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Shiatsu Namikoshi: una opción profesional en pleno auge.

Ansiedad, estrés, fatiga, cansancio, falta de energía, producto del ritmo de las sociedades actuales, de la vida sedentaria y de la mala alimentación parecen haberse convertido en los males de este siglo. En paralelo, siguen sumándose a una lista interminable una cantidad de soluciones farmacológicas que, en vez de erradicar el problema de raíz, nos generan cierta dependencia y consumo irresponsable. Sin embargo, aún teniendo en cuenta esta realidad, cada vez son más las personas que huyen de la vida sintética y buscan alternativas más saludables.

Teniendo en cuenta esta última consideración y para dar respuesta a esa búsqueda de soluciones saludables, surge como opción profesional el Shiatsu Namikoshi. Si bien estamos a años luz de considerar al shiatsu como en Japón, su país de origen, las bondades de esta terapia resuenan cada vez más y con gran impacto. Y digo que estamos a años luz porque en Japón y desde 1957 el shiatsu es considerado una vertiente terapéutica; así, frente a un cuadro de depresión y antes de cualquier tratamiento farmacológico, se recomiendan 10 sesiones de esta terapia.

Efectivamente, lo dicho en el párrafo anterior podría resultar curioso, pero no lo es.

Numerosos estudios han demostrado luego de 3 o 4 sesiones de shiatsu, los pacientes mejoran notablemente -en un 60 %- patologías como: ansiedad, depresión, dolor, estrés, insomnio, y varios etcéteras a los que nos referiremos más adelante.

Ahora bien, ¿por qué cada vez más personas eligen esta terapia como alternativa saludable o como complemento a un tratamiento farmacológico? Veamos. Como bien habíamos explicado en nuestro artículo anterior, esta terapia no tiene efectos secundarios, no es invasiva y no existen posibilidades de daño porque la presión máxima que se ejerce es de 30 kilos.

Para ser representativos, citemos un ejemplo. Cuando tenemos un dolor recurrente que incluso llega a volverse crónico, ¿qué hacemos? Pues claramente y como mencionábamos al inicio, acudimos a la solución sintética que siempre está al alcance de la mano. No obstante, lo que la mayoría de nosotros ignora es que muchas de esas soluciones farmacológicas contienen opiáceos, por ende el cuerpo se adapta y cada vez necesita una dosis mayor para “anestesiar” temporalmente el mismo dolor. Por ello, en contraposición a esta solución química, temporal y superficial, existe una opción saludable, sostenible y profunda: el Shiatsu Namikoshi.

Estas tres características que mencionamos en relación al Shiatsu Namikoshi suenan sumamente bien, pero lo más interesante es que tienen sustento firme. Veamos por qué.

El Shiatsu se basa en el enfoque de la Medicina Tradicional China que afirma que cualquier dolor es producto de un estancamiento de energía. En tal sentido, y desde el punto de vista fisiológico, lo que hace esta terapia es presionar todos los músculos del cuerpo independientemente de que tengan o no recorrido energético. A través de tales presiones se activa la circulación periférica; se moviliza y se activa la circulación de la sangre. De esta manera, al presionar los músculos y al mover la sangre y, por ende, la energía, el cuerpo libera una serie de toxinas y provoca que el dolor mejore y desaparezca gradualmente. Algunos especialistas definen al Shiatsu como una especie de gimnasia pasiva. 

David Herrero, nuestro especialista en Shiatsu Namikoshi y formador del curso de Shiatsu Namikoshi Profesional, nos cuenta su experimentación propia con una paciente que padecía muchos dolores producto de la fibromialgia que, entre otras cosas, le obligaba a comprar ropa de cama y pijamas de raso (no soportaba el contacto del algodón con su piel) y a evitar todo tipo de contacto con su pareja. Luego de varias sesiones de shiatsu, la mejoría fue notable. Ella había retomado su vida normal e incluso había vuelto a disfrutar de la intimidad con su pareja. Por supuesto el resultado fue sorprendente para el paciente y gratificante para David, nuestro profesional de referencia.

Claro que para que la experiencia sea tan sorprendente y gratificante, la formación profesional debe comenzar por preparar al futuro terapeuta para que, en primer lugar conecte y tome conciencia de su propio equilibrio psicofísico y energético. Desde este conocimiento del propio estado, es mucho más simple reconocer ese estado de equilibrio en los demás. Y, como decíamos, eso es sólo el comienzo. Esta formación ha sido diseñada con la justa coherencia entre la teoría y la práctica, que avalan la confianza y la solidez futura en el ejercicio de la profesión.

Los terapeutas de Shiatsu Namikoshi podrán abordar una serie de problemáticas y patologías tales como:
  • Cervicalgia.
  • Fibromialgia
  • Fatiga crónica.
  • Depresión. Estrés. Insomnio.
  • Rehabilitación motora.
  • Flexibilidad articular.
  • Reducir los efectos secundarios de la radioterapia y la quimioterapia (fatiga, náuseas y malestar general), utilizadas en los tratamientos contra el cáncer.

Por último, comparto este video emitido por la Televisión Española en su ciclo “Saber Vivir”, que muestra el voluntariado que realiza la Escuela de Shiatsu Yasuragi en la unidad de cuidados intensivos pediátricos del Hospital de La Paz de Madrid, y cómo su intervención logra resultados que conmueven positivamente.

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