de personaje tienen que trabajar; es decir, aquellos que tienen poco o nada que ver con su forma de ser natural, pues la idea es ampliar su rango de conducta. Podríamos resumir esta idea perfectamente citando las palabras de José María: “Al modelo no le interesa quién eres, sino quién no eres”.

Al final, este concepto tiene que ver con la adaptación y flexibilidad que requiere el liderazgo situacional. Que cada uno sea capaz de determinar en qué momento de su vida real será más un personaje u otro, bien sea para ser más organizado, para tener mejores relaciones interpersonales, para ser más contundente a la hora de dar un discurso o mantener una reunión.

Por ejemplo, si tomamos como brújula el musical Chicago y considerando algunas de las características más sobresalientes de los personajes, podríamos pensar acerca de cómo cada uno de esos perfiles podría sernos de utilidad en nuestra vida profesional. Sin ir más lejos, ¿en qué momentos me vendría bien aprender a ser más Mamá Morton -dominante, directiva y concentrada en sus objetivos-? ¿En qué momentos debería permitirme ser más impulsivo, visceral y apasionado como Roxie Hart; o más encantador, persuasivo y manipulador como Billy Flynn? Más aún, ¿en qué momentos la personalidad pasiva, estática y plantada en la inacción de Amos Hart podría resultar oportuna?

Pensemos que no hay buenos y malos perfiles. Cada uno destaca características que tenemos todos más o menos desarrolladas. No obstante, todas ellas son positivas siempre que sepamos reconocer la oportunidad para llevarlas a cabo.

Al final de este programa, además de la maravillosa experiencia de hacer algo original con el mismo equipo de trabajo con el que se comparte cada día, el aprendizaje habrá sido enorme, significativo y sostenible. ¿Por qué? Básicamente cada uno de los participantes tomará conciencia de las habilidades que le faltan, de las que ya tiene y de las que puede mejorar. Además, porque la experiencia permite trasladar fácilmente lo aprendido a su rol y práctica profesional.

Para la empresa el valor de la actividad también supone un retorno de la inversión.

En primer lugar porque programas innovadores como este son muy valorados por los empleados y generan una buena reputación empresarial; en segundo lugar, porque lo aprendido tiene que ver con habilidades de liderazgo que las personas experimentan y “se las traen puestas” a la empresa.

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