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Constelaciones familiares:
las 
emociones en la pareja.

Las hay, muy diversas. La relación de pareja es muy emocional y se encuentra en constante cambio. Y es asunto de dos.

Cuando vivenciamos emociones, es cuando vivimos, más que existimos. Unas nos facilitan la relación de pareja y otras la dificultan. Unas nos ayudan a estar en sintonía, otras aportan parásitos y ruido, otras hacen saltar chispas y otras nos desconectan. Emociones como la rabia, el miedo, la tristeza o el asco, están ahí por algo. Son una respuesta a lo que nos pasó ¿Qué hacer con ellas?

En cuanto a las primeras, a las que nos ayudan a una buena relación, potenciarlas. Cuanto más tiempo dediquemos a saborear nuestras experiencias positivas, cuanto más las dejemos entrar en nosotros y más las interioricemos, más memorias emocionales vitales y duraderas albergaremos y más estructura neural cimentaremos con ellas.

¿Qué hacer con las emociones restantes? Pues, cambiarlas, liberarlas o borrarlas de nuestro disco duro. ¿Cómo? La clave de nuestra felicidad está en lo que nos hace infelices, en nuestro almacén inconsciente de memorias dolorosas, cada una con su correspondiente energía asociada. Cada uno de nosotros llevamos una mochila única, con una mezcla única de memorias y energías asociadas, gracias a la cual emitimos y captamos continuamente ondas de un determinado perfil.  Cuando éstas sintonizan muy bien con las de otra persona que vemos como potencial pareja, nos enamoramos, estamos felices con ella y comemos perdices.

Pero este contenido único de nuestra mochila cambia con el tiempo porque la mezcla de memorias y energías asociadas, procedente de nuestra herencia emocional familiar aún no resuelta, está en constante movimiento, así como las emociones derivadas de todos los hechos fuertes y no digeridos que vamos viviendo a nivel personal en nuestro constante deambular por la vida. A consecuencia de ello, también cambia el perfil único de nuestras ondas y, por tanto, nuestra habilidad única para sintonizar con las de nuestra pareja, que a su vez, también cambian en el tiempo. Así, pues, según la evolución de cada uno, la relación de pareja puede hacerse más íntima, mantenerse o dislocarse.

Nuestro aquí y ahora está influido y moldeado por nuestro pasado a través de las memorias vivas que poseemos del mismo. A este respecto, la conocida frase: “La infancia es destino” nos da la pista que una gran parte de nuestras memorias y energías asociadas provienen de cuando éramos pequeños, sin los recursos necesarios para afrontar determinadas situaciones duras, ante las que para sobrevivirlas, sólo pudimos reprimir nuestras emociones (rabia, miedo, etc.) y esconderlas en nuestro inconsciente, a la espera de poder encontrar una solución para ellas. Pero mientras permanecen en el inconsciente, ejercen y actúan para sorpresa y desazón nuestra, dado que nuestra conciencia no es consciente de ello.

“Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino”, según Jung. Un destino que supera y somete a nuestra voluntad.

Hasta que yo no entre en mi inconsciente para salir de mi inconsciencia, éste continuará dirigiendo mi vida, y yo le seguiré llamando destino.

Las Constelaciones Familiares nos ayudan a entrar en nuestro inconsciente, a encontrar las emociones que dificultan las relaciones de pareja, sus causas y conexiones para desactivarlas, a liberar aquellas y a poner orden y paz en el Sistema Familiar.

Los siguientes casos reales nos ayudan a comprender su aportación:

Mujer de 28 años. Bastante fría. Ha tenido varias parejas, de las que ella se separa antes de un año. Es hija única de un padre adoptado y de una madre que es la segunda de sus tres esposas en el tiempo. Las abandonó cuando ella tenía un año. Es difícil establecer lazos afectivos con un hombre si no los has vivenciado antes con tu padre. El abandono produce rechazo y al mismo tiempo un profundo anhelo por lo que no pudo ser. Esta es la emoción trampa que te engancha y te mantiene enganchado en ella hasta que la sueltas. ¿Cómo? Reconociendo que nuestros padres son los mejores. Tenemos un 50% de cada uno de ellos. Si no lo hicieron mejor, no fue porque no quisieron, sino porque en sus circunstancias únicas, no pudieron hacerlo mejor. Una vez reconocidos los hechos y reconciliada con lo sucedido, la mujer está en condiciones para afrontar una nueva y satisfactoria relación de pareja.

Un matrimonio con hijos. Están pensando en separarse cuando viene a verme. Discuten por casi todo. El trabajo sistémico permite descubrir que, además de la muerte de hermanos respectivos, cada uno de ellos está emocionalmente enganchado con la muerte de su tercer hijo, cuyo duelo no han hecho. Se trata de un acontecimiento tan doloroso que a veces se evita, no se mira y, por tanto no se hace. Ello genera inconscientemente una tristeza profunda y permanente. La solución pasó por mostrar claramente la situación, hacer todos los duelos, liberar el dolor que los dos llevaban y no excluir a nadie.

Mujer de 35 años. Estando embarazada de su segundo hijo, lo pierde. Le descubren varios quistes en el útero. Una primera constelación permite descubrir la conexión entre estos quistes y varios abortos sufridos por su abuela materna. Hay reconocimiento y reconciliación. Al cabo de un año, sus quistes casi han desaparecido. Vuelve para constelar su enfado. Ella se ha separado de su marido, y éste se ha casado con otra mujer sin anunciárselo. Esta segunda constelación ayuda a descubrir un bloqueo emocional masculino a lo largo de su sistema paterno y la conexión existente entre su enfado y la segunda mujer de su ex marido. Necesita tiempo para asimilar lo visto. En Constelaciones Familiares, poco es mucho.

Mujer de 34 años. Siente malestar. Vive con su pareja, una mujer de 33 años con dos hijas, separada del padre de éstas. El padre de ella maltrataba a su madre. El presenciar de pequeña situaciones tan dolorosas entre sus padres le motivó para aprender y alcanzar el campeonato nacional de un arte marcial para poder defender a su madre de la violencia de su padre. Al mismo tiempo honraba a esta violencia con la práctica de un deporte de lucha. Inconscientemente somos leales y honramos a nuestros dos progenitores, pase lo que pase. Su rol actual es masculino apoyando lo femenino. El inconsciente busca completar el complejo puzzle de nuestra posición en la vida, en la que todo encaja, aunque el consciente no entienda casi nada al respecto. El verlo de frente, encontrarle sentido y reconciliarse con ello, la tranquilizó y serenó profundamente.

Las Constelaciones Familiares ayudan a:
  • Rastrear las posibles causas y comprender las dinámicas subyacentes.
  • Modificar o borrar memorias inadecuadas.
  • Activar y poner en marcha procesos que llevan del atasco al desatasco, del desorden al orden, del desequilibrio al equilibrio, de la confusión a la claridad, del odio y el miedo a la reconciliación y a la paz.
  • Constituir un terreno fértil en el que pueda germinar un impulso inicial hacia una solución a los retos vitales de las parejas.

Las Constelaciones Familiares ayudan paradójicamente a encontrar soluciones sencillas a situaciones complejas.

Este taller te ayuda a entrar en ti. A comprender lo que lo racional no alcanza a entender. A cambiar y mejorar tu situación, la de tu pareja y la de tu sistema familiar en sentido amplio.

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