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Formación en
coaching nutricional.

Más allá de las dietas.

¿Qué hay detrás de un atracón? ¿Por qué una persona tiene debilidad por lo dulce y otra por lo salado? ¿Los alimentos pueden ayudar a desbloquearnos? ¿A todos nos hace bien lo mismo? ¿Por qué dos personas haciendo la misma dieta tienen resultados diferentes? ¿Bastan sólo un par de pautas universales para que la persona sepa cómo nutrirse? Y la pregunta del millón: cuando las personas quieren bajar de peso, cuidarse o cambiar sus hábitos alimenticios ¿es ese realmente el objetivo?

Recordemos que dentro del mundo del coaching, identificar y definir el objetivo real es sumamente importante, pero muchas veces se confunde con el resultado. Quiero decir, alguien que llega a un proceso de coaching nutricional puede, rápidamente, manifestar su deseo de “bajar 10 kilos” como objetivo, aunque un coach sabrá que ese -en principio- sólo podría ser el resultado de un proceso. De hecho, si ese fuera su objetivo real, podríamos concluir en que lo habrá intentado cientos de veces por su cuenta sin haber obtenido resultados positivos y/o duraderos. ¿Entonces? ¿Cuál es el objetivo real? Habrá que indagar, ahondar, profundizar en la persona y en lo que le sucede, pues como bien sabemos cada persona es un mundo.

El coach nutricional está formado para atender otras cuestiones y para marcar esa diferencia de valor. Definir el objetivo es casi el abc del coaching y saber cómo llegar a él podría ser el abc del coach.

John Maxwell, el reconocido gurú del liderazgo dice: “Llevar a alguien a un nivel superior y ayudarlo a alcanzar el éxito, implica más que proporcionarle información o destrezas. Porque el éxito no es la consecuencia automática del conocimiento. Es un proceso que se está trabajando con personas”.

Y la verdad, nunca podría estar más de acuerdo con esas palabras. Pensemos en esto: muchos de nosotros (la mayoría) sabemos qué alimentos son saludables y cuáles no lo son; diferenciamos las proteínas de los carbohidratos, las grasas saturadas de las que no lo son; sabemos que complementar la dieta con ejercicio es lo óptimo, y que un buen descanso es reparador. Entonces, ¿por qué nos cuesta aplicar lo que sabemos? Básicamente, porque como dice Maxwell, sólo el conocimiento no es sinónimo de éxito. Hay otras cuestiones íntimamente ligadas a cumplir una meta que son las que tiene que contemplar todo coach profesional durante un proceso de acompañamiento.

Volvemos a citar el mismo supuesto. Visualicemos una persona que llega a la consulta y manifiesta -con gran vehemencia- la necesidad de bajar 10 kilos. Como hemos visto, eso sólo podría ser un resultado. Ahora bien, ¿por qué esa persona necesitará bajar esa cantidad? ¿Cómo está su confianza, su autoestima? ¿En qué momento de su vida está? ¿Le ha pasado algo puntual? ¿Está angustiada, triste, ansiosa, bloqueada? ¿Cómo es su forma de comer? ¿Cómo se siente cuando come? Y podríamos seguir con las preguntas, aunque esa labor la dejamos en manos profesionales.

La intención del párrafo anterior, apunta a poner de manifiesto el abordaje integral que necesita todo proceso de coaching nutricional.

Un profesional en esta materia debe contemplar todos los aspectos las personas: su emocionalidad, su mentalidad, su energía y su corporalidad.

De poco serviría darle las mismas pautas de alimentación a alguien que está atravesando un duelo, que a quien tiene por objetivo comer mejor para bajar sus niveles de colesterol. Son dos realidades y dos mundos distintos -ambos absolutamente respetables-, y así, cada persona.

Desde esta perspectiva integral, Mónica Suarez, nuestra coach nutricional, ha diseñado este curso en coaching nutricional, aunque con una particularidad que cabe destacar. Ella también es experta en alimentación energética y, por ende, en el curso incluye todo lo relacionado a este tipo de nutrición, haciéndola vinculante a todos los aspectos de las personas que mencionábamos anteriormente. ¿Qué quiero decir? Veamos un poco más.

En artículos previos, explicábamos de qué se trataba este tipo de alimentación con mayor detalle. No obstante, lo resumiremos diciendo que la alimentación energética se basa en el principio de que cada alimento produce un efecto diferente en las personas, de manera que al utilizar su energía, cada uno puede alcanzar y mantener un equilibrio entre mente y cuerpo.

Esto explicaría lo de “vinculante”, aunque podría explicarlo un poco mejor, resolviendo brevemente, algunos de los interrogantes del introducción. Por ejemplo. cuando hay personas que están muy bloqueadas mentalmente, que les cuesta abrirse o hablar sin vueltas, el profesional podría -detectando este patrón y conociendo de qué se trata este tipo de alimentación- darle algunas pautas alimentarias que le ayuden a desbloquearse. Otro caso. Por ejemplo, ¿qué representa que una persona tenga cierta debilidad por ingerir alimentos salados? Desde el lado biológico, la sal representa falta de minerales, pero también tiene un significado simbólico: que a la persona le falte una sensación de poder, de autoridad.

Por todo ello, esta profesión es altamente efectiva para acompañar procesos individuales, pero también lo es para complementar tratamientos médicos, entrenamientos físicos, terapias psicológicas (trastornos de alimentación, por ejemplo)-, etc. En paralelo, el coach nutricional también puede nutrirse de otros especialistas que pueden colaborar positivamente en el resultado del coaching: entrenadores físicos, terapeutas, profesores de yoga, etc.

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